«El arte de la escritura» de Jofre Casanovas

 


Autor: Jofre Casanovas
Idioma: Español
Género: Ensayo Literario
Editorial: Montesinos
Páginas: 352
Fecha de publicación: 27 de noviembre de 2024


Los secretos de la escritura de la mano de sus propios autores.

¿Cuáles eran los secretos de los grandes autores en el arte de su escritura, sus consejos, sus dudas y tribulaciones? ¿Qué visión tenían de la práctica literaria? A través de sus propias palabras recogidas en ensayos, cartas personales y otros textos, autores que han transformado la literatura como son Henry James, Virginia Woolf, Jack London, H. P.  Lovecraft, Miguel de Unamuno, Edgar Allan Poe, Rainer Maria Rilke y Mark Twain entre otros nos adentran en lo más íntimo de su escritorio y su relación con la escritura.

Montesinos reúne una colección de textos imprescindibles para cualquier amante de la literatura y la escritura, un acercamiento a lo más profundo del arte de la escritura y que, como conjunto, ofrece un retrato literario cuyos ecos resuenan en la literatura de hoy.

¿Qué dice la prensa?

"Lo que ha hecho Jofre Casanovas es juntar una serie de textos de escritores y escritoras absolutamente imprescindibles para que al gusto de leerlos añadamos el de conocer de primera mano el sentido de esa escritura."

Alfons Cervera, InfoLibre, 24/12/2024

"Será un buen manual para todo aquel lector curioso y el escritor que quiera conocer mejor los entresijos de la escritura."

devaneos.com, 9/12/2024

"Existen numerosos manuales y estudios sobre la escritura creativa, sus técnicas y circunstancias, pero pocos ofrecen la variedad, el rigor y la riqueza de ‘El arte de la escritura’, una antología de reflexiones y consejos de grandes autores sobre el oficio literario. Son los maestros quienes nos hablan de escritura, y eso pesa mucho y para bien. Publicado por la editorial Montesinos, este volumen se convierte en una referencia imprescindible para quienes aspiran a escribir, pero también para filólogos, estudiosos de la literatura y lectores apasionados por el proceso creativo."

Rafael Ruiz Pleguezuelos, Córdoba. Caudernos del Sur, 15/03/2025

                                                                               

Jofre Casanovas. Editor de los sellos Montesinos, de narrativa clásica, y Piel de Zapa, dedicado a la novela contemporánea. Combina su labor editorial con la de articulista y otras facetas de la escritura. Es licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, e imparte cursos y talleres en este ámbito.


                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Una mirada al oficio desde quienes lo hicieron literatura.

Hay algo particularmente interesante en El arte de la escritura: aquí no viene nadie a prometernos la fórmula secreta para escribir una novela, ni a explicarnos que basta con levantarse a las cinco de la mañana, escribir mil palabras y beber café como si no hubiera un mañana. Por suerte. Jofre Casanovas reúne en este volumen las reflexiones, cartas, ensayos y textos de algunos de los grandes nombres de la literatura para acercarnos al oficio desde un lugar mucho más interesante: escuchar qué pensaban ellos mismos cuando se enfrentaban a las palabras, a las dudas, al fracaso, a la inspiración y a esa criatura bastante escurridiza que llamamos estilo.

La selección reúne voces tan diferentes como Virginia Woolf, Henry James, Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft, Rainer Maria Rilke, Mark Twain, Jack London, Louisa May Alcott, Miguel de Unamuno, Lewis Carroll o Walter Benjamin, y precisamente ahí está uno de los mayores atractivos del libro: no existe una única manera de entender la escritura. Cada autor llega con sus propias obsesiones, manías y certezas, pero también con sus contradicciones, y de ese diálogo entre épocas surge una visión mucho más amplia del proceso creativo.

Virginia Woolf habla de las palabras y de esa intimidad que necesitan para cobrar vida; Rilke insiste en la necesidad de mirar hacia dentro y aprender a convivir con la soledad; Henry James reflexiona sobre la ficción y su relación con la vida; Poe explica el proceso que siguió para construir El cuervo; Lovecraft se detiene en cuestiones tan concretas como la lectura, el vocabulario, la estructura o los errores gramaticales, mientras Mark Twain demuestra que hablar de literatura también puede ser una estupenda ocasión para afilar el cuchillo y lanzarse contra aquello que uno considera una auténtica catástrofe literaria.

Y quizá sea eso lo que más valor tiene en una recopilación como esta: que los grandes autores dejan de parecer esas figuras lejanas que contemplamos desde la estantería y empiezan a mostrarse como personas que también tuvieron que enfrentarse a páginas en blanco, inseguridades, decisiones equivocadas, problemas con el estilo y preguntas para las que nadie tenía una respuesta definitiva.

La segunda mitad de la lectura es donde, personalmente, el libro empezó a hablarme de otra manera.

Porque una cosa es leer consejos sobre escritura y otra muy distinta encontrarte a Woolf diciéndote que quizá no tengas tanta prisa por publicar, a Benjamin recordándote que no deberías dejar de escribir simplemente porque se hayan terminado las ideas, o a Rilke hablando de la paciencia, la soledad y la necesidad de encontrar dentro de uno mismo aquello que merece ser contado. Algunas páginas las he leído como quien escucha una conversación ajena y, de pronto, descubre que están hablando exactamente de aquello que llevaba días dando vueltas en su propia cabeza.

También he disfrutado especialmente de encontrarme con autores que no parecen estar intentando enseñarte nada, sino sencillamente pensando en voz alta sobre aquello que significa dedicar parte de una vida a escribir. Y ahí el libro gana muchos puntos, porque no pretende convertir la literatura en una ciencia exacta. Más bien demuestra todo lo contrario: puedes leer a trece autores y salir de sus páginas con trece maneras diferentes de entender el oficio.

No todos los textos me han interesado por igual, algo bastante inevitable en una antología de estas características, y algunos requieren una lectura más pausada que otros, pero incluso los que me han resultado menos cercanos aportan algo al conjunto. De hecho, creo que esa variedad es precisamente lo que hace que El arte de la escritura funcione mejor como libro de consulta y de compañía que como un manual que uno deba leer de principio a fin buscando instrucciones.

Porque, después de tantos consejos, teorías y reflexiones, me quedo con una idea bastante sencilla: escribir no consiste en encontrar el método perfecto, sino en descubrir qué necesitas tú para seguir escribiendo cuando el método deja de servirte.

Y eso, teniendo en cuenta la cantidad de libros que existen prometiendo enseñarnos a escribir, ya me parece una conclusión bastante honesta.

Un libro para leer con lápiz cerca, subrayar sin ningún tipo de remordimiento y volver a abrir cuando las palabras decidan ponerse tontas.


   — Natalia Sancho.       



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«Andrillo» de Francisco Guerrero

 



Autor: Francisco Guerrero
Ilustración: Jesús Cerezo
Género: Ciencia Ficción
Editorial: El transbordador
Páginas: 148
Fecha de publicación: Novedades 2025/ 2026

 

Los laboratorios exteriores, funcionando al margen de la legalidad terrestre, proporcionaron la mano de obra que las colonias necesitaban para subsistir. Se les conoce por multitud de nombres: trabajadores biosimilares, marionetas de carne, replicantes, andrillos, pellejudos… Corderos sacrificados en el altar de la nueva frontera, condenados a ejercer los peores trabajos y a someterse a tantas reparaciones y borrados de memoria como puedan soportar antes de llegar al final de su vida útil.

En la colonia de Ilargya, un andrillo sin nombre afronta el retiro definitivo tras servir durante décadas como agente de la Policía Moral. Todo cambia cuando le ofrecen un inesperado premio: viajar a la Tierra y acabar allí sus días.

Infiltrado entre humanos en el territorio anteriormente conocido como Alaska, el veterano andrillo comprueba que le resultará imposible disfrutar de una plácida jubilación. Después de enfrentarse con un sheriff xenófobo y conocer a otro andrillo clandestino, empieza a sospechar que su presencia en la Tierra no es casual. Los hilos de la marioneta siguen intactos. Quizá haya llegado el momento de rebelarse y dejar de ser un peón en la partida.

(Barcelona, 1980) es licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ejerció como redactor de deportes y crítico musical en diversos medios antes de decidirse a
escribir ficción.

Ganó el 24o Premio UPC de Ciencia Ficción con la novela Gutterson (Apache Libros, 2019). También ha publicado relatos en las antologías Clima Futuro (Apache Libros, 2021), Bour-tolán (Pulpture Ediciones, 2020) y El amor está en el monstruo (Pulpture Ediciones, 2017). Ganador del III Concurso de Relato Golem Fest (2024).

Sus referentes en el ámbito de la ciencia ficción son Philip K. Dick, Frederik Pohl y Kurt Vonnegut.



Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

Una marioneta que empieza a tirar de los hilos.

Francisco Guerrero parte de una idea conocida dentro de la ciencia ficción, seres artificiales creados para trabajar, obedecer y desaparecer cuando dejan de resultar útiles, pero en Andrillo no se limita a colocar un replicante en un escenario futurista y esperar que el género haga el resto. Lo interesante está precisamente en cómo utiliza esa premisa para construir una historia mucho más cercana al thriller, al noir y al western que a la ciencia ficción más tecnológica.

Su protagonista es un andrillo sin nombre que, después de décadas trabajando como agente de la Policía Moral en la colonia de Ilargya, recibe algo que parece un premio extraordinario: retirarse en la Tierra. El problema es que la jubilación le dura bastante menos de lo esperado. Su llegada a la antigua Alaska, el encuentro con un sheriff xenófobo y la aparición de otro andrillo clandestino empiezan a revelar que detrás de ese supuesto retiro hay demasiadas piezas colocadas en el sitio correcto.

La novela funciona especialmente bien cuando Guerrero juega con la identidad de su protagonista, porque su conflicto no consiste únicamente en descubrir qué está ocurriendo, sino en preguntarse cuánto de su propia vida le pertenece realmente. Ha sido fabricado, reparado, manipulado y utilizado durante décadas, y ahora tiene que enfrentarse a una cuestión bastante más incómoda que saber quién mueve los hilos: decidir si quiere seguir siendo una marioneta.

Narrada en primera persona, la historia mantiene un equilibrio muy efectivo entre acción y reflexión, mientras la ambientación combina colonias espaciales, decadencia, violencia y conspiraciones con una Alaska que parece salida de un western crepuscular. Hay ecos reconocibles de la tradición de los replicantes y del cyberpunk, pero Guerrero los utiliza como punto de partida y no como una jaula.

Andrillo es, en definitiva, una novela breve, directa y con mucho pulso narrativo, que utiliza una aventura de ciencia ficción para hablar de libertad, identidad, culpa y redención sin convertir ninguna de estas cuestiones en un discurso pesado.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Yo también desconfiaría de una jubilación así.

Yo habría aceptado el viaje a la Tierra.

Después de décadas trabajando como agente de la Policía Moral en una colonia espacial, alguien me dice que puedo retirarme y terminar mis días tranquilamente en Alaska y, sinceramente, tampoco habría pedido demasiadas explicaciones. Mal hecho, porque en Andrillo está bastante claro que cuando alguien te ofrece una jubilación demasiado bonita, probablemente deberías empezar a sospechar.

Y eso es precisamente lo que me ha gustado de esta novela: empieza con un andrillo que parece estar buscando simplemente un lugar donde desaparecer y termina convirtiéndose en una historia de persecuciones, secretos, violencia y preguntas bastante incómodas sobre quién decide lo que somos.

El protagonista me ha funcionado especialmente bien porque no necesita convertirse en el típico héroe que descubre de repente que tiene poderes extraordinarios. Su problema es mucho más interesante: lleva toda la vida haciendo exactamente aquello para lo que fue creado y, cuando por fin tiene la posibilidad de elegir, tiene que averiguar si realmente sabe hacerlo.

Además, me ha encantado la mezcla de ciencia ficción con western y novela negra. Tenemos un territorio que fue Alaska, un sheriff que no parece precisamente candidato al premio de persona más agradable del año, un andrillo escondido y una conspiración que va dejando pistas mientras la historia avanza. Todo bastante tranquilo, vaya. Como para descansar.

Y aunque Andrillo es una novela corta, creo que ahí está también buena parte de su fuerza. Va al grano, mantiene el ritmo y no necesita llenar páginas para explicar cada rincón de su mundo. Eso sí, precisamente por su extensión me habría gustado quedarme un poco más con algunos personajes secundarios y descubrir qué habría pasado si hubieran tenido más espacio para complicar las cosas.

Pero me quedo con esa pregunta que deja flotando toda la historia: si alguien ha pasado toda su existencia siendo utilizado por otros, ¿qué significa realmente ser libre cuando, por fin, nadie te dice qué tienes que hacer?

Y sospecho que ese es el verdadero viaje de este andrillo. No era llegar a la Tierra. Era aprender, por primera vez, a decidir hacia dónde quiere ir.

 

Natalia Sancho.   



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«La odisea» de Homero

 



Autor: Homero
Traducción: Carlos García Gual
Publicación: 02 de julio de 2026
Género: Ficción Clásica
Páginas:520


Una travesía que forja héroes, desafía a los dioses y revela lo más profundo del alma humana. Tras la caída de Troya, Odiseo (o Ulises), rey de Ítaca, emprende un viaje que ningún mortal desearía y que solo un espíritu indomable podría soportar. Monstruos que acechan en la oscuridad, islas donde el tiempo se detiene, el canto hipnótico de las Sirenas, tentaciones capaces de quebrar la voluntad más firme y la furia caprichosa de los dioses convierten su regreso en una lucha contra lo imposible. Pero esta no es solo la historia de un guerrero astuto. Es el relato de un hombre que, perdido entre mares desconocidos, se enfrenta a su propia fragilidad mientras su hogar, su reino y su familia lo esperan sin certezas. La Odisea sigue siendo, siglos después, un espejo de nuestras propias búsquedas: el anhelo de volver, de encontrarnos, de resistir. Una aventura inmortal que nos recuerda que el viaje más decisivo no siempre es el que hacemos por el mundo, sino el que emprendemos dentro de nosotros mismos. Atribuidas convencionalmente a Homero, la "Odisea" y la "Ilíada" son una de las piedras angulares de la cultura occidental. La Odisea ha sido desde siempre una mina inagotable de motivos e imágenes para escritores y artistas, la presente versión en prosa de la obra, a cargo de Carlos García Gual, ofrece al lector una aproximación a la obra en una prosa de tersura y elegancia extraordinarias.                                                                    

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Una historia que todavía sabe cómo contar una aventura

Monstruos, naufragios, dioses caprichosos, islas desconocidas, hechizos, sirenas y un hombre que lleva años intentando volver a casa. Sobre el papel, La Odisea podría parecer una historia de aventuras como tantas otras, pero basta avanzar unas páginas para descubrir que buena parte de lo que hoy entendemos por aventura, fantasía y viaje ya estaba aquí hace casi tres mil años.

Atribuida tradicionalmente a Homero y compuesta alrededor del siglo VIII a. C., La Odisea es uno de esos textos que han terminado filtrándose en nuestra cultura hasta el punto de que conocemos muchas de sus criaturas y episodios incluso antes de haber leído el poema: sabemos qué significa enfrentarse a un cíclope, reconocemos el peligro del canto de las sirenas y hemos visto tantas veces a Ulises intentando regresar a Ítaca que quizá olvidamos hasta qué punto resulta extraordinario que una historia concebida hace tantos siglos continúe generando imágenes que seguimos utilizando hoy.

Pero reducirla a una sucesión de aventuras sería quedarse en la superficie. Odiseo no está intentando conquistar un territorio ni convertirse en héroe; quiere regresar. Y ese deseo tan sencillo convierte el viaje en otra cosa, porque cada isla, cada monstruo y cada intervención divina se interponen entre él y una vida que, mientras tanto, continúa esperándolo en Ítaca. Penélope, Telémaco, los pretendientes, los dioses y todos los personajes que aparecen durante el recorrido construyen una historia en la que la guerra queda atrás y adquieren mucho más peso la astucia, la paciencia, la identidad, la fidelidad y la capacidad de sobrevivir cuando todo parece jugar en contra.

Una de las cosas que más he disfrutado de esta edición de Alianza Editorial es precisamente la posibilidad de acercarse al clásico sin sentir que existe una muralla entre el lector actual y el texto antiguo. La traducción de Carlos García Gual consigue conservar la dimensión literaria de la obra sin convertir su lectura en una carrera de obstáculos.

Y quizá ahí esté una de las razones por las que La Odisea continúa funcionando: porque detrás de todos sus dioses y criaturas fantásticas hay una historia tremendamente humana. Un hombre que quiere volver a casa, una familia que espera, un viaje que se alarga mucho más de lo previsto y una colección de obstáculos que, vistos desde nuestra época, tienen algo de maravilloso y algo de terrible.




Mi opinión (sin filtros, como siempre)

Con este libro me encontré con todo un manual de supervivencia.

Porque seamos sinceros: si los dioses griegos tuvieran un grupo de WhatsApp, Odiseo sería probablemente la persona que silenciaría después de cinco minutos. Cada vez que parece que por fin va a conseguir regresar a Ítaca, aparece un dios enfadado, una criatura con muy malas intenciones, una isla de la que no sabe cómo salir o alguna decisión cuestionable que vuelve a mandarlo al quinto pino. Y, sin embargo, ahí sigue.

Lo que más me ha divertido de La Odisea es descubrir que Odiseo no necesita ser el hombre más fuerte de la habitación porque casi siempre intenta ser el más listo. Se mete en problemas y después tiene que pensar cómo salir de ellos; miente, improvisa, cambia de identidad, calcula lo que dice y mide a las personas que tiene delante. No es un héroe perfecto y, de hecho, cuanto más avanzaba en la historia, menos me interesaba verlo como una figura intocable y más como a un hombre extraordinariamente hábil intentando sobrevivir a una colección de situaciones que parecen diseñadas específicamente para acabar con su paciencia. 

Y luego está Ítaca. Porque cuanto más lejos está Odiseo de casa, más importante se vuelve ese lugar al que todavía no ha conseguido regresar. La Odisea está llena de viajes, pero para mí siempre ha sido una historia sobre el regreso. Sobre saber dónde quieres estar incluso cuando llevas tanto tiempo lejos que quizá ya no seas exactamente la misma persona que salió de allí.

También me ha fascinado encontrarme con una historia de la que creía conocer muchísimo antes incluso de abrir el libro. Cíclopes, sirenas, Calipso, Atenea, el caballo de Troya, Penélope… forman parte de nuestro imaginario de una manera tan natural que a veces olvidamos de dónde vienen muchas de esas imágenes. Leerlas dentro de la historia original produce una sensación curiosísima: es como entrar en una habitación llena de objetos que reconoces perfectamente y descubrir que ninguno está exactamente donde esperabas.

Y sí, hay partes más lentas. Hay repeticiones, genealogías, relatos dentro de relatos y momentos en los que uno puede pensar que Homero se ha venido arriba con los detalles. Pero incluso ahí hay algo que me gusta: recordar que esta historia nació de una tradición oral y que durante siglos fue escuchada antes que leída.

Por eso esta edición de Alianza me ha parecido una magnífica puerta de entrada al clásico. García Gual hace que el viaje resulte mucho más accesible sin quitarle ese sabor antiguo que tiene que conservar una obra como esta, y la edición permite disfrutar tanto de la aventura como de todo lo que hay detrás.

Después de tantos siglos, Odiseo sigue navegando.

Y, visto lo visto, creo que Ítaca tendrá que seguir esperando un poquito más.


   — Natalia Sancho.       



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«Lo que nunca fue nuestro» de Laura K. Roma

 



Autora: Laura K. Roma
Idioma: Castellano 
Género: Romántica
Editorial: Contraluz 
Páginas: 440
Fecha de publicación: 01 de abril de 2026

 

Él es un guiri.

Ella odia a todos los guiris.

Y el destino se ha empeñado en hacerles compartir rellano.

Mudarse a Barcelona nunca estuvo en los planes de él. Sumido en una culpa que lo ahoga, decide cumplir un sueño que no es el suyo y alquilar un piso cerca de su nuevo negocio. Lo que no esperaba es que su vecina esté empeñada en hacerle la vida imposible, ni mucho menos que devolverle todo lo que ella le hace a él sea lo único que le permita volver a sentir algo.

Pero ella tampoco lo tiene fácil. Atrapada en una vida que nunca quiso, escoge dejarlo todo atrás y luchar por su sueño de convertirse en una chef de alta cocina cuando la pérdida y la rabia la sobrepasan. Mientras tanto, ve cómo el barrio en el que se crio se marchita. Siente que el turismo masivo se lo ha quitado todo: la Barcelona que ella conoce, los lugares que visitaba con la persona a la que más quería en el mundo, su local soñado e incluso el piso en el que iba a vivir.

Lo que ninguno sabe es que comparten mucho más de lo que piensan: un dolor que arrasa con todo lo que un día fueron y que les consume por dentro. Y ¿acaso no son la rabia y la culpa caras distintas de una misma moneda?

Laura K. Roma (1997) nació en un pequeño pueblo del noroeste de Cataluña, pero siempre ha sido un poco nómada. Tras una temporada en el extranjero, actualmente reside en Barcelona, la ciudad que siempre sintió como su hogar y que ha inspirado esta novela. Además de ser una ávida lectora desde muy pequeña, Laura escribió su primer fanfiction a los once, pero nunca se atrevió a pensar en este arte como algo más que un hobby. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas, lo que le permitió escribir a diario. Hasta que, en 2024, durante una época personal complicada, volvió a encontrar un refugio en crear sus propias historias. Tras formarse en la Escuela de Escritores, decidió saltar al vacío. Y en el proceso descubrió que, cuando de pequeña le preguntaban: '¿qué quieres hacer cuando seas mayor?' y ella respondía: 'ser periodista', lo que de verdad quería decir era: 'compartir mis historias con el mundo'.



Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

Barcelona suele aparecer en las novelas como un escenario bonito. El mar, las calles del Born, los cafés con encanto y la luz que parece convencer a cualquiera de mudarse allí mañana mismo. Laura K. Roma decide mirar la ciudad desde otro sitio, uno bastante menos fotogénico: el de las personas que sienten que cada piso turístico, cada alquiler imposible y cada persiana bajada les va borrando un pedazo del barrio donde crecieron.

Con esa idea construye una historia que, sobre el papel, podría parecer una comedia romántica de vecinos condenados a entenderse. Ella detesta todo lo que representa él. Él aterriza en Barcelona cargando con una culpa que ni siquiera sabe cómo dejar atrás. Comparten edificio, se cruzan constantemente y tardan muy poco en convertir el rellano en un pequeño campo de batalla donde las pullas vuelan con bastante más facilidad que las buenas intenciones.

Lo interesante es que la novela nunca utiliza ese enfrentamiento como un simple juego romántico. Poco a poco, mientras las bromas dejan paso a conversaciones más incómodas y las certezas empiezan a resquebrajarse, la historia descubre que ambos llevan demasiado tiempo intentando sobrevivir a pérdidas distintas, y que la rabia y la culpa, aunque parezcan emociones opuestas, se parecen mucho más de lo que cualquiera de los dos estaría dispuesto a admitir.

La autora encuentra un equilibrio muy difícil de conseguir. El conflicto social está presente desde la primera página, pero nunca se convierte en un discurso que interrumpa la narración; forma parte del paisaje emocional de los personajes, explica muchas de sus decisiones y hace que el romance tenga un peso diferente, mucho más pegado a la realidad de quienes buscan un lugar al que poder llamar hogar.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Hay una cosa que me hizo muchísima gracia mientras leía este libro, y es que empecé convencidísima de que iba a ponerme del lado de Amarrugada casi sin pensarlo. Pensé: "Bueno, pobre chica, aparece un guiri, le ocupa el edificio, le cambia la vida... blanco y en botella." El problema llegó cuando Guiripollas decidió tener personalidad, sentido del humor y la mala costumbre de desmontar todos los prejuicios que yo misma había construido en apenas dos capítulos.

Eso convirtió la lectura en algo bastante más divertido de lo que esperaba, porque dejé de buscar quién tenía razón y empecé simplemente a disfrutar viendo cómo dos personas que no podían soportarse iban descubriendo que, debajo de toda esa colección de pullas, sarcasmos y pequeñas venganzas de vecinos, había dos formas muy distintas de gestionar exactamente el mismo dolor.

Me encanta cuando un romance entiende que enamorarse no consiste únicamente en mirarse mucho a los ojos. Aquí los personajes necesitan tiempo para equivocarse, para juzgarse mal, para sacar la peor versión de sí mismos y, solo cuando ya no les queda demasiada energía para seguir peleando, empezar a escuchar al otro de verdad. Esa evolución me resultó muchísimo más creíble que muchos romances donde todo cambia después de un beso especialmente bonito.

También disfruté muchísimo con los secundarios, porque tenían vida propia y daba la impresión de que seguirían existiendo, aunque la historia dejara de mirar hacia ellos. En ningún momento parecen colocados ahí únicamente para empujar la trama, y hace que Barcelona termine sintiéndose como una ciudad habitada y no como un decorado.

Quizá hubo algún momento en el que me costó conectar del todo con determinadas reacciones del protagonista, pero fue una de esas pequeñas reservas que no cambian la impresión general de una lectura. Cerré el libro convencida de haber leído un romance que se atreve a hablar de cosas incómodas sin dejar de ser un romance, y eso me parece bastante más difícil de conseguir de lo que parece.

 

   — Natalia Sancho.   



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«Los cinco besos de la luna» de Miriam Mosquera

 



Autora: Miriam Mosquera
Idioma: Español 
Publicación: 14 de mayo de 2026
Editorial: Faeris Editorial
Género: Fantasía 
Páginas: 552


Cinco besos. Cinco besos necesitaron para enamorarse, y cinco besos necesitaréis para morir

Hace ciento quince años, dos enemigos cometieron el mayor acto de traición hacia los dioses: enamorarse. Como castigo, una maldición cayó sobre la humanidad, convirtiendo cada beso en un paso hacia la muerte.

Navia pasa sus días escondida entre meigas, dibujando criaturas mágicas en su bestiario y rezándole a la diosa de la noche, la muerte y el invierno. Cuando la guerra entre el norte y el sur llega demasiado lejos, se verá obligada a abandonar la seguridad del bosque e infiltrarse en la capital, invadida por los sureños, para acabar con el cruel rey Silas, elegido por el dios del día, la vida y el verano.

Sin quererlo, Navia se convertirá en la última esperanza de los norteños y tendrá que embarcarse en una misión para liberar a su reino; una que le llevará a casarse con el rey que atormenta sus pesadillas... y a acercarse demasiado al peligro de los besos.

El esperado regreso de la autora de Todos los ángeles del infierno y Todos los demonios del Cielo.

Una historia de fantasía inspirada en el folklore gallego donde en un reino eternamente dividido entre la noche y el día el amor tiene un precio demasiado alto.


                                                                               


Miriam Mosquera (Madrid, 1991) estudió Historia en la Universidad Complutense, especializándose en el periodo medieval de al-Andalus. Fue precisamente su amor por la historia, sumado a la pasión que siente desde niña por la escritura, lo que la empujó a escribir historias que combinaran la fantasía y el folclore de España.

Además de la literatura y la historia, es una gran amante de la naturaleza. Sus años de lucha por los derechos de los animales le hicieron darse cuenta de que la escritura también podía ser un arma, así que decidió afilarla y empuñarla. En sus novelas siempre encontrarás mensajes reivindicativos que claman por la justicia, la libertad y la igualdad.

Miriam es la autora de Todos los ángeles del infierno y Todos los demonios del Cielo.

Puedes encontrarla en todas sus redes sociales como @miimosquera.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Hay libros de fantasía de todo tipo. Algunos construyen un mundo nuevo desde cero y otros miran a las leyendas que siempre han estado ahí para darles una vida distinta. Los cinco besos de la luna es una novela que mira a las leyendas sin temor y encuentra en el folclore gallego uno de sus mayores aciertos.

Miriam Mosquera construye un universo marcado por una antigua maldición nacida del amor prohibido entre dos enemigos. Desde entonces, besar significa acercarse un poco más a la muerte, y esa idea atraviesa toda la novela como un recordatorio constante de que incluso los gestos más sencillos pueden tener un precio devastador.

En este escenario conocemos a Navia, una joven criada entre meigas, bosques y criaturas mágicas que ha dedicado su vida a estudiar aquello que muchos temen. Sin embargo, el avance de la guerra la obligará a abandonar ese refugio para infiltrarse en la corte enemiga y enfrentarse a Silas, el rey del sur, un hombre cuya figura está rodeada de violencia, poder y leyenda.

La novela combina fantasía, romance, mitología y conflicto político sin perder de vista la importancia de su ambientación. La naturaleza, los bosques, las criaturas del imaginario gallego y la presencia constante de los dioses convierten el mundo en un elemento tan relevante como los propios personajes.

Junto a la historia principal aparecen temas como el peso de las creencias, la identidad, el sacrificio, la manipulación del poder y la facilidad con la que una guerra transforma a los héroes en villanos dependiendo del lugar desde el que se contemple.

Con un ritmo ágil, un universo rico en detalles y un amplio elenco de personajes, Los cinco besos de la luna abre una bilogía que deja numerosos interrogantes abiertos y demuestra el enorme potencial que tiene el folclore gallego como fuente de inspiración para la fantasía contemporánea.



Mi opinión (sin filtros, como siempre)

Voy a reconocer una debilidad literaria que tengo desde que era joven: si una novela tiene bosques oscuros, criaturas del folclore, meigas, dioses enfrentados y un mapa al principio… es muy probable que ya tenga medio trabajo hecho conmigo. Y si, además, todo eso está inspirado en la mitología gallega, directamente dejo de hacer preguntas.

Lo primero que me conquistó fue precisamente el mundo que ha creado Miriam Mosquera. En esta novela el escenario deja de ser un simple telón de fondo; aquí ocurre justo lo contrario: el bosque, las criaturas, las leyendas y los dioses parecen respirar junto a los personajes. Todo transmite la sensación de formar parte de algo mucho más antiguo que la propia trama.

Disfruté muchísimo descubriendo las criaturas del bestiario de Navia. Cada vez que aparecía una nueva quería saber más sobre ella, hasta el punto de que terminé con ganas de seguir investigando el folclore gallego por mi cuenta. Para mí eso siempre es una buena señal. Me encanta cuando una novela despierta la curiosidad más allá de sus propias páginas.

También agradecí que la fantasía tuviera tanto peso. Aunque el romance ocupa un lugar importante, nunca sentí que el mundo quedara relegado a un segundo plano. Al contrario: la guerra, las creencias, los dioses y la historia de ambos reinos sostienen la narración de principio a fin.

Navia me pareció una protagonista muy fácil de acompañar. Tiene valentía, pero también está llena dudas y de la necesidad de proteger a los demás y eso hace  que hace que quieras seguir viendo cómo evoluciona. A su alrededor aparecen secundarios que aportan humor, ternura o tensión cuando la novela lo necesita.

Si tuviera que quedarme con una sola cosa, probablemente elegiría la ambientación. Hacía tiempo que no encontraba una fantasía que abrazara con tanto cariño nuestras propias leyendas sin perder ese aire épico que esperamos del género.

Y sí, terminé el libro con el mismo problema con el que suelo acabar las primeras partes de una bilogía. Necesitando el siguiente. Porque hay finales que cierran una historia. Y luego están los que simplemente te dejan mirando el libro, pensando:

«Vale… ¿y ahora cómo espero yo al segundo?»


   — Natalia Sancho.       




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«Historias Phantasticas 3» de AA.VV

 


Autores: AA.VV
Idioma: Castellano 
Género: Relatos de terror
Editorial: El transbordador
Páginas: 145
Fecha de publicación: 22 de junio de 2026

 

Hay otros mundos posibles. Mundos en los que lo nada es lo que parece, y la realidad se esconde detrás de mil capas de engaños; mundos en los que lo veraz se repudia; en que el terror se abre camino a plena vista; mundos de fantasía en los que poder empezar nuevas historias y otros en los ya no quedarán historias por contar.

En estas páginas acechan criminales que se esconden tras una pantalla para explicar su realidad, extraños ritos capaces de conceder dones, esperanzas, peligrosos visitantes, apuestas, éxitos y fracasos.

Esta tercera compilación de relatos fantásticos, nacida de la colaboración entre la escuela online de escritura de ciencia ficción, fantasía y terror Phantastica.com, la revista Windumanoth y la editorial El Transbordador, os ofrece un escaparate de la rica y diversa literatura de género actual. Encuentra los límites de la imaginación entre estas páginas y atrévete a cruzar el umbral hacia algo nuevo.




Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

Hay algo especialmente difícil en una antología: conseguir que cada relato tenga personalidad propia y, al mismo tiempo, que el conjunto funcione como un libro y no como una simple colección de textos. Historias Phantasticas III supera ese reto ofreciendo una muestra muy variada de la ciencia ficción, la fantasía y el terror que se está escribiendo actualmente en español.

Nacida de la colaboración entre la escuela de escritura Phantastica, la revista Windumanoth y la editorial El Transbordador, esta tercera entrega vuelve a demostrar que el relato breve sigue siendo uno de los mejores laboratorios para la literatura fantástica. Aquí conviven mundos imposibles, criaturas inquietantes, tecnología, supersticiones, futuros inciertos y realidades que apenas necesitan desviarse unos milímetros de la nuestra para resultar profundamente perturbadoras.

Uno de los grandes aciertos del volumen es precisamente esa diversidad. Cada autor propone una mirada distinta sobre lo fantástico y utiliza herramientas diferentes para sorprender al lector. Algunos relatos apuestan por el terror más atmosférico; otros se acercan a la ciencia ficción especulativa; otros prefieren la fantasía o el realismo extraño. Esa variedad hace que la lectura mantenga constantemente el factor sorpresa.

Como ocurre en toda antología, habrá relatos que conecten más con unos lectores que con otros, pero precisamente ahí reside parte de su atractivo. Es muy probable que cada persona cierre el libro con una selección completamente distinta de favoritos.

Historias Phantasticas III es, además, una excelente puerta de entrada para descubrir nuevas voces del fantástico en castellano y comprobar la enorme vitalidad que vive actualmente el género. Un volumen que invita a seguir explorando autores, estilos y formas de imaginar otros mundos.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Tengo un problema con las antologías. Siempre empiezo diciéndome: "Voy a leer un relato antes de dormir" y, de alguna manera que todavía no logro explicar, ese relato acaba convirtiéndose en cuatro. O cinco. Porque el cerebro hace una trampa muy curiosa: como cada historia es corta, te convence de que puedes leer otra. Y otra. Y otra. Con Historias Phantasticas III me pasó exactamente eso.

Lo que más me gusta de este tipo de libros es que nunca sabes dónde vas a aterrizar en la siguiente página. Un relato puede llevarte a un futuro imposible y el siguiente dejarte encerrada en una casa donde algo no termina de encajar. Cuando empiezas a sentirte cómoda... el libro cambia completamente las reglas del juego. Y eso es divertidísimo.

También disfruto mucho descubriendo autores. Hay algo muy especial en encontrar una voz que no conocías y pensar: "Vale, a esta persona quiero seguir leyéndola". Creo que una buena antología también sirve para eso: para abrir puertas.

Además, el relato corto tiene una ventaja enorme. No tiene tiempo para entretenerse. Entra directo en la historia, lanza la idea, aprieta el acelerador y, cuando te quieres dar cuenta, ya ha terminado... aunque muchas veces la sensación se queda contigo bastante más tiempo que algunas novelas de quinientas páginas.

Al final cerré el libro con la misma impresión con la que termino siempre las mejores antologías: no me llevé una sola historia. Me llevé muchas. Y algunas siguen dando vueltas por mi cabeza bastante después de haber pasado la última página.

 

   — Natalia Sancho.   



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«Oskar y yo. Lo más importante» de Maria Parr

 




Autora: Maria Parr
Traducción: Cristina Gómez-Baggethun
Publicación: Zuzanna Celej
Editorial: Nórdica Libros
Género: Novela Juvenil - A partir de 10 años  
Páginas: 224 


Un cálido homenaje a la infancia y a los innumerables pequeños y valiosos momentos que nos forman. Una pieza más en el maravilloso mundo de Maria Parr.

No hay nada mejor que tener un hermano. Aunque a veces... Hay muchas cosas que pueden romperse en una familia normal. Menos mal que Oskar tiene una pistola de pegamento para pegar las cosas. Especialmente las cosas de su hermana mayor Ida. Pero ¿qué pasa con todo lo que no se puede pegar? ¿Las cañas de pescar en el fondo del mar, los sustitutos inesperados y los dinosaurios perdidos? Y esos días en los que todo sale mal, ¿se pueden arreglar? ¡Al menos hay que intentarlo! Simplemente darlo todo y seguir adelante.


                                                                               

(Fiskå, 1981). Escritora noruega. De pequeña ya era una narradora entusiasta, y mantenía despiertos a sus tres hermanos hasta altas horas de la madrugada con sus cuentos. Parr comenzó a escribir historias en la escuela. Estudió Lenguas y Literatura Nórdicas en la Universidad de Bergen. Actualmente es profesora a tiempo parcial en la escuela secundaria en Vanylven. Los libros de Maria Parr han ganado muchos premios, entre ellos el Luchs, el Premio Brage, el Silbernen Griffel y el Prix Sorcière. Su trabajo también ha sido publicado en numerosos países con mucho éxito. En 2015, recibió por Corazones de gofre el Súper Premio que otorga la prestigiosa revista Andersen de Italia al mejor libro del año.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Oskar y yo. Lo más importante vuelve a demostrar por qué Maria Parr se ha convertido en una de las voces más especiales de la literatura infantil contemporánea. Con una aparente sencillez, la autora noruega construye una historia llena de humor, ternura y pequeños momentos cotidianos capaces de revelar algo mucho más grande: la importancia de esos recuerdos que, sin darnos cuenta, terminan formando nuestra vida.

Narrada por Ida, una niña que intenta comprender qué significa ser hermana mayor mientras todavía está descubriendo quién quiere ser, la novela reúne diferentes episodios de su día a día junto a Oskar, su hermano pequeño. Él es imaginación pura, energía desbordante y una capacidad extraordinaria para convertir cualquier situación en una aventura; ella, en cambio, intenta ser responsable, sensata y estar a la altura de lo que cree que los demás esperan de ella. Entre ambos surge una relación llena de discusiones, juegos, pequeños enfados y una complicidad que resulta absolutamente reconocible.

Uno de los grandes aciertos de Maria Parr es conseguir que lo aparentemente pequeño tenga una enorme importancia. Una tarde cualquiera, una travesura, una conversación familiar o la búsqueda de un juguete perdido se convierten en escenas cargadas de emoción porque la autora entiende algo fundamental: para los niños, esos momentos cotidianos son los grandes acontecimientos de su mundo.

La novela también aborda temas más profundos como la pérdida, el duelo, los cambios familiares o la dificultad de comprender las emociones de los adultos. Lo hace con una enorme sensibilidad, sin caer en dramatismos innecesarios y respetando la mirada infantil de sus protagonistas.

Además, destaca la importancia que concede a la familia, la comunicación y la capacidad de escuchar. Maria Parr no presenta una infancia perfecta, sino una infancia real, llena de preguntas, contradicciones, risas y momentos difíciles que ayudan a crecer.

Con capítulos breves, ilustraciones encantadoras y una narración ágil, Oskar y yo. Lo más importante es una lectura ideal para compartir en familia, pero también para aquellos adultos que quieran reencontrarse con esa etapa en la que cualquier pequeño detalle podía convertirse en algo extraordinario.

Porque, al final, lo más importante no suelen ser las grandes aventuras, sino esas pequeñas cosas que un día recordamos y pensamos: ahí estaba la felicidad.



Mi opinión (sin filtros, como siempre)

Tengo una teoría: los niños son expertos en convertir cualquier cosa en una historia enorme.

Una caja puede ser un barco. Un juguete perdido puede convertirse en una misión de rescate internacional. Y una tarde normal en casa puede acabar siendo uno de esos recuerdos que, años después, aparecen de repente y te hacen sonreír sin saber muy bien por qué.

Y eso es exactamente lo que hace Maria Parr con Oskar y yo. Lo más importante.

He leído esta novela con una sonrisa permanente porque Ida y Oskar tienen algo que muchos personajes infantiles olvidan: parecen niños de verdad. No son pequeños adultos con frases demasiado perfectas. Se enfadan, se equivocan, sienten celos, quieren tener razón y, cinco minutos después, están dispuestos a compartirlo todo porque el cariño pesa mucho más que cualquier pelea.

Oskar es un personaje que llega haciendo ruido y termina quedándose contigo. Tiene ideas imposibles, una imaginación que va a velocidad de cohete y una lógica infantil que, si la piensas demasiado, probablemente tiene más sentido que muchas decisiones adultas.

Pero también me ha gustado muchísimo Ida. Porque crecer es bastante complicado cuando estás en ese punto extraño en el que quieres parecer mayor, pero todavía disfrutas de las cosas que te hacen sentir pequeña. Esa mezcla de querer avanzar y, al mismo tiempo, no querer perder ciertas partes de la infancia está retratada de una manera preciosa.

Lo que más me ha sorprendido es cómo una historia tan sencilla consigue hablar de cosas tan importantes. Del miedo a perder a alguien. De intentar entender por qué los adultos están tristes. De esas conversaciones familiares que parecen normales, pero que en realidad son las que construyen nuestra seguridad.

Y luego está ese milagro tan difícil de encontrar: terminar un libro infantil y pensar que quizá no era solo para niños.

Porque mientras leía a Ida y Oskar me acordé de lo que a veces olvidamos los adultos: que nuestra infancia no estaba hecha de grandes acontecimientos, sino de tardes cualquiera, juegos inventados, conversaciones en la cocina y personas que hacían que cualquier día fuese especial.

Así que sí, Maria Parr vuelve a hacer magia.

Y ahora necesito urgentemente una pistola de pegamento como la de Oskar. Más que nada porque tengo varias cosas de adulta que probablemente necesitan reparación.


   — Natalia Sancho.       


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