Idioma: Castellano
Traducción: Teresa Lanero Ladrón de Guevara
Editorial: AdN Editorial Grupo Anaya
Páginas: 336
Género: Novela - Narrativa
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Vale, sí. Además de leer libros, reseñarlos y llenar la casa de ellos, también escribo.
Y algunas de esas historias han tenido
la mala, o maravillosa, costumbre de salir de mi ordenador y acabar publicadas
en algún sitio. Unas llegaron a través de certámenes, otras se hicieron un
hueco en antologías y alguna que otra decidió ponerse seria y convertirse en
libro.
Así que he pensado que ya era hora de
reunirlas todas aquí.
Porque escribir un relato parece sencillo hasta que llega el momento de corregirlo por decimoquinta vez, preguntarte si de verdad funciona y pensar que quizá sería mejor dedicarte a plantar tomates.
Pero luego llega ese día en el que ves
tu historia dentro de un libro.
Y entonces se te olvida todo.
Aquí están esas historias. Las que ya han encontrado lectores y las que, con un poco de suerte, todavía están buscando el suyo.
✦ ✦ ✦
Relato ganador del Certamen de Cuentos
de Navidad de Infinity Ideas Studio.
Publicado por Infinity Ideas Studio,
sello especializado en literatura de calidad e innovadora.
Una historia que nació para participar en un certamen y terminó convirtiéndose en una de esas publicaciones que guardo con especial cariño.
Y estas son precisamente las cosas que hacen que una siga escribiendo.
Antología solidaria
En esta antología participan quince
relatos de distintos géneros: comedia, fantasía, drama, ciencia ficción… unidos por un mismo mensaje: la esperanza y la lucha por la vida.
Mi relato, El club de los monstruos
tímidos, forma parte de esta recopilación.
Además, es una publicación especialmente
bonita por su finalidad solidaria: los beneficios del libro se destinan
íntegramente a CRIS contra el cáncer, dedicada a la investigación contra
esta enfermedad.
Porque, de vez en cuando, las historias también pueden hacer algo bueno fuera de las páginas.
Proyecto colaborativo · Cartas de
Invierno · Relato de Navidad.
Un proyecto colaborativo y sin fines de
lucro en el que distintos autores compartimos pequeños cuentos navideños llenos
de magia, emoción y creatividad.
Mi historia, Cartas que ladran al Polo Norte, forma parte de este proyecto, donde las cartas de Navidad
también pueden tener patas, hocico y muchas ganas de llegar hasta el Polo
Norte.
Una pequeña historia navideña que se suma a este rincón de mis publicaciones.
✦ ✦ ✦
Relato
publicado en Umbral de Tinta.
La
cicerchia es uno de los
relatos que ha tenido la suerte de encontrar un lugar fuera de mi ordenador y
formar parte de esta revista literaria.
Una historia más que se suma a este pequeño rincón donde voy reuniendo mis publicaciones.
✦ ✦ ✦
Antología dedicada a los lobos · Caracola Mía Ediciones
Mi
relato formará parte de esta antología dedicada a los lobos y sus historias.
Una
historia ambientada en la provincia de León, donde los lobos, la
mitología y las leyendas se encuentran para dar forma a un relato que muy
pronto dejará de estar solo en mi ordenador.
Próximamente.
Relato · Antología · Caracola Mía
Ediciones
✦ ✦ ✦
Relato
seleccionado · Infinity Ideas Studio · 2026
Mi
relato ha sido seleccionado para formar parte de la antología del II
Certamen CREEPYTAMEN.
Otra
historia ambientada en el monte de León, aunque esta vez he decidido que
el paisaje tuviera unas cuantas cosas más que contar…
Y no precisamente cosas bonitas.
Próximamente.
Relato · Antología · Infinity Ideas
Studio
✦ ✦ ✦
Y esto... espero que no acabe aquí. Que está página siga creciendo cada vez que una nueva historia consiga escaparse de mi ordenador y meterse en un libro.
Así que, si vuelves y encuentras más títulos... no digas que no te avisé.
Natalia Sancho.
Autora: Virginia WoolfTraducción, notas y prólogo: Patricia Díaz PeredaIlustraciones: Andrea ReyesGénero: RelatosEditorial: Páginas de EspumaPáginas: 80 + 16
Violet recopila tres narraciones de Virginia Woolf en 1907 acerca de su íntima amiga de la juventud, Violet Dickinson. Virginia contaba entonces con 26 años y aún faltaban siete años para que publicara su primera novela. Nuestra edición incluye un prólogo de la traductora y experta en la obra Patricia Díaz Pereda e ilustraciones originales a color en papel couché de Andrea Reyes, y simula de un modo exquisito, casi de coleccionista, las ediciones británicas de principios del siglo XX.
Virginia Woolf (1882-1941) es una de las figuras más estimadas del modernismo en lengua inglesa y una figura precursora del movimiento feminista. Con tan solo veintidós años, la escritora de Bloomsbury comenzó a publicar sus primeros ensayos en el periódico Guardian, rescatando y prestigiando la historia de mujeres. Fue la frescura de su prosa y la originalidad de sus críticas literarias, lo que hizo que no tardase en escribir para otras gacetas a propósito de una infinidad de autores contemporáneos. En vista del aluvión de nuevas publicaciones de obras francesas, rusas, irlandesas y estadounidenses en el mundo editorial anglosajón, Woolf supo ver el momento fronterizo que vivía la literatura y aprovechó la ocasión para acometer una empresa ensayística en la que recuerda las bondades de su propia tradición literaria y celebra la llegada de obras extranjeras traducidas a los anaqueles de las librerías. Estas disquisiciones a propósito de la literatura la llevó a urdir novelas tan fundamentales como La señora Dalloway (1925), Al faro (1927) y Las olas (1937), y ensayos tan conocidos como Un cuarto propio (1929) y Tres guineas (1938).
Violet: cuando Virginia Woolf todavía
estaba jugando
Hay autores que llegan a nuestra vida
con tanta fama, tantos estudios, tantas biografías y tantas frases subrayadas
que una acaba teniendo la sensación de que ya los conoce antes incluso de abrir
uno de sus libros. Virginia Woolf pertenece a ese pequeño grupo de escritores
que parecen venir acompañados de su propio monumento.
Y entonces aparece Violet y
resulta que Virginia Woolf tenía 26 años, estaba escribiendo sobre su amiga
Violet Dickinson y, en lugar de ponerse trascendental, se dedicaba a imaginar
gigantes, monstruos marinos, jardines mágicos y hasta una bañera hecha con
huevos de avestruz.
Pues mira. Así cualquiera se lleva una
sorpresa.
Violet, publicado por Páginas de Espuma en una edición preciosa,
reúne tres relatos escritos por Woolf en 1907 sobre Violet Dickinson, una de
las mujeres más importantes de su juventud. Todavía faltaban unos cuantos años
para que apareciera Fin de viaje, su primera novela, y bastantes más
para que llegara esa Virginia Woolf que hoy asociamos con La señora Dalloway,
Las olas o Una habitación propia.
Aquí todavía estamos ante una escritora
que está probando caminos, jugando con las formas y descubriendo hasta dónde
puede llevar una historia.
Y quizá por eso estos tres relatos
resultan tan curiosos.
El primero, Galería de amistades,
nos presenta a Violet desde una mirada que tiene mucho de retrato, mucho de
caricatura y bastante de declaración de afecto. La protagonista es una mujer
peculiar, enorme, independiente y difícil de encajar en las casillas que la
sociedad tenía preparadas para las mujeres de su época. Woolf convierte esa
peculiaridad en materia literaria y, entre bromas y fantasías, aparece ya una
idea que años después adquirirá una importancia enorme en su obra: la necesidad
de disponer de un espacio propio.
Solo que aquí no tenemos todavía una
habitación.
Tenemos un cottage.
Con sus rosas, sus comodidades y,
detalle importantísimo, sus alcantarillas auténticas.
Virginia sabía perfectamente dónde poner
el toque de humor.
El segundo relato, El jardín mágico,
continúa jugando con la figura de Violet y con esa mezcla tan particular entre
realidad y fantasía. Hay descripciones, personajes y situaciones que parecen ir
cambiando de forma mientras avanzamos, y Woolf observa a su amiga desde
distintos ángulos hasta convertirla casi en un personaje de cuento.
Además, las ilustraciones y las láminas
que acompañan la edición hacen que la lectura tenga algo de viaje en el tiempo.
Páginas de Espuma ha cuidado muchísimo el aspecto del libro, reproduciendo el
aire de aquellas publicaciones de principios del siglo XX. Y aquí el envoltorio
importa, porque Violet es uno de esos libros que apetece tocar, mirar y
volver a abrir incluso después de haber terminado la lectura.
Pero todavía queda el tercer relato.
Y aquí Virginia decide que ya que estamos, podemos olvidarnos tranquilamente de las reglas.
Una Woolf con monstruos, diosas y ganas
de jugar
Una historia para hacerte dormir es, para mí, el relato que termina de
demostrar que esta joven Virginia Woolf no tenía demasiado interés en quedarse
quieta dentro de ningún género.
Nos vamos a un Japón imaginario,
aparecen diosas gigantes, monstruos y transformaciones, y la historia adquiere
un aire de cuento fantástico contado al borde de la cama. Hay algo casi
infantil en su manera de jugar con el paisaje y con la imaginación, aunque
debajo de esa apariencia de cuento también aparecen cuestiones relacionadas con
las mujeres, la libertad, la religión y las formas en las que construimos
nuestras propias sociedades.
Y aquí está una de las cosas que más me
han interesado de Violet: leer estos relatos sabiendo quién llegará a
ser Virginia Woolf.
Porque nosotros conocemos el final de la
película.
Ella no.
Tiene 26 años y todavía está
experimentando. Está buscando su voz, probando estructuras, mezclando
biografía, fantasía, humor y ficción. Y en medio de todo ese juego aparecen
algunas de las semillas que después crecerán en su obra.
También resulta imposible no fijarse en
Violet Dickinson. La relación entre ambas mujeres tiene una intensidad que va
más allá de una simple amistad literaria. Woolf sentía una enorme admiración
por ella y la convirtió en materia de ficción, exagerando sus rasgos hasta
construir una especie de Violet mitológica: altísima, excéntrica,
independiente, divertida y completamente imposible de meter en una casilla.
Quizá por eso estos relatos tienen algo
de homenaje privado.
Virginia estaba escribiendo sobre una
persona a la que quería y conocía bien, pero también estaba descubriendo qué
podía hacer con ella sobre el papel.
Y eso se nota.
Se nota en la libertad, en el humor y
también en esa mezcla extraña entre lo cotidiano y lo fantástico que hace que
una mujer pueda estar hablando tranquilamente con un jardinero y, unas páginas
después, nos encontremos en medio de una historia poblada por criaturas
imposibles.
Hay que recordar, además, que estos
textos estuvieron perdidos durante muchísimo tiempo. Fueron escritos como una
especie de broma privada y no llegaron a publicarse entonces. El manuscrito
permaneció oculto hasta que la investigadora Urmila Seshagiri encontró una
versión corregida mientras buscaba documentación relacionada con Violet
Dickinson.
Y de pronto, más de un siglo después,
tenemos entre las manos una Virginia Woolf que todavía no es del todo la
Virginia Woolf que conocemos.
Y eso tiene bastante encanto.
Porque Violet no es un libro para
acercarse a Woolf esperando encontrar otra Una habitación propia. Aquí
hay algo más pequeño, más juguetón y más extraño. Tres relatos que funcionan
también como una ventana hacia una escritora joven que todavía estaba tanteando
el terreno y descubriendo qué hacer con todas esas ideas que tenía dando
vueltas por la cabeza.
La edición de Páginas de Espuma termina
de redondear la experiencia con las ilustraciones de Andrea Reyes, el prólogo y
las notas de Patricia Díaz Pereda y un cuidado estético que convierte el
volumen casi en un pequeño objeto de colección.
Yo me quedo especialmente con esa
Virginia capaz de escribir sobre la emancipación femenina y, al mismo tiempo,
mandar a sus personajes a enfrentarse con monstruos marinos.
Porque quizá ahí está precisamente lo
divertido de descubrir a una escritora antes de que se convierta en un clásico.
Todavía está jugando.
Y nosotros tenemos la suerte de haber
llegado a tiempo para mirar.
— Natalia Sancho.
Autores: Javier Solís y Verónica García-PeñaIlustraciones: Sandra MárquezGénero: Ensayo / CuentosEditorial: Uve BooksPáginas: 196Idioma: Castellano
La importancia de la mujer en el mito y
la tradición. Feminidad, criaturas y relatos desde la mitología vasca y
asturiana
Hasta no hace tanto, en los pueblos del
norte la mitología servía para explicar lo inexplicable: una tormenta
repentina, la fuente que se secaba, el ganado que enfermaba sin causa. Y en el
centro de muchas de esas explicaciones había una mujer. Diosa, curandera,
bruja, dama de la cueva. Guardianas de las tierras del norte recorre la
mitología de Asturias y el País Vasco para recuperar esas figuras femeninas y
devolverles el papel que tuvieron antes de que la Iglesia, y los siglos, las
convirtieran en simples supersticiones o en amenazas.
Verónica García-Peña y Javier Solís
parten de una idea: que ambas mitologías comparten una misma raíz matriarcal,
una visión del mundo en la que lo femenino crea la naturaleza y la gobierna.
Frente a la imagen heredada ―la sirena que seduce para perder a los hombres, la
vieja hechicera acusada de herejía―, los autores rastrean lo que estas
criaturas significaban en origen: mujeres que se salían de las normas.
El libro mezcla dos registros. Por un
lado, la divulgación, con el rigor de quien conoce las fuentes. Por otro, la
ficción: cada capítulo se cierra con un cuento escrito para la ocasión, que
recoge el aire de las leyendas antiguas y lo prolonga en historias nuevas. El
resultado es un ensayo poco habitual, que se lee como quien escucha un relato
al calor de la lumbre.
Javier Solís Fernández
(Avilés, 1978) es licenciado en Historia
por la Universidad de Oviedo. Especializado en cultura popular asturiana,
mitología y tradición oral, desarrolla una intensa labor divulgativa en medios
de comunicación.Desde 2021 participa en el programa La Buena
Tarde (Radiotelevisión del Principado de Asturias) con la
sección semanal ‘Milenta regatos’, centrada en la mitología, etnografía y el
imaginario oral asturiano. Desde 2023 colabora también en Les Fartures con
el espacio mensual ‘La casa gris’, en el que explora, junto a la
escritora Verónica García-Peña, los vínculos entre la literatura
universal y la gastronomía. Ha publicado junto con la autora Verónica García-
Peña Guardianas de las tierras del norte. Feminidad, criaturas y
relatos de la mitología vasca y asturiana. Editorial Uve Books, año 2026.
Verónica García-Peña
(Oquendo, 1979) es
escritora, socióloga y periodista, dos veces finalista del Premio Planeta
yprefinalista del Premio Ateneo de Sevilla (2023). Licenciada en Sociología y
Periodismo, trabajó como periodista enradio y prensa antes de dedicarse
plenamente a la literatura. Ha publicado cinco novelas y una antología de
relatos;entre sus obras destacan El ladrón de sueños (2016), La isla
de las musas (2020) y Hasta morir la muerte (2024), su más reciente
publicación es El carácter peculiar de algunas cosas (2025), publicado
por Uve Books. Colabora en medios como Uve Magazine, RTPA y diversos podcast,
además de impartir conferencias y talleres de lectura. Tambiénparticipa
activamente en ferias y congresos literarios, y forma parte de jurados en
eventos como la Semana Negra de Gijón.
Las ilustraciones
La ilustración íntegra de la obra
—cubierta e interiores— es obra de Sandra Márquez (Oviedo, 1984), licenciada en
Edición de Arte y Técnicas de Grabado y Estampación por la Escuela de Arte de
Oviedo. Artista visual y diseñadora especializada en el libro impreso, ha
ilustrado y diseñado numerosas ediciones de clásicos de la literatura. Bajo el
seudónimo de Emain Juliana es autora de Simbología de las flores. Arte, cine
y literatura (2021) y Fuerzas ocultas (2023).
Guardianas, diosas y mujeres que nunca
tuvieron demasiada intención de quedarse calladas
Si durante siglos alguien se ha dedicado
a contar historias sobre mujeres que viven en cuevas, hablan con el agua, curan
enfermedades, protegen los bosques o aparecen cuando menos conviene, quizá ha
llegado el momento de escuchar la historia desde el otro lado.
Guardianas de las tierras del norte, de Verónica García-Peña y Javier
Solís, se adentra en la mitología asturiana y vasca a través de figuras como Mari
y la Vieya, el Eguzkilore, las lamias y las sirenas, las xanas y las brujas,
recuperando historias y creencias que han ido cambiando con el paso del tiempo.
El libro se detiene precisamente en esa transformación y en la manera en que
muchas de estas figuras fueron adquiriendo nuevas interpretaciones hasta quedar
asociadas al miedo, la superstición o la amenaza.
La propuesta resulta especialmente
interesante porque pone en relación dos tradiciones que comparten muchos
elementos y lo hace desde una perspectiva centrada en la importancia de lo
femenino dentro del mito y de la tradición oral. Los autores se detienen en las
criaturas, las creencias y los relatos, pero también en la transformación que
sufrieron estas figuras a lo largo de los siglos y en la manera en que
determinadas mujeres que se salían de las normas podían terminar convertidas en
seres incómodos dentro del imaginario popular.
Y aquí aparece una de las
particularidades del libro: Guardianas de las tierras del norte no se
queda únicamente en la divulgación. Cada capítulo incorpora un cuento original
que recoge el ambiente de las antiguas leyendas y lo lleva a un territorio
nuevo, creando un diálogo muy interesante entre investigación y ficción.
El resultado es un libro híbrido,
accesible y muy narrativo, que permite acercarse a la mitología sin necesidad
de ponerse previamente un jersey de profesor universitario y preparar tres
cafés para enfrentarse a él. La parte divulgativa aporta contexto y
conocimiento; los relatos aportan atmósfera, imaginación y esa sensación de
estar escuchando una historia antigua mientras fuera empieza a llover.
Además, las ilustraciones de Sandra Márquez tienen un papel importante dentro del conjunto. No funcionan únicamente como acompañamiento visual, sino que ayudan a construir ese imaginario de bosques, criaturas, mujeres y paisajes del norte que atraviesa todo el libro.
Mi opinión (sin filtros, como siempre)
Tengo que empezar diciendo que con
Verónica García-Peña ya tenía cierta ventaja, porque había leído anteriormente El carácter peculiar de algunas cosas y La isla de las musas, dos
libros bastante diferentes entre sí y que, precisamente por eso, me habían
permitido descubrir facetas muy distintas de su escritura.
En El carácter peculiar de algunas
cosas me conquistó esa manera de convertir objetos, colores y situaciones
aparentemente cotidianas en pequeñas historias cargadas de emoción, misterio y
un puntito de humor negro. La isla de las musas, en cambio, me llevó por
un territorio mucho más oscuro, atmosférico y cercano al misterio gótico, con
esa Galicia de lluvia, niebla, mar y secretos que parecía empeñada en no dejar
dormir tranquilo a nadie.
Así que cuando llegó Guardianas de las tierras del norte tenía claro que quería leerlo, pero además había un motivo todavía más personal: yo soy del norte y me encanta la mitología. Me fascinan las leyendas que han sobrevivido en nuestros pueblos, las historias que se han contado durante generaciones y esa forma tan nuestra de llenar montes, cuevas, bosques, fuentes y caminos de criaturas que quizá no aparecen en ninguna guía turística, pero que forman parte de la memoria de los lugares. Y aquí he disfrutado muchísimo.
Porque encontrarse con Mari, con
la Vieya, con Eguzkilore, con la Xana, con las Lamias,
con las Sorginak o con las Bruxes o con chupadoras de sangre es
adentrarse directamente en ese norte donde la naturaleza nunca ha sido
simplemente un paisaje.
Mari, con toda su fuerza y sus
diferentes rostros, me parece especialmente fascinante. También me ha gustado
detenerme en la Vieya y en Eguzkilore, porque detrás de estas figuras hay toda
una manera de entender la naturaleza, la protección y aquello que nuestros
antepasados no podían explicar de otra manera.
Y luego están las Xanas, las Lamias, las
Sorginak y las Bruxes, con todo ese imaginario que durante siglos ha mezclado
miedo, respeto, fascinación y superstición. Algunas fueron convertidas en
criaturas peligrosas, otras en seres mágicos y otras quedaron atrapadas bajo
etiquetas que terminaron ocultando buena parte de lo que representaban
originalmente.
Eso es precisamente una de las cosas que
más me ha gustado del libro: mirar a estas mujeres y criaturas desde otro
lugar, intentando recuperar qué significaban antes de que los siglos las
llenaran de miedo.
Porque una mujer que conoce las plantas puede ser una curandera. Pero también puede convertirse en una bruja.
Una mujer que vive fuera de las normas puede ser una sabia. O una amenaza.
Y quizá ahí esté una de las preguntas
más interesantes que deja el libro: cuánto de lo que creemos saber sobre estas
figuras procede de la tradición original y cuánto fue cambiando con el tiempo
según quién contaba la historia.
Además, me ha encantado que el libro no
se limite a explicarnos las leyendas, porque los cuentos originales que cierran
cada capítulo consiguen que todo ese imaginario vuelva a respirar. Después de
leer sobre una criatura, una creencia o una tradición, encontrártela
transformada en relato hace que quieras seguir caminando por ese bosque un poco
más.
Y eso, para alguien a quien le gustan
tanto las leyendas como a mí, es peligroso. Porque empiezas leyendo
tranquilamente sobre mitología vasca y asturiana y terminas pensando que quizá
deberías investigar qué criaturas viven cerca de tu casa.
También he disfrutado muchísimo de la
conexión entre la mitología vasca y la asturiana. Son tradiciones que
pertenecen a territorios diferentes, pero que comparten una relación muy
poderosa con la naturaleza, la oralidad y esas historias que pasan de generación
en generación y sobreviven incluso cuando ya casi nadie recuerda quién empezó a
contarlas.
Quizá por eso este libro me ha tocado
especialmente. Porque habla del norte que conozco y del norte que me gusta,
ese norte de montañas, lluvia, bosques, mar, cuevas, caminos y leyendas que
parece guardar una historia detrás de cada esquina.
Después de haber leído a Verónica
García-Peña en registros tan diferentes como El carácter peculiar de algunas
cosas y La isla de las musas, me ha gustado volver a encontrarme con
su escritura en un territorio que siento tan cercano.
Y si además me das mitología, tradición
oral, mujeres, criaturas, leyendas y norte…
Bueno.
Ya puedes imaginar que tenía muy pocas
posibilidades de salir de aquí sin querer seguir leyendo sobre Mari, Lamias,
Xanas y Sorginak durante unas cuantas horas más.
Porque hay lugares que tienen historia.
Y luego está el norte, que además tiene
leyendas.
— Natalia Sancho.
Autora: Kirstin Valdez QuadeTraducción: Blanca GagoA partir de de 14 añosGénero: JuvenilEditorial: Nórdica LibrosPáginas: 536
Injusticias y esperanza en Nuevo México.
Una narración profunda y cargada de humor sobre la familia y las raíces.
Es Semana Santa en el pequeño pueblo de Las Penas, Nuevo México, y Amadeo
Padilla, un desempleado de treinta y tres años, ha sido elegido para
representar a Jesús en la procesión del Viernes Santo. Se prepara con fervor
para este papel cuando su hija, Angel, de quince años, aparece embarazada en su
puerta, trastocando sus planes de redención personal. A pocas semanas de dar a
luz, la valiente y vivaz Angel ha huido de casa de su madre, dando un giro
inesperado a su vida.
Vívida, tierna, divertida y bellamente narrada, Las cinco heridas abarca el
primer año de vida del bebé, mientras convergen cinco generaciones de la
familia Padilla, unos personajes inolvidables en una milagrosa novela de debut.
«Los personajes de esta fascinante novela están creados con detalles luminosos
e inolvidables. El ritmo es perfecto, al igual que el tacto y el cuidado con
que se desarrolla cada escena. Kirstin Valdez Quade, al concentrarse en la
verdad de los pequeños momentos, ha logrado plasmar todo un mundo con nitidez».
Colm Tóibín
(Albuquerque, Nuevo México).
Escritora estadounidense, ha recibido ha recibido una beca Guggenheim, una beca
Lannan, el Premio John Guare del Fondo de Escritores de Roma de la Academia
Americana en Roma y una beca Stegner en Stanford. Su obra ha aparecido en The
New Yorker, The Best American Short Stories, The O. Henry Prize Stories y The
New York Times, entre otras publicaciones. Es profesora asociada en la
Universidad de Princeton y es la autora de Las cinco heridas, ganadora del
Premio a la Primera Novela del Centro de Ficción y del Premio de la Fundación
Familiar Rosenthal de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, de
próxima aparición en Nórdica. Las cinco heridas fue nombrado Mejor Libro de
2021 por NPR, PBS News Hour, Publishers Weekly, Kirkus Reviews, Library
Journal, Booklist y Book Riot.
Hay heridas que no sangran, pero hacen
bastante ruido
Amadeo Padilla tiene treinta y tres
años, está desempleado, bebe más de lo que debería y acaba de recibir una
oportunidad que, al menos sobre el papel, parece perfecta para empezar de
nuevo: representar a Jesús en la procesión del Viernes Santo de Las Penas, un
pequeño pueblo del norte de Nuevo México. Solo que la redención personal tiene
la mala costumbre de complicarse cuando, justo antes de subir a la cruz,
aparece tu hija de quince años embarazada.
Y Angel no llega precisamente para
facilitarle el papel.
A partir de ahí, Kirstin Valdez Quade
construye en Las cinco heridas una novela familiar que se extiende
durante el primer año de vida del bebé y que reúne a varias generaciones de los
Padilla. Amadeo, Angel, Yolanda y el resto de personajes cargan con sus propias
dificultades, pero también con algo más difícil de detectar: las consecuencias
de todo aquello que una generación deja sin resolver y que termina cayendo
sobre la siguiente.
La autora consigue que una historia en
la que aparecen el embarazo adolescente, el alcoholismo, la precariedad
económica, la enfermedad, el machismo, la religión y la falta de oportunidades
no se convierta en un catálogo de desgracias. Hay dolor, por supuesto, pero
también humor, ternura y momentos cotidianos que hacen que los personajes
respiren fuera de sus problemas.
Uno de los grandes aciertos está
precisamente en esa mirada. Valdez Quade no presenta a sus personajes como
buenos o malos, víctimas o culpables perfectamente delimitados. Son personas
que se equivocan, que decepcionan, que intentan arreglar las cosas y que muchas
veces vuelven a estropearlas antes de conseguirlo. Amadeo, especialmente, está
muy lejos del héroe tradicional: quiere cambiar, pero querer cambiar y
conseguirlo son dos asuntos bastante diferentes.
La religión funciona además como un
marco simbólico que acompaña la historia sin ofrecer respuestas fáciles. Amadeo
interpreta a Cristo mientras intenta comprender qué significa realmente
responsabilizarse de su propia vida, y ahí aparece una de las preguntas
centrales de la novela: ¿puede una persona cambiar de verdad o estamos
condenados a repetir lo que hemos aprendido?
El escenario también tiene mucho peso.
El norte de Nuevo México no funciona simplemente como decorado, sino como parte
de la identidad de la familia y de una comunidad marcada por su historia, sus
raíces y las desigualdades que condicionan las oportunidades de sus habitantes.
La novela fue publicada originalmente en 2021 y nació de un cuento anterior de
la autora publicado en The New Yorker.
Y quizá lo más interesante sea que
Valdez Quade no busca una redención espectacular. Aquí no hay grandes discursos
capaces de arreglar una vida en cinco minutos. Los cambios importantes llegan,
cuando llegan, a través de cosas bastante menos cinematográficas: cuidar,
quedarse, asumir una responsabilidad, pedir ayuda o intentar no repetir con tus
hijos aquello que te hicieron a ti.
Mi opinión (sin filtros, como siempre)
Confieso que al principio Amadeo me
produjo una mezcla bastante curiosa de desesperación y ganas de decirle: Amigo,
empieza por recoger tu propia vida antes de intentar salvar la de los demás.
Porque este hombre se dispone a
representar a Jesús y, mientras tanto, su vida personal parece haber decidido
representar al caos.
Y ahí es donde Kirstin Valdez Quade me
ha ganado.
Porque podría haber convertido a Amadeo
en el típico personaje que hace las cosas mal y al que el lector termina
despreciando, pero la autora hace algo mucho más interesante: consigue que lo
entendamos incluso cuando nos dan ganas de zarandearlo. No necesariamente lo
justificamos, pero empezamos a ver de dónde vienen sus errores y, sobre todo,
lo difícil que resulta romper una cadena familiar cuando llevas toda la vida
aprendiendo a vivir de esa manera.
Angel me ha interesado muchísimo. Tiene
quince años, está embarazada y, aunque las circunstancias parecen haber
decidido buena parte de su futuro por ella, hay en su forma de enfrentarse a lo
que viene una fuerza que contrasta muchísimo con la inmadurez de su padre. Me
ha gustado especialmente esa relación entre ambos, porque ninguno sabe muy bien
cómo ocupar el lugar que le corresponde y los dos están aprendiendo a ser algo
que todavía no saben cómo hacer.
Y luego está la familia, que es
probablemente el gran corazón de esta novela. Una familia puede quererte
muchísimo y, al mismo tiempo, hacerte muchísimo daño. Puede protegerte,
condicionarte, sostenerte y transmitirte heridas que ni siquiera sabes que llevas
encima. Los Padilla tienen un poco de todo eso.
He disfrutado mucho de cómo la autora
mezcla momentos duros con otros sorprendentemente divertidos, porque consigue
que la novela respire. Hay escenas en las que estás pensando en cuestiones
bastante serias y, de repente, aparece un detalle que te hace sonreír y
recuerdas que estas personas no son símbolos de nada: son personas
intentando llegar al final del día sin liarla demasiado.
También me ha gustado que la novela no
convierta la redención en un milagro instantáneo. Amadeo puede querer ser mejor
padre, mejor hijo y mejor persona, pero eso no borra de golpe todo lo anterior.
Y creo que ahí está una de las cosas más honestas de la historia: cambiar no
consiste en tener una revelación; consiste en hacer algo diferente mañana, y
volver a intentarlo pasado mañana.
Las cinco heridas me ha dejado esa sensación que dejan
algunas novelas familiares cuando terminas y tienes la impresión de haber
pasado demasiado tiempo dentro de una casa que ya conoces. Te encariñas con
personas que a veces te desesperan, te enfadas con ellas, las comprendes,
vuelves a enfadarte y, cuando llega el momento de cerrar el libro, te
sorprendes pensando qué estarán haciendo ahora.
Porque quizá esa sea la verdadera herida
de esta historia: que nadie nos enseña a querer sin repetir aquello que nos
hizo daño.
Y aprender a hacerlo puede ser mucho más
difícil que subir a una cruz un Viernes Santo.
— Natalia Sancho.
Autora: Nyla K.Traducción: Ana María Rubio JimenezGénero: Romance ContemporáneoEditorial: ContraluzPáginas: 688Fecha de publicación: 18 de junio de 2026
Kyran Harbor es todo lo que yo no soy.
Rico, popular y una superestrella del
fútbol americano con una melancolía nada propia de alguien que lo tiene todo en
la vida. En resumen, un pijo musculitos que me odia. Ah, y encima es mi
hermanastro.
Como lo lees. Hemos estado condenados a
compartir instituto, casa... y hasta el baño. La verdad es que no me habría
importado, si no fuera un maniático del control que se dedicaba a meterse
conmigo solo porque somos diferentes.
Mi plan era mantenerme alejado de él todo lo posible cuando empezáramos la universidad... hasta que un giro desafortunado de los acontecimientos nos ha puesto a ambos entre la espada y la pared. Ahora, el capullo malhumorado al que esperaba evitar a toda costa podría ser la única persona capaz de ayudarme.
Avi Vega representa todo lo que odio.
Es un artista con la cabeza llena de
pájaros que fuma demasiada hierba y cree en los extraterrestres. Y, por una
broma cruel del destino, también es mi hermanastro.
Ya era bastante castigo tener que
aguantarlo en la misma universidad, pero, para colmo, una repentina falta de
dinero ha limitado bastante mis opciones.
Si quiero seguir siendo el quarterback
estrella del equipo y llegar a la NFL, voy a tener que tomar medidas drásticas
y, por desgracia para mí y para mi necesidad de controlarlo todo, el fumeta
risueño de mi hermanastro ha ideado un plan.
Tal vez podamos dejar nuestro odio a un lado de manera momentánea para llevarlo a cabo, siempre y cuando no se nos olvide que lo hacemos únicamente... por los fans.
Este libro trata temas delicados que
pueden incomodar a algunas personas. Por favor, lee con atención las
advertencias de contenido y procede con cautela.
Nyla K es una autora superventas de
novelas sobre amores oscuros y prohibidos con representación LGTBQ+. Se define
a sí misma como una viajera excéntrica de mente sucia, con la lengua de una
verdulera y fiel defensora de la ficción erótica que rompe los esquemas y abre
nuevos horizontes. Vive en Maine con su pareja y su gato, Ziggy.
Cuando odiar a tu hermanastro empieza a
complicarse demasiado
Kyran Harbor tiene dinero, popularidad,
músculos, talento para el fútbol americano y todas las papeletas para
convertirse en la estrella que siempre ha querido ser. Avi Vega tiene una
cabeza llena de ideas, pinta, fuma demasiado, cree en extraterrestres y parece
vivir en un planeta completamente distinto. Solo hay un pequeño problema: son
hermanastros.
Y, por supuesto, se odian.
Nyla K. en Por los fans,
parte de una de esas situaciones que parecen diseñadas específicamente para
provocar problemas: dos jóvenes completamente opuestos que llevan años
compartiendo instituto, casa y una convivencia poco recomendable para la paz
familiar. Cuando llegan a la universidad, la distancia parece por fin una
posibilidad, pero las circunstancias vuelven a ponerlos en el mismo camino y
terminan obligándolos a colaborar en un plan bastante peculiar.
La novela construye buena parte de su
atractivo alrededor de esa relación de polos opuestos. Kyran representa el
control, la disciplina y la necesidad de tener perfectamente trazado su futuro;
Avi es espontáneo, creativo y bastante más difícil de encerrar en cualquier
casilla. Esa diferencia genera diálogos, enfrentamientos y situaciones que
aportan buena parte del humor de la historia, mientras poco a poco empiezan a
aparecer las heridas que cada uno lleva detrás.
Uno de los aspectos más interesantes es
precisamente descubrir qué hay detrás de esa primera impresión. El chico que
parece tenerlo todo no está tan bien como aparenta y el hermano que parece
tomarse la vida a broma resulta bastante más complejo de lo que Kyran está
dispuesto a admitir. La novela utiliza esa convivencia forzada para ir
desmontando prejuicios y mostrar cómo cambia la percepción que ambos tienen del
otro.
El ritmo es ágil pese a la extensión del
libro y la historia combina romance, humor, drama y bastante tensión,
apoyándose especialmente en la química entre sus protagonistas. También
aparecen temas como el rechazo, la homofobia, el bullying, las expectativas
familiares y las consecuencias de intentar encajar en aquello que los demás
esperan de ti.
Eso sí, algunos de estos conflictos
podrían haber tenido un desarrollo más profundo. En determinados momentos, la
novela opta por soluciones bastante rápidas para problemas que habían tenido un
peso importante en la vida de los personajes, y esa facilidad hace que algunas
partes resulten menos intensas de lo que podrían haber sido.
Mi opinión (sin filtros, como siempre)
Voy a empezar por lo importante: Avi
me ha ganado bastante más de lo que tenía previsto.
Porque, vamos a ver, tenemos a un
quarterback musculitos, controlador y con una vida aparentemente perfecta
enfrentado a un artista que cree en extraterrestres, fuma hierba y parece
levantarse cada mañana dispuesto a complicarle un poco más la existencia. Si
alguien me presenta a estos dos personajes y me dice que van a acabar
acercándose, probablemente responda: «Sí, claro, y yo mañana me hago
astronauta».
Pero precisamente ahí está parte de la
gracia.
Me ha gustado mucho la dinámica entre
ellos, especialmente esa primera etapa en la que se nota que el odio no es de
pega y que ninguno tiene demasiadas ganas de hacerle la vida fácil al otro.
También he disfrutado descubriendo lo que hay detrás de Kyran, porque su
personaje va ganando profundidad a medida que entendemos qué es lo que
realmente está intentando proteger y por qué necesita tenerlo todo bajo
control.
Avi, además, aporta ese punto de caos
que hace falta cuando tienes delante a alguien tan cuadriculado como Kyran. Es
imposible que estos dos compartan espacio y que las cosas salgan exactamente
según lo previsto. Y, sinceramente, menos mal, porque ahí es donde la
historia se vuelve más divertida.
Eso sí, en algunos momentos he tenido la
sensación de que la novela podía haber exprimido mucho más todo lo que
planteaba. Hay conflictos importantes que aparecen, tienen muchísimo potencial
y después se resuelven con una rapidez que me ha dejado pensando: «¿Ya está?
¿Después de todo el lío, eso era todo?». También creo que la parte romántica
termina ocupando demasiado espacio en detrimento de algunos aspectos de los
personajes que me habría gustado conocer mejor.
Aun así, Por los fans me ha
resultado una lectura entretenida, caótica y con una pareja protagonista que
funciona especialmente bien cuando se llevan la contraria, se provocan y se
obligan mutuamente a salir de la zona de confort.
Porque a veces el problema no es
enamorarte de la persona equivocada.
El verdadero problema es que la persona
equivocada resulta ser el hermanastro al que llevas años intentando no
soportar.
Y entonces ya puedes ir preparando el
drama, porque la familia va a necesitar terapia.
— Natalia Sancho.
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