Traducido por: José Luis Piquero
Portada por: Tijana Marinković
Editorial: Hermida Editories
Páginas: 199
Género: Ficción Contemporánea
En un
pueblo de la montaña suiza ha llegado el verano. La cosecha ha sido abundante,
los graneros están llenos, los hombres vuelven felices de los campos y los
pastos. Con el verano, llega también un extraño, un viajero que quiere
asentarse en la comunidad tras haber recorrido el mundo. El tal Branchu pronto
se gana el afecto y la admiración de todos, por la habilidad que muestra en su
oficio de zapatero y por su generosidad y buen talante. Sólo el loco del
pueblo, Luc, advierte a sus vecinos que no deben fiarse de él, y les anuncia
desgracias que no tardan en llegar: extraños accidentes, enfermedades nunca
vistas y lo que es peor: repentinos cambios de carácter en vecinos hasta ahora
modélicos. Una nube negra parece abatirse desde las montañas y posarse sobre el
alto campanario de la iglesia. Y en medio de todo, siempre el inquietante
Branchu.
Con
elementos costumbristas y fantásticos y un complejo trasfondo simbólico, El
reinado del mal tiene algo de fábula y de cuento de hadas perverso, como
escrito por un moralista echado a perder, travieso y descreído, pero que, en
última instancia, todavía piensa que la inocencia puede salvar al mundo.
Publicada por primera vez en 1914, y precursora tal vez de los malos tiempos
que se cernían sobre Europa, es una de las novelas más conocidas de
Charles-Ferdinand Ramuz (Lausana, 1978-1947) y fue adaptada al cine por Max
Haufler en 1938.
Ramuz
(Lausana, 1978-1947) nació hijo de comerciantes y estudió en la Universidad de
Letras de Lausana, 1897-1900. Inició pronto un diario, en 1895, que mantuvo a
lo largo de su vida. Impartió clases en Suiza y Alemania hasta que se traslada
a París donde permanece hasta el estallido de la PGM.
De vuelta
Suiza se retira y su obra empieza a ser muy conocida y admirada por sus
coetáneos de más relumbrón. Escritores como Gide, Aragón, Cocteau, Claudel,
Zweig, lo señalan como uno de los grandes escritores de su tiempo.
Hacia
1922 publica dos de sus obras más leídas y conocidas, Tierra del cielo y El
reinado del mal, alcanzando en los años siguientes su coronación como el
reconocimiento como el autor más representativo de Suiza con sus obras La
grande peure dans la montagne, 1925, y Derborence, de 1934, de la que
Rulfo escribió que le habría gustado escribir Derborence, por su sobriedad
y precisión.
La obra de Ramuz hoy sigue viva, y sus ediciones siguen publicándose en diferentes idiomas.
La vida
en este pueblo de montaña suizo transcurre con aparente normalidad hasta que
Branchu decide instalarse allí. Es un zapatero ambulante y, al principio, su
llegada no parece motivo de preocupación. Sin embargo, la tranquilidad de los
vecinos no durará demasiado.
Es
trabajador, amable y generoso y tiene muy buenas maneras. En definitiva, el tipo
de vecino al que cualquiera invitaría a tomar algo. Bueno, casi cualquiera.
Luc, el hombre al que todos consideran el loco del pueblo, desconfía de él desde el principio. Sus advertencias no sirven de mucho. Los vecinos están encantados con el recién llegado y no ven motivos para preocuparse. Hasta que empiezan los accidentes, aparecen enfermedades extrañas y algunas personas cambian de comportamiento de una forma difícil de explicar, es decir, lo que parecía una comunidad tranquila comienza a resquebrajarse.
Publicada
originalmente en 1917, El reinado del mal, de Charles-Ferdinand Ramuz,
combina elementos costumbristas, fantásticos y simbólicos para construir una
historia que tiene mucho de fábula oscura. El autor parte de un escenario rural
reconocible y lo transforma progresivamente en un lugar amenazador, donde la
vida cotidiana pierde su aparente seguridad y el mal comienza a extenderse
entre los habitantes.
Uno de
los aspectos más interesantes de la novela es la manera en que Ramuz trabaja la
atmósfera. Las montañas, los caminos, las casas y la iglesia forman parte de un
paisaje que acompaña la transformación del pueblo. La amenaza no necesita
manifestarse continuamente de forma explícita: basta con observar cómo cambia
la convivencia y cómo aquello que antes parecía normal empieza a resultar
extraño.
También
destaca la figura de Branchu, cuya presencia permite explorar la facilidad con
la que una comunidad puede dejarse seducir por las apariencias. Frente a él,
Luc ocupa una posición incómoda: ve venir el peligro, pero carece de la
credibilidad necesaria para que los demás lo escuchen.
La prosa
de Ramuz alterna las descripciones con reflexiones y pasajes de gran intensidad
poética. La narración va más allá de los acontecimientos y construye una
inquietud que impregna el relato poco a poco. Bajo la historia fantástica
aparece, además, una reflexión sobre la fragilidad de las comunidades y la
facilidad con la que el miedo, la desconfianza y la violencia pueden alterar su
equilibrio.
La
edición de Hermida Editores, traducida por José Luis Piquero,
permite acercarse en español a una obra que conserva su capacidad para
inquietar más de un siglo después de su publicación.
Me gustan
especialmente las historias que empiezan cuando todo parece ir bien. El pueblo
ha tenido una buena cosecha, los vecinos viven tranquilos y, de repente, llega
un hombre dispuesto a trabajar y ganarse la vida honradamente. Vamos, que no
parece que haya mucho de qué preocuparse. ¿Qué podría salir mal?
Pues
resulta que unas cuantas cosas.
Branchu
llega al pueblo con su oficio de zapatero y enseguida se gana la confianza de
los vecinos. No entra dando portazos ni anunciando el fin del mundo. Al
contrario, cae tan bien que cuesta encontrar motivos para desconfiar de él. Y
claro, ¿quién va a sospechar de un hombre que se gana la vida honradamente y
encima te arregla los zapatos?
El único
que parece tener las ideas claras es Luc. Lástima que nadie le haga caso. Ser
el cuerdo de la historia está muy bien hasta que todo el mundo te considera el
loco.
Lo que
más me ha gustado de la novela es cómo Ramuz consigue que una comunidad
aparentemente normal empiece a resultar inquietante. No necesita llenar
cada página de sucesos extraordinarios ni recurrir al susto fácil. Le basta con
introducir pequeñas grietas en la vida cotidiana y dejar que el lector observe
cómo se extienden. Las personas cambian, las relaciones se deterioran y la
tranquilidad inicial empieza a parecer un recuerdo bastante lejano.
También
me ha interesado la ambigüedad que rodea a Branchu y a los acontecimientos que
provoca. Hay una dimensión fantástica evidente, pero la novela permite mirar
más allá de lo sobrenatural. ¿Qué parte del mal viene de fuera y qué parte
encuentra terreno abonado en quienes lo reciben? ¿Hasta qué punto una comunidad
puede contribuir a su propia destrucción cuando prefiere no escuchar las
advertencias incómodas?
Son
preguntas que siguen teniendo sentido hoy. Y eso que Ramuz no necesitó redes
sociales para demostrar lo fácil que resulta ignorar a quien nos estropea una
buena tarde con información que no queremos escuchar.
También
me gusta el peso que tiene el entorno rural en la historia. El pueblo es mucho
más que el lugar donde suceden las cosas: su aislamiento condiciona la vida de
los vecinos y las montañas que lo rodean parecen recordarles que, por mucho que
se empeñen, no tienen el mundo bajo control.
Eso sí,
conviene ajustar las expectativas. No estamos ante una novela de terror al
uso, con sobresaltos constantes. Ramuz apuesta por crear una atmósfera
inquietante y mostrar cómo el pueblo va cambiando poco a poco. Si buscas una
trama trepidante, puede que algunos pasajes se te hagan lentos. En cambio, si
te gustan las historias que dejan preguntas abiertas y te invitan a sacar tus
propias conclusiones, es más probable que disfrutes de la lectura.
En mi caso, me ha gustado cómo Ramuz parte de la vida cotidiana de un pueblo para llevar la historia hacia terrenos cada vez más inquietantes. También me resulta interesante que una novela publicada en 1917 siga dando pie a interpretaciones que van más allá de lo religioso o lo fantástico. La llegada de Branchu puede entenderse como la irrupción del mal, pero también como una advertencia sobre lo fácil que resulta que una comunidad pierda la seguridad en la que vive.
No todo
me ha convencido por igual. Hay momentos en los que me habría gustado que la
historia conservara durante más tiempo la ambigüedad que tan bien construye al
principio. Algunas explicaciones y el sentido moral que va tomando el relato me
han resultado menos sugerentes que esa primera sensación de extrañeza. Cuando
una novela consigue que dudes de lo que estás viendo, explicar demasiado puede
restarle parte de su fuerza.
Mi primer
encuentro con Ramuz fue con El gran miedo en la montaña, así que volver
a su obra con El reinado del mal me ha permitido reencontrarme con un
autor de estilo muy particular. En ambas novelas, el miedo va ganando terreno
hasta alterar la vida de toda una comunidad, aunque cada historia encuentra su
propio camino para explorar esa oscuridad.
Y,
después de conocer a los habitantes de este pueblo, me queda una conclusión
bastante práctica: si alguien llega a tu localidad y se gana a todo el mundo en
cinco minutos, mientras el único que desconfía es el vecino al que nadie
escucha, quizá convenga hacerle un poco de caso antes de organizarle una fiesta
de bienvenida.
Esta
novela puede gustar especialmente a...
- Lectores que disfruten de la fantasía
oscura y el terror psicológico, sin necesidad de sustos constantes.
- Quienes busquen historias en las que lo
cotidiano se transforma poco a poco en algo inquietante.
- Amantes de las novelas breves con simbolismo,
reflexión y varias interpretaciones posibles.
- Lectores interesados en las historias sobre comunidades
aisladas, miedo colectivo y corrupción moral.
- Quienes disfruten de una prosa con momentos
poéticos y de los paisajes que contribuyen a crear la atmósfera del
relato.
En
definitiva, El reinado del mal es una fábula oscura sobre la llegada de
un extraño y la facilidad con la que una comunidad aparentemente feliz puede
perder el rumbo. Una novela breve, inquietante y cargada de simbolismo que
demuestra que, a veces, el mal no necesita derribar la puerta: le basta con que
alguien le invite a pasar.


Hola gracias por la reseña sin duda es un libro que me llevo anotado, saludos
ResponderEliminarhola
ResponderEliminarno es lo que suelo leer pero leyendote a ti, y viendo la longitud , creo que le voy a dar una oportunidad porque me ha llamado la premisa n.n
saludos
Thanks for your review
ResponderEliminar¡Hola! Pues me ha llamado muchísimo la atención lo que cuentas de él. Además, a mí también me gusta que los libros empiecen cuando todo está bien. Un besote :)
ResponderEliminarHola!! pues me gusta la manera en la que mencionas el autor cuenta la historia y crea ese aura de misterio e intriga. No había escuchado de esta novela antes, pero me la apunto. Pasa un bonito día.
ResponderEliminarhola
ResponderEliminarno lo veo un libro para mi, así que lo dejo pasar
Gracias por la reseña
Besotesssssssssssss
Gracias por la reseña. Tomó nota.. Te mando un beso.
ResponderEliminarHola, Natalia:
ResponderEliminarTe vi este libro por Goodreads y ya me lo había apuntado. Me has dejado con ganitas de descubrirlo; creo que puedo disfrutarlo. Ya os contaré cuando me anime.
Muchas gracias por compartir tu opinión.
Beso grande.
Hola. me encanta el terror clásico pero también el que se sale de lo habitual y esta novela tiene ingredientes muy atractivos, ¡Qué extraño que alguien que aparentemente tiene tantas cualidades sea en el fondo tan oscuro!. Me llama esta historia aunque algunas cosas no te hayan convencido. Además me gusta la editorial, tiene novelas muy interesantes. Me lo llevo apuntado. Un abrazo.
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