El reinado del mal, de Charles Ferdinand Ramuz

 



FICHA DEL LIBRO
Autor: Charles Ferdinand Ramuz
Traducido por: José Luis Piquero
Portada por: Tijana Marinković
Editorial: Hermida Editories
Páginas: 199
Género: Ficción Contemporánea
SINOPSIS

En un pueblo de la montaña suiza ha llegado el verano. La cosecha ha sido abundante, los graneros están llenos, los hombres vuelven felices de los campos y los pastos. Con el verano, llega también un extraño, un viajero que quiere asentarse en la comunidad tras haber recorrido el mundo. El tal Branchu pronto se gana el afecto y la admiración de todos, por la habilidad que muestra en su oficio de zapatero y por su generosidad y buen talante. Sólo el loco del pueblo, Luc, advierte a sus vecinos que no deben fiarse de él, y les anuncia desgracias que no tardan en llegar: extraños accidentes, enfermedades nunca vistas y lo que es peor: repentinos cambios de carácter en vecinos hasta ahora modélicos. Una nube negra parece abatirse desde las montañas y posarse sobre el alto campanario de la iglesia. Y en medio de todo, siempre el inquietante Branchu.

Con elementos costumbristas y fantásticos y un complejo trasfondo simbólico, El reinado del mal tiene algo de fábula y de cuento de hadas perverso, como escrito por un moralista echado a perder, travieso y descreído, pero que, en última instancia, todavía piensa que la inocencia puede salvar al mundo. Publicada por primera vez en 1914, y precursora tal vez de los malos tiempos que se cernían sobre Europa, es una de las novelas más conocidas de Charles-Ferdinand Ramuz (Lausana, 1978-1947) y fue adaptada al cine por Max Haufler en 1938.

SOBRE EL AUTOR

Ramuz (Lausana, 1978-1947) nació hijo de comerciantes y estudió en la Universidad de Letras de Lausana, 1897-1900. Inició pronto un diario, en 1895, que mantuvo a lo largo de su vida. Impartió clases en Suiza y Alemania hasta que se traslada a París donde permanece hasta el estallido de la PGM.

De vuelta Suiza se retira y su obra empieza a ser muy conocida y admirada por sus coetáneos de más relumbrón. Escritores como Gide, Aragón, Cocteau, Claudel, Zweig, lo señalan como uno de los grandes escritores de su tiempo.

Hacia 1922 publica dos de sus obras más leídas y conocidas, Tierra del cielo y El reinado del mal, alcanzando en los años siguientes su coronación como el reconocimiento como el autor más representativo de Suiza con sus obras La grande peure dans la montagne, 1925, y Derborence, de 1934, de la que Rulfo escribió que le habría gustado escribir Derborence, por su sobriedad y precisión.

La obra de Ramuz hoy sigue viva, y sus ediciones siguen publicándose en diferentes idiomas.                   


Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

La vida en este pueblo de montaña suizo transcurre con aparente normalidad hasta que Branchu decide instalarse allí. Es un zapatero ambulante y, al principio, su llegada no parece motivo de preocupación. Sin embargo, la tranquilidad de los vecinos no durará demasiado.

Es trabajador, amable y generoso y tiene muy buenas maneras. En definitiva, el tipo de vecino al que cualquiera invitaría a tomar algo. Bueno, casi cualquiera.

Luc, el hombre al que todos consideran el loco del pueblo, desconfía de él desde el principio. Sus advertencias no sirven de mucho. Los vecinos están encantados con el recién llegado y no ven motivos para preocuparse. Hasta que empiezan los accidentes, aparecen enfermedades extrañas y algunas personas cambian de comportamiento de una forma difícil de explicar, es decir, lo que parecía una comunidad tranquila comienza a resquebrajarse.

Publicada originalmente en 1917, El reinado del mal, de Charles-Ferdinand Ramuz, combina elementos costumbristas, fantásticos y simbólicos para construir una historia que tiene mucho de fábula oscura. El autor parte de un escenario rural reconocible y lo transforma progresivamente en un lugar amenazador, donde la vida cotidiana pierde su aparente seguridad y el mal comienza a extenderse entre los habitantes.

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es la manera en que Ramuz trabaja la atmósfera. Las montañas, los caminos, las casas y la iglesia forman parte de un paisaje que acompaña la transformación del pueblo. La amenaza no necesita manifestarse continuamente de forma explícita: basta con observar cómo cambia la convivencia y cómo aquello que antes parecía normal empieza a resultar extraño.

También destaca la figura de Branchu, cuya presencia permite explorar la facilidad con la que una comunidad puede dejarse seducir por las apariencias. Frente a él, Luc ocupa una posición incómoda: ve venir el peligro, pero carece de la credibilidad necesaria para que los demás lo escuchen.

La prosa de Ramuz alterna las descripciones con reflexiones y pasajes de gran intensidad poética. La narración va más allá de los acontecimientos y construye una inquietud que impregna el relato poco a poco. Bajo la historia fantástica aparece, además, una reflexión sobre la fragilidad de las comunidades y la facilidad con la que el miedo, la desconfianza y la violencia pueden alterar su equilibrio.

La edición de Hermida Editores, traducida por José Luis Piquero, permite acercarse en español a una obra que conserva su capacidad para inquietar más de un siglo después de su publicación.

MI OPINIÓN (SIN FILTROS, COMO SIEMPRE)

Me gustan especialmente las historias que empiezan cuando todo parece ir bien. El pueblo ha tenido una buena cosecha, los vecinos viven tranquilos y, de repente, llega un hombre dispuesto a trabajar y ganarse la vida honradamente. Vamos, que no parece que haya mucho de qué preocuparse. ¿Qué podría salir mal?

Pues resulta que unas cuantas cosas.

Branchu llega al pueblo con su oficio de zapatero y enseguida se gana la confianza de los vecinos. No entra dando portazos ni anunciando el fin del mundo. Al contrario, cae tan bien que cuesta encontrar motivos para desconfiar de él. Y claro, ¿quién va a sospechar de un hombre que se gana la vida honradamente y encima te arregla los zapatos?

El único que parece tener las ideas claras es Luc. Lástima que nadie le haga caso. Ser el cuerdo de la historia está muy bien hasta que todo el mundo te considera el loco.

Lo que más me ha gustado de la novela es cómo Ramuz consigue que una comunidad aparentemente normal empiece a resultar inquietante. No necesita llenar cada página de sucesos extraordinarios ni recurrir al susto fácil. Le basta con introducir pequeñas grietas en la vida cotidiana y dejar que el lector observe cómo se extienden. Las personas cambian, las relaciones se deterioran y la tranquilidad inicial empieza a parecer un recuerdo bastante lejano.

También me ha interesado la ambigüedad que rodea a Branchu y a los acontecimientos que provoca. Hay una dimensión fantástica evidente, pero la novela permite mirar más allá de lo sobrenatural. ¿Qué parte del mal viene de fuera y qué parte encuentra terreno abonado en quienes lo reciben? ¿Hasta qué punto una comunidad puede contribuir a su propia destrucción cuando prefiere no escuchar las advertencias incómodas?

Son preguntas que siguen teniendo sentido hoy. Y eso que Ramuz no necesitó redes sociales para demostrar lo fácil que resulta ignorar a quien nos estropea una buena tarde con información que no queremos escuchar.

También me gusta el peso que tiene el entorno rural en la historia. El pueblo es mucho más que el lugar donde suceden las cosas: su aislamiento condiciona la vida de los vecinos y las montañas que lo rodean parecen recordarles que, por mucho que se empeñen, no tienen el mundo bajo control.

Eso sí, conviene ajustar las expectativas. No estamos ante una novela de terror al uso, con sobresaltos constantes. Ramuz apuesta por crear una atmósfera inquietante y mostrar cómo el pueblo va cambiando poco a poco. Si buscas una trama trepidante, puede que algunos pasajes se te hagan lentos. En cambio, si te gustan las historias que dejan preguntas abiertas y te invitan a sacar tus propias conclusiones, es más probable que disfrutes de la lectura.

En mi caso, me ha gustado cómo Ramuz parte de la vida cotidiana de un pueblo para llevar la historia hacia terrenos cada vez más inquietantes. También me resulta interesante que una novela publicada en 1917 siga dando pie a interpretaciones que van más allá de lo religioso o lo fantástico. La llegada de Branchu puede entenderse como la irrupción del mal, pero también como una advertencia sobre lo fácil que resulta que una comunidad pierda la seguridad en la que vive.

No todo me ha convencido por igual. Hay momentos en los que me habría gustado que la historia conservara durante más tiempo la ambigüedad que tan bien construye al principio. Algunas explicaciones y el sentido moral que va tomando el relato me han resultado menos sugerentes que esa primera sensación de extrañeza. Cuando una novela consigue que dudes de lo que estás viendo, explicar demasiado puede restarle parte de su fuerza.

Mi primer encuentro con Ramuz fue con El gran miedo en la montaña, así que volver a su obra con El reinado del mal me ha permitido reencontrarme con un autor de estilo muy particular. En ambas novelas, el miedo va ganando terreno hasta alterar la vida de toda una comunidad, aunque cada historia encuentra su propio camino para explorar esa oscuridad.

Y, después de conocer a los habitantes de este pueblo, me queda una conclusión bastante práctica: si alguien llega a tu localidad y se gana a todo el mundo en cinco minutos, mientras el único que desconfía es el vecino al que nadie escucha, quizá convenga hacerle un poco de caso antes de organizarle una fiesta de bienvenida.

PARA QUIÉN

Esta novela puede gustar especialmente a...

  • Lectores que disfruten de la fantasía oscura y el terror psicológico, sin necesidad de sustos constantes.
  • Quienes busquen historias en las que lo cotidiano se transforma poco a poco en algo inquietante.
  • Amantes de las novelas breves con simbolismo, reflexión y varias interpretaciones posibles.
  • Lectores interesados en las historias sobre comunidades aisladas, miedo colectivo y corrupción moral.
  • Quienes disfruten de una prosa con momentos poéticos y de los paisajes que contribuyen a crear la atmósfera del relato.

En definitiva, El reinado del mal es una fábula oscura sobre la llegada de un extraño y la facilidad con la que una comunidad aparentemente feliz puede perder el rumbo. Una novela breve, inquietante y cargada de simbolismo que demuestra que, a veces, el mal no necesita derribar la puerta: le basta con que alguien le invite a pasar.

— Natalia Sancho

9 comentarios:

  1. Hola gracias por la reseña sin duda es un libro que me llevo anotado, saludos

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  2. hola
    no es lo que suelo leer pero leyendote a ti, y viendo la longitud , creo que le voy a dar una oportunidad porque me ha llamado la premisa n.n
    saludos

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  3. Thanks for your review

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  4. ¡Hola! Pues me ha llamado muchísimo la atención lo que cuentas de él. Además, a mí también me gusta que los libros empiecen cuando todo está bien. Un besote :)

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  5. Hola!! pues me gusta la manera en la que mencionas el autor cuenta la historia y crea ese aura de misterio e intriga. No había escuchado de esta novela antes, pero me la apunto. Pasa un bonito día.

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  6. hola
    no lo veo un libro para mi, así que lo dejo pasar
    Gracias por la reseña
    Besotesssssssssssss

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  7. Gracias por la reseña. Tomó nota.. Te mando un beso.

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  8. Hola, Natalia:
    Te vi este libro por Goodreads y ya me lo había apuntado. Me has dejado con ganitas de descubrirlo; creo que puedo disfrutarlo. Ya os contaré cuando me anime.
    Muchas gracias por compartir tu opinión.
    Beso grande.

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  9. Hola. me encanta el terror clásico pero también el que se sale de lo habitual y esta novela tiene ingredientes muy atractivos, ¡Qué extraño que alguien que aparentemente tiene tantas cualidades sea en el fondo tan oscuro!. Me llama esta historia aunque algunas cosas no te hayan convencido. Además me gusta la editorial, tiene novelas muy interesantes. Me lo llevo apuntado. Un abrazo.

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