Autor: Robert Louis StevensonTraucción: Colectivo Stevenson BdLIlustración: Emilio UrberuagaEditorial: Nórdica LibrosGénero: Ficción ClásicaPáginas: 80
Edición ilustrada de uno de los grandes
relatos de la literatura universal.
Keawe es un joven hawaiano que siente la
necesidad de conocer otras tierras, por lo que se dirige a San Francisco. Allí
descubre una casa hermosa cuyo dueño parece algo triste y asustado. Al entablar
conversación con él y preguntarle el motivo de su tristeza, el anciano le
enseña una botella de vidrio, con un contenido blanco, lechoso. Asombrado, el
viejo le cuenta que en esa botella habita un diablo rodeado por el fuego del
infierno que puede conceder cualquier deseo…
Ofreciendo una perspectiva fascinante sobre un tema consagrado —el arriesgado
pacto con el diablo—, este cuento es una joya de la literatura en lengua
inglesa.
(Edimburgo, 1850 – Vailima Upolu, Samoa Occidental, 1894). En la tumba de este escritor escocés, en una lejana isla de los mares del Sur a la que fue por motivos de salud, figura grabado el apodo que le dieron los samoanos: Tusitala, «el contador de historias». Se dio a conocer como novelista con La isla del tesoro (1883) y su popularidad como escritor se basó fundamentalmente en los emocionantes argumentos de sus novelas fantásticas y de aventuras, en las que siempre aparecen contrapuestos el bien y el mal, a modo de alegoría moral que se sirve del misterio y la aventura. Fue muy reconocido en vida y su escritura ha sido de gran influencia para importantes autores posteriores.
El diablo de la botella de Robert Louis Stevenson, es un relato que parece sencillo al principio… pero que esconden mucho más de lo que aparentan.
La premisa es casi de cuento clásico: una botella con un diablo dentro que concede deseos. Hasta aquí, todo suena bien. El problema es la letra pequeña: si mueres con la botella en tu poder, tu alma está condenada. Y no puedes deshacerte de ella fácilmente, porque siempre debes venderla por menos dinero del que pagaste.
A partir de esta idea tan simple, Stevenson construye una historia ágil, entretenida y muy fácil de leer, pero también cargada de significado. No estamos solo ante un cuento fantástico, sino ante una reflexión bastante clara (y bastante incómoda) sobre el deseo, la ambición y las decisiones que tomamos cuando queremos las cosas rápido y sin esfuerzo.
El protagonista, Keawe, funciona muy bien como guía del lector. Es un personaje cercano, con ilusiones, miedos y contradicciones, que poco a poco va entendiendo que no todo lo que parece una oportunidad lo es realmente. A su lado, Kokua aporta equilibrio, inteligencia emocional y una visión más lúcida de la situación, algo que enriquece mucho la historia.
El ritmo es otro de los puntos fuertes: es una lectura corta, pero muy bien medida. No sobra nada. Todo ocurre con fluidez y mantiene la intriga hasta el final, con ese toque de cuento moral que no resulta pesado ni aleccionador.
Además, esta edición de Nórdica Libros añade un valor extra con las ilustraciones de Emilio Urberuaga, que acompañan el texto sin distraer, aportando una atmósfera muy acorde con la historia.
En conjunto, es un relato breve pero muy completo: entretenido, accesible y con una idea de fondo que sigue siendo muy actual.
Aquí va mi opinión personal, sin filtros:
Vale, lo voy a decir claro: este libro es corto, sí… pero te deja pensando más que muchos de 400 páginas.
Empecé la historia pensando que iba a encontrarme algo tipo “cuento clásico curioso con moraleja”… y sí, lo es, pero también tiene mala leche. Porque en el fondo te está diciendo: ojo con lo que deseas, porque igual lo consigues… y luego a ver qué haces con eso.
La botella me parece una idea brillante. No por el diablo en sí, sino por las condiciones. Ese detalle de tener que venderla siempre más barata me parece de lo más retorcido (en el buen sentido). Es como un juego que sabes que va a acabar mal… pero del que no puedes salir fácilmente.
Y luego está todo el tema emocional, que me sorprendió bastante. No es solo codicia o ambición. También hay amor, sacrificio y decisiones difíciles. Hubo momentos en los que pensé: “yo en su lugar no sabría qué hacer”. Y eso, para mí, siempre suma.
Se lee rapidísimo, pero a pesar de su brevedad es un libro difícil de olvidar. Se queda dando vueltas. Como una idea incómoda. Como una pequeña espinita.
Y eso me encanta.
Si tuviera que resumirlo: parece un cuento sencillo… pero aprieta más de lo que esperas.
Lo recomiendo muchísimo si eres de los que disfrutan de las historias cortas con fondo, las lecturas que enganchan sin complicarse y los clásicos que siguen teniendo algo que decir hoy.
— Natalia Sancho.
Leer más

























