Autora: Kirsty GreenwoodTraducción: Eva González RosalesGénero: Comedia románticaEditorial: ContraluzPáginas: 424Fecha de publicación: 2 de julio de 2026
Escribir una historia de amor nunca había sido tan difícil, sobre todo cuando la realidad supera la ficción.
Gertie Bickerstaff se gana la vida
escribiendo finales felices. O al menos así era hasta que su propia vida
amorosa se desmoronó. Ahora, mientras su ex disfruta del éxito, su fecha de
entrega se acerca y ella es incapaz de escribir una sola palabra.
Lo último que Gertie necesita es más
drama... como despertarse y encontrarse a un rudo vaquero en su sofá. Y no un
vaquero cualquiera, sino River Oakley, el villano de su novela inacabada, que
de algún modo parece muy real y muy... desnudo.
River quiere volver a casa. Gertie
quiere recuperar su vida. Así que hacen un trato: él usará su astucia para
ayudarla a recuperar a su ex y, a cambio, ella terminará su novela para que,
con suerte, él pueda regresar al mundo del que salió.
Pero cuando River Oakley resulta ser mucho más que el tipo malo, Gertie tiene que elegir entre el final que pensaba que quería... o el giro de guion que no se vio venir.
Kirsty nació y se crio en un pueblecito
del condado de Gran Mánchester. En el año 2016, la revista literaria The
Bookseller la incluyó en su lista de jóvenes promesas y, aunque ha sido
editora, ahora se dedica en exclusiva a escribir libros que hacen reír a
carcajadas y llorar a moco tendido a los lectores. Le chifla el teatro musical
y en la actualidad está trabajando en una nueva comedia romántica musical, así
como en más novelas.
Cuando tu personaje favorito decide salir del libro.
Hay bloqueos creativos que se solucionan
dando un paseo, cambiando de escenario o dejando el manuscrito unos días en
paz. El de Gertie Bickerstaff, en cambio, se complica bastante cuando el
villano de su novela aparece de repente en su sofá, convertido en un hombre de
carne y hueso, vestido de vaquero y, por si la situación no fuese ya
suficientemente incómoda, completamente desnudo. A partir de ahí, Mi amor
entre páginas de Kirsty Greenwood, construye una historia que juega con
una idea muy sencilla pero con muchísimo potencial: ¿qué ocurriría si uno de
los personajes que has creado decidiera presentarse en tu vida y empezar a
cuestionar todo aquello que habías escrito sobre él?
La novela mezcla romance contemporáneo,
fantasía y bastante humor alrededor de una protagonista que atraviesa un
momento especialmente poco inspirado, tanto delante del ordenador como fuera de
él. Gertie es escritora de novelas románticas, tiene una fecha de entrega
acercándose peligrosamente y acaba de salir de una relación que todavía pesa
más de lo que quisiera reconocer. River, mientras tanto, llega desde las
páginas de su novela con un problema bastante concreto: necesita regresar a su
mundo. El acuerdo entre ambos parece sencillo sobre el papel, pero ya sabemos
que los planes sencillos tienen una tendencia sospechosa a complicarse cuando
hay sentimientos de por medio.
Uno de los mayores aciertos está
precisamente en ese juego entre realidad y ficción, porque permite que la
novela se ría de algunos mecanismos del género romántico mientras los utiliza
para construir su propia historia. River comienza ocupando el lugar del
villano, pero la convivencia con Gertie va desmontando progresivamente esa
etiqueta y obliga a ambos a mirar de otra manera las historias que se han
contado sobre sí mismos. El romance, además, se cocina con cierta calma y
funciona especialmente bien cuando la relación deja de apoyarse únicamente en
la atracción y empieza a construirse desde la confianza y el conocimiento
mutuo.
También hay una parte más interesante de
lo que podría parecer a primera vista: Gertie no solo tiene que decidir qué
hacer con River, sino también qué quiere hacer con su propia historia. Su
bloqueo creativo está bastante ligado a todo aquello que no ha conseguido
colocar en su vida después de la ruptura, y ahí la novela encuentra una
conexión simpática entre escribir finales felices para otros y descubrir que la
propia existencia tiene la mala costumbre de no respetar demasiado las
estructuras narrativas.
Y aquí es donde personalmente he
disfrutado más de la lectura, porque la premisa ya me parecía divertida, pero
ha sido la relación entre Gertie y River la que terminó llevándome de una
página a otra. River tiene ese punto de personaje que debería resultar
peligroso y termina siendo bastante más encantador de lo que uno tenía
previsto, mientras que Gertie me ha resultado fácil de acompañar precisamente
porque no tiene la vida ordenada ni las respuestas preparadas. Entre los dos
consiguen momentos muy divertidos y otros bastante tiernos, y me ha gustado
especialmente ver cómo la confianza aparece poco a poco, sin necesidad de
convertir el romance en una carrera.
No todo me ha llegado con la misma
intensidad. Algunos de los conflictos importantes me han resultado menos
emocionales de lo que esperaba y, aunque entendía perfectamente lo que estaba
en juego, hubo momentos en los que la historia me explicaba el problema mucho
mejor de lo que conseguía hacérmelo sentir. Creo que ahí había espacio para
apretar un poco más las emociones y conseguir que determinadas decisiones
tuvieran un peso mayor.
Aun así, me parece una lectura muy
disfrutable, especialmente si apetece salir durante unas horas de los romances
que se toman demasiado en serio a sí mismos. Mi amor entre páginas tiene
una idea juguetona, una pareja con química y una premisa que permite hacer algo
que siempre agradezco en una novela: divertirse con la literatura sin dejar de
contar una historia sobre personas que están intentando averiguar qué hacer con
sus propias vidas.
Porque quizá escribir un final feliz sea
relativamente sencillo cuando conoces de antemano cómo quieres que termine la
historia.
Lo complicado empieza cuando el personaje aparece en tu sofá y decide que ese final no le convence en absoluto.
— Natalia Sancho.


















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