«Pentesilea (Historias vallecanas)» de Fernando Figueroa Saavedra

 



AutorFernando Figueroa Saavedra
Idioma: Castellano
Publicación: 27 de junio de 2023 
Editorial: Amazon
Género: Contemporánea
Páginas: 362



2010, Madrid. Gloria vive presa de su pasado y de un futuro incierto. Para escapar de la angustia, se enfrascará en una tesis doctoral sobre el rock en Vallecas, y conocerá a una serie de personajes enraizados en el asfalto, entre el crepúsculo y el amanecer, la ilusión y el desencanto, el fracaso y el triunfo, con los que Gloria compartirá sueños, frustraciones, traumas y heridas pese a pertenecer a épocas distintas. En especial, seguirá el rastro de dos bandas míticas, ya desaparecidas, que intuye podrían reunirla con su madre ausente: Pentesilea y Crines de Caín.


Pentesilea es una historia ficticia, una tragicomedia urbana, agridulce y sucia a ratos, una alegoría que entrelaza mitología e historia, realismo y simbolismo, que usa el rock y el sexo como metáfora de los conflictos humanos y sociales.

                                    

                                          

Un autor con chispa.

Fernando Figueroa revisa el género negro con su hard-boiled cómico neovictorino y ofrece una relectura en la que aborda las tramas tragicómicas como retratos sociales e historias de vida, en los que los crímenes constituyen desencadenantes de situaciones en ocasiones disparatadas o esperpénticas. No falta el sentido del humor, hasta cotas cínicas y satíricas, y lo festivo, entre lo picante y lo psicalíptico.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Pentesilea de Fernando Figueroa Saavedra, es una novela que combina la narrativa urbana, la memoria colectiva, la música y la búsqueda de la identidad personal en una historia profundamente ligada a Vallecas y a su imaginario cultural. La trama sigue a Gloria, una joven que intenta recomponer su vida mientras investiga para su tesis doctoral la historia del rock vallecano, un recorrido que la llevará a reconstruir el pasado de dos grupos míticos desaparecidos: Pentesilea y Crines de Caín. A medida que avanza su investigación, también se acerca a la figura de una madre ausente cuya sombra sigue marcando su presente.

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es la forma en que el autor utiliza la música como hilo conductor. El rock no aparece únicamente como un elemento decorativo o ambiental, sino como una herramienta para explorar conflictos generacionales, heridas familiares, sueños rotos y las transformaciones sociales de distintas épocas. La novela funciona, en cierto modo, como una radiografía emocional de un barrio y de varias generaciones que intentaron encontrar su lugar en el mundo.

Fernando Figueroa construye una historia donde conviven el realismo urbano y una dimensión simbólica que conecta con la mitología, estableciendo paralelismos entre los personajes y ciertos arquetipos universales. Esta combinación aporta profundidad a una trama que habla de la pérdida, la memoria, la identidad y la necesidad de comprender el pasado para poder avanzar.

También destaca la galería de personajes que acompañan a Gloria. Son figuras marcadas por sus propias derrotas, ilusiones y cicatrices, que enriquecen el relato y contribuyen a crear una sensación de autenticidad. La novela no idealiza el pasado ni romantiza los márgenes, sino que muestra tanto la belleza como las contradicciones de quienes viven aferrados a sus sueños mientras lidian con la realidad.

Pentesilea es una lectura especialmente recomendable para quienes disfrutan de las novelas urbanas con trasfondo social, de las historias donde la música tiene un papel protagonista y de los relatos que exploran la memoria individual y colectiva desde una perspectiva humana y cercana. Además, el fuerte vínculo con Vallecas aporta personalidad propia a una obra que encuentra en el barrio mucho más que un escenario: encuentra una identidad.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Tengo que reconocer que este libro me pilló por donde no esperaba. Aunque, pensándolo bien, es algo que ya me ha pasado otras veces con este autor. Entro en sus novelas esperando una cosa y termino encontrando otra muy distinta. Y eso me gusta, porque evita que te acomodes y acaba llevándote por caminos que no habías previsto.

En este caso pensé que me iba a encontrar una historia sobre música, grupos de rock desaparecidos y una investigación con cierto aire nostálgico. Y sí, todo eso está ahí. Pero a medida que avanzaba tuve la sensación de estar leyendo algo mucho más humano. Al final, más que la búsqueda de un grupo perdido o los misterios que rodean su historia, lo que me quedó fueron los personajes, sus relaciones y la forma en que cargan con el paso del tiempo, los recuerdos y las decisiones que tomaron años atrás.

Porque, en realidad, Pentesilea habla de gente que arrastra cosas. Gente que intenta entender quién fue, quién es y qué demonios hace con todo lo que le ha tocado vivir.

Gloria me gustó precisamente por eso. Porque no da la impresión de ser una protagonista perfecta ni de tener las cosas claras. Va avanzando como puede, tirando de hilos, buscando respuestas y tropezando con historias que muchas veces pesan más de lo que parece.

Y luego está todo el tema del rock. A mí me encanta cuando la música en una novela no está puesta porque sí. Aquí se nota que forma parte de la historia. Que late debajo de muchas conversaciones, de muchos recuerdos y de muchas heridas. Hay momentos en los que casi parece que las canciones están contando cosas que los personajes no saben explicar.

También me gustó mucho la sensación de barrio que transmite. No hablo solo de calles o de escenarios. Hablo de personas. De esa impresión de que todo el mundo guarda una historia, un secreto, una derrota o una cuenta pendiente.

Es una novela que tiene algo de melancolía, algo de búsqueda y bastante de reflexión sobre el paso del tiempo y te recuerda que muchas veces no perseguimos respuestas porque creamos que nos van a arreglar la vida, sino porque necesitamos entender de dónde venimos.

Y os digo una cosa: terminé el libro con ganas de escuchar música, de pasear por Vallecas y de seguir tirando de algunos de los hilos que deja la historia.

Siempre termino pensando que las novelas se leen y se terminan, claro, pero luego están las que te dejan rebuscando un rato más entre sus ecos.


   — Natalia Sancho.       

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