Autor: Fernando Figueroa SaavedraIdioma: CastellanoPublicación: 25 de diciembre de 2021Editorial: AmazonGénero: Novela NegraPáginas: 336
Junio de 1892. El eminente estreno de
The Hungarian Hills en el Marlowe Theatre tiene agobiada a la actriz Molly
Grapes. Esta debe afrontar un panorama desalentador: la prensa teatral la
ataca, las fuerzas puritanas llaman al boicot, la Censura pone trabas y,
además, una vieja rival irrumpe para agitarlo todo todavía más. Mientras tanto,
unas pintadas subversivas inundan la ciudad. El agente Harry Maesnow tendrá que
investigar su origen a la vez que atiende la visita de un cuñado que viene
dispuesto a hacer realidad la fantasía sexual de su vida. Detrás de todo eso,
entre bambalinas, se pasea un hombrecillo que aún sueña con recuperar la gloria
perdida. Nervios, pintadas, fantasías, asesinatos, manifestaciones, fanáticos y
fans nos esperan en Rabishpool, una ciudad costera e industrial que insiste en
convertirse en la capital británica del crimen y la corrupción.
Un autor con chispa.
Fernando Figueroa revisa el género negro con su hard-boiled cómico neovictorino y ofrece una relectura en la que aborda las tramas tragicómicas como retratos sociales e historias de vida, en los que los crímenes constituyen desencadenantes de situaciones en ocasiones disparatadas o esperpénticas. No falta el sentido del humor, hasta cotas cínicas y satíricas, y lo festivo, entre lo picante y lo psicalíptico.
El estreno o el caso Bramogra continúa el universo de Harry
Maesnow, un personaje que ya se ha consolidado como uno de los pilares de
la saga Tribulaciones y aventuras de Harry Maesnow.
En esta ocasión, la historia se sitúa en
Rabishpool durante 1892, con el estreno teatral de The Hungarian Hills
como telón de fondo. El ambiente social está marcado por la presión política,
el conflicto cultural y la presencia de movimientos que buscan influir en la
vida pública mediante protestas y actos subversivos.
La novela mezcla investigación, vida
teatral y crítica social en un escenario costero industrial que funciona casi
como un personaje más. La ciudad de Rabishpool se presenta como un espacio
gris, decadente y moralmente ambiguo, donde el orden es frágil y las tensiones
sociales están siempre a punto de estallar.
Uno de los rasgos más característicos de
la obra es la estructura narrativa, que mantiene el uso de múltiples voces y
permite acercarse a los hechos desde distintas perspectivas. Este recurso
favorece la construcción psicológica de la historia y refuerza la sensación de
que la verdad no es algo único ni completamente accesible.
Harry Maesnow sigue siendo un detective
imperfecto, alejado del heroísmo clásico. Es un personaje marcado por el
cinismo, la introspección y una humanidad que se siente muy real, incluso
cuando se mueve en un entorno que roza lo absurdo y lo filosófico.
La novela conserva el humor negro y la
ironía social que caracterizan a la saga. La sátira aparece de forma sutil,
mezclándose con la intriga y con reflexiones sobre el poder, la censura, el
arte y las tensiones entre moralidad pública y deseo privado.
También destaca la presencia de Molly
Grapes, que vuelve a mostrarse como un personaje con fuerza propia, capaz de
dialogar con el protagonista desde una posición de igualdad emocional e
intelectual.
En conjunto, El estreno o el caso Bramogra se mantiene fiel al universo narrativo del autor, combinando thriller, humor negro y reflexión social en un entorno histórico muy particular.
Aquí va mi opinión personal, sin filtros:
Tengo que empezar diciendo que Harry
Maesnow ya es un personaje que me resulta familiar, casi como alguien a quien
vuelves a ver después de un tiempo y continúas la conversación donde la
dejaste.
En esta novela sentí algo que también me
había pasado con las anteriores entregas: no es un libro que se lea con prisa.
Es un libro para entrar despacio, casi como si te sentaras en un café de
Rabishpool mientras observas lo que ocurre alrededor.
Me gustó mucho la atmósfera teatral del
estreno y la sensación constante de que todo está ocurriendo detrás de un
telón medio roto, donde la política, el arte y las obsesiones humanas se
mezclan.
Harry Maesnow sigue siendo un
protagonista que me resulta especialmente interesante porque no intenta ser
simpático ni heroico. Es un hombre contradictorio, cínico y vulnerable, y creo
que ahí reside parte de su encanto.
El humor negro vuelve a ser uno de los
puntos que más disfruto de esta saga. Hay momentos en los que no sabes si
reírte o sentir un pequeño peso incómodo en el pecho, y eso me gusta porque
hace que la historia tenga varias capas.
Quizá no es una novela que busque el
impacto rápido o los giros frenéticos. Es más bien una historia que se va
construyendo con calma, como un escenario que se llena poco a poco de
personajes, conflictos y reflexiones.
Sinceramente, sigo disfrutando mucho el
universo que ha creado Fernando Figueroa Saavedra. Es un tipo de narrativa que
mezcla lo policial con lo filosófico, lo absurdo con lo humano, y que invita
más a pensar que a correr.
Y sí: la he disfrutado, aunque probablemente me quedo un poco más con la sensación que me dejaron las entregas anteriores.
— Natalia Sancho.



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