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Las cinco heridas, de Kirstin Valdez Quade

 



Autora: Kirstin Valdez Quade
Traducción: Blanca Gago
A partir de de 14 años 
Género: Juvenil
Editorial: Nórdica Libros
Páginas: 536

 

Injusticias y esperanza en Nuevo México. Una narración profunda y cargada de humor sobre la familia y las raíces.


Es Semana Santa en el pequeño pueblo de Las Penas, Nuevo México, y Amadeo Padilla, un desempleado de treinta y tres años, ha sido elegido para representar a Jesús en la procesión del Viernes Santo. Se prepara con fervor para este papel cuando su hija, Angel, de quince años, aparece embarazada en su puerta, trastocando sus planes de redención personal. A pocas semanas de dar a luz, la valiente y vivaz Angel ha huido de casa de su madre, dando un giro inesperado a su vida.
Vívida, tierna, divertida y bellamente narrada, Las cinco heridas abarca el primer año de vida del bebé, mientras convergen cinco generaciones de la familia Padilla, unos personajes inolvidables en una milagrosa novela de debut.

«Los personajes de esta fascinante novela están creados con detalles luminosos e inolvidables. El ritmo es perfecto, al igual que el tacto y el cuidado con que se desarrolla cada escena. Kirstin Valdez Quade, al concentrarse en la verdad de los pequeños momentos, ha logrado plasmar todo un mundo con nitidez». Colm Tóibín


(Albuquerque, Nuevo México).

Escritora estadounidense, ha recibido ha recibido una beca Guggenheim, una beca Lannan, el Premio John Guare del Fondo de Escritores de Roma de la Academia Americana en Roma y una beca Stegner en Stanford. Su obra ha aparecido en The New Yorker, The Best American Short Stories, The O. Henry Prize Stories y The New York Times, entre otras publicaciones. Es profesora asociada en la Universidad de Princeton y es la autora de Las cinco heridas, ganadora del Premio a la Primera Novela del Centro de Ficción y del Premio de la Fundación Familiar Rosenthal de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, de próxima aparición en Nórdica. Las cinco heridas fue nombrado Mejor Libro de 2021 por NPR, PBS News Hour, Publishers Weekly, Kirkus Reviews, Library Journal, Booklist y Book Riot.




Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.  

Hay heridas que no sangran, pero hacen bastante ruido

Amadeo Padilla tiene treinta y tres años, está desempleado, bebe más de lo que debería y acaba de recibir una oportunidad que, al menos sobre el papel, parece perfecta para empezar de nuevo: representar a Jesús en la procesión del Viernes Santo de Las Penas, un pequeño pueblo del norte de Nuevo México. Solo que la redención personal tiene la mala costumbre de complicarse cuando, justo antes de subir a la cruz, aparece tu hija de quince años embarazada.

Y Angel no llega precisamente para facilitarle el papel.

A partir de ahí, Kirstin Valdez Quade construye en Las cinco heridas una novela familiar que se extiende durante el primer año de vida del bebé y que reúne a varias generaciones de los Padilla. Amadeo, Angel, Yolanda y el resto de personajes cargan con sus propias dificultades, pero también con algo más difícil de detectar: las consecuencias de todo aquello que una generación deja sin resolver y que termina cayendo sobre la siguiente.

La autora consigue que una historia en la que aparecen el embarazo adolescente, el alcoholismo, la precariedad económica, la enfermedad, el machismo, la religión y la falta de oportunidades no se convierta en un catálogo de desgracias. Hay dolor, por supuesto, pero también humor, ternura y momentos cotidianos que hacen que los personajes respiren fuera de sus problemas.

Uno de los grandes aciertos está precisamente en esa mirada. Valdez Quade no presenta a sus personajes como buenos o malos, víctimas o culpables perfectamente delimitados. Son personas que se equivocan, que decepcionan, que intentan arreglar las cosas y que muchas veces vuelven a estropearlas antes de conseguirlo. Amadeo, especialmente, está muy lejos del héroe tradicional: quiere cambiar, pero querer cambiar y conseguirlo son dos asuntos bastante diferentes.

La religión funciona además como un marco simbólico que acompaña la historia sin ofrecer respuestas fáciles. Amadeo interpreta a Cristo mientras intenta comprender qué significa realmente responsabilizarse de su propia vida, y ahí aparece una de las preguntas centrales de la novela: ¿puede una persona cambiar de verdad o estamos condenados a repetir lo que hemos aprendido?

El escenario también tiene mucho peso. El norte de Nuevo México no funciona simplemente como decorado, sino como parte de la identidad de la familia y de una comunidad marcada por su historia, sus raíces y las desigualdades que condicionan las oportunidades de sus habitantes. La novela fue publicada originalmente en 2021 y nació de un cuento anterior de la autora publicado en The New Yorker.

Y quizá lo más interesante sea que Valdez Quade no busca una redención espectacular. Aquí no hay grandes discursos capaces de arreglar una vida en cinco minutos. Los cambios importantes llegan, cuando llegan, a través de cosas bastante menos cinematográficas: cuidar, quedarse, asumir una responsabilidad, pedir ayuda o intentar no repetir con tus hijos aquello que te hicieron a ti.


Mi opinión (sin filtros, como siempre)

Confieso que al principio Amadeo me produjo una mezcla bastante curiosa de desesperación y ganas de decirle: Amigo, empieza por recoger tu propia vida antes de intentar salvar la de los demás.

Porque este hombre se dispone a representar a Jesús y, mientras tanto, su vida personal parece haber decidido representar al caos.

Y ahí es donde Kirstin Valdez Quade me ha ganado.

Porque podría haber convertido a Amadeo en el típico personaje que hace las cosas mal y al que el lector termina despreciando, pero la autora hace algo mucho más interesante: consigue que lo entendamos incluso cuando nos dan ganas de zarandearlo. No necesariamente lo justificamos, pero empezamos a ver de dónde vienen sus errores y, sobre todo, lo difícil que resulta romper una cadena familiar cuando llevas toda la vida aprendiendo a vivir de esa manera.

Angel me ha interesado muchísimo. Tiene quince años, está embarazada y, aunque las circunstancias parecen haber decidido buena parte de su futuro por ella, hay en su forma de enfrentarse a lo que viene una fuerza que contrasta muchísimo con la inmadurez de su padre. Me ha gustado especialmente esa relación entre ambos, porque ninguno sabe muy bien cómo ocupar el lugar que le corresponde y los dos están aprendiendo a ser algo que todavía no saben cómo hacer.

Y luego está la familia, que es probablemente el gran corazón de esta novela. Una familia puede quererte muchísimo y, al mismo tiempo, hacerte muchísimo daño. Puede protegerte, condicionarte, sostenerte y transmitirte heridas que ni siquiera sabes que llevas encima. Los Padilla tienen un poco de todo eso.

He disfrutado mucho de cómo la autora mezcla momentos duros con otros sorprendentemente divertidos, porque consigue que la novela respire. Hay escenas en las que estás pensando en cuestiones bastante serias y, de repente, aparece un detalle que te hace sonreír y recuerdas que estas personas no son símbolos de nada: son personas intentando llegar al final del día sin liarla demasiado.

También me ha gustado que la novela no convierta la redención en un milagro instantáneo. Amadeo puede querer ser mejor padre, mejor hijo y mejor persona, pero eso no borra de golpe todo lo anterior. Y creo que ahí está una de las cosas más honestas de la historia: cambiar no consiste en tener una revelación; consiste en hacer algo diferente mañana, y volver a intentarlo pasado mañana.

Las cinco heridas me ha dejado esa sensación que dejan algunas novelas familiares cuando terminas y tienes la impresión de haber pasado demasiado tiempo dentro de una casa que ya conoces. Te encariñas con personas que a veces te desesperan, te enfadas con ellas, las comprendes, vuelves a enfadarte y, cuando llega el momento de cerrar el libro, te sorprendes pensando qué estarán haciendo ahora.

Porque quizá esa sea la verdadera herida de esta historia: que nadie nos enseña a querer sin repetir aquello que nos hizo daño.

Y aprender a hacerlo puede ser mucho más difícil que subir a una cruz un Viernes Santo.

 

 — Natalia Sancho.   



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«Un Crush Secreto» de Lisa Williamson

 



Autora: Lisa Williamson
Traducción: Mónica Rodríguez
Ilustración: Jess Bradley 
Género: Infantil y Juvenil 
Páginas: 276

 

Un crush secreto es una novela juvenil sobre amistad y primer amor que acompaña a los lectores en la etapa de la preadolescencia y los cambios que supone crecer.

A Astrid le gusta ser diferente: tiene grandes amigos y es la mejor escritora de la Sociedad del Garabato. Pero cuando conoce a Teddy y se convierte en su crush secreto, empieza a preguntarse si seguir siendo ella misma es tan fácil como parecía.

Una historia divertida y cercana de Lisa Williamson sobre los primeros enamoramientos, la amistad y la presión por encajar, que recuerda la importancia de aceptarse y mantenerse fiel a uno mismo.

¿A partir de qué edad se recomienda?
La novela está recomendada para lectores de 9 a 12 años, especialmente para quienes están viviendo los cambios de la preadolescencia.

¿De qué trata?
Cuenta la historia de Astrid, una chica que vive su primer enamoramiento mientras aprende a valorar aquello que la hace diferente.

¿Qué temas trabaja esta novela juvenil?
El libro trata temas como la amistad, el primer amor, la autoestima, la identidad, los cambios de etapa y la importancia de ser uno mismo.

¿Forma parte de una colección?
Sí. Un crush secreto es el tercer título de la serie Instituto Bigg, una colección pensada para lectores que se acercan al cambio de ciclo educativo.

¿Quiénes son las autoras?
La novela está escrita por Lisa Williamson, autora de El arte de ser normal, e ilustrada por Jess Bradley.

Lisa Williamson

Lisa Williamson es una reconocida autora británica de libros para niños, niñas y jóvenes, conocida por abordar temas como la amistad, la identidad y los cambios emocionales con empatía y humor. Antes de dedicarse a la escritura, trabajó como actriz y en el sistema de servicios sociales, experiencias que enriquecen su capacidad para retratar el mundo interior de los adolescentes.

Se dio a conocer con su aclamada novela The Art of Being Normal y, desde entonces, ha publicado varios títulos de gran éxito, siempre centrados en personajes reales que enfrentan retos cotidianos. Mejores Amigas Forever, de la colección Instituto Bigg, refleja su estilo cercano y sensible, con una mirada fresca sobre las relaciones entre iguales y los cambios familiares.

Sus libros han recibido premios y han sido traducidos a varios idiomas. Lisa vive en Londres y combina la escritura con charlas escolares y actividades para fomentar la lectura entre los más jóvenes.

Jess Bradley

Jess Bradley es una ilustradora y autora británica especializada en libros infantiles y cómics, conocida por su estilo divertido y expresivo. Ha trabajado en una amplia variedad de proyectos, desde libros de actividades hasta novelas ilustradas para niños y niñas.

Colabora de forma habitual con The Phoenix Comic, una revista de cómics muy popular entre los jóvenes lectores del Reino Unido, y es también la autora de la exitosa serie A Day in the Life of a Poo, a Gnu and You, un fenómeno internacional lleno de humor y curiosidades.

Con una gran capacidad para captar las emociones de los personajes y hacer reír a pequeños y mayores, Jess Bradley aporta a Mejores Amigas Forever un toque visual que complementa a la perfección el tono fresco y emotivo del texto. Su estilo ayuda a conectar a los lectores con las vivencias y emociones de las protagonistas.



Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Un crush, dos amigas y el peligro de pensar demasiado

Tener un crush ya es complicado de por sí. Tenerlo en el instituto, verlo prácticamente todos los días y además intentar que nadie descubra que llevas semanas pensando en él convierte la preadolescencia en una especie de operación secreta para la que nadie ha recibido entrenamiento.

Eso es precisamente lo que plantea Lisa Williamson en Un crush secreto, una novela juvenil ilustrada por Jess Bradley que se acerca a los primeros enamoramientos desde una perspectiva divertida, cercana y muy reconocible para quienes están empezando a descubrir ese extraño territorio en el que una sonrisa puede convertirse en el acontecimiento más importante de la jornada.

Astrid es una protagonista fácil de seguir porque no necesita ser extraordinaria para resultar interesante. Tiene sus amigas, sus aficiones, sus inseguridades y esa necesidad tan propia de estas edades de descubrir quién eres mientras, al mismo tiempo, intentas averiguar qué se supone que los demás esperan de ti. Y entonces aparece Teddy, el crush secreto que consigue alterar bastante más que sus pensamientos.

La novela funciona especialmente bien cuando se centra en esa mezcla de amistad, ilusión, vergüenza y miedo a no encajar. Williamson no convierte el primer amor en una tragedia monumental ni necesita grandes conflictos para mantener el interés; entiende que, a esas edades, conseguir hablar con la persona que te gusta puede tener la misma importancia que cualquier aventura épica.

También resulta interesante cómo aborda la identidad y la presión por cambiar para gustar a los demás. Astrid tendrá que enfrentarse a una pregunta bastante más complicada que "¿le gusto a Teddy?": ¿hasta dónde estoy dispuesta a dejar de ser yo para gustarle a alguien?

Las ilustraciones de Jess Bradley acompañan muy bien ese tono juvenil y desenfadado, aportando ritmo y ayudando a reflejar el mundo emocional de los personajes sin quitar protagonismo a la historia.

Y quizá ese sea uno de los mayores aciertos del libro: hablar de cosas importantes sin convertirlas en una lección. La amistad, la autoestima, el primer amor y el miedo a ser diferente aparecen integrados en la propia historia, de manera que el lector puede reconocerlos sin sentir que alguien ha colocado una pizarra delante y ha empezado a dar una clase.

Reconozco que Astrid me ha resultado de esas protagonistas a las que te apetece seguir de cerca, aunque solo sea para decirle de vez en cuando: "Por favor, deja de darle tantas vueltas". Porque si algo hace bien Un crush secreto es meternos en esa cabeza donde una conversación de treinta segundos puede analizarse durante tres horas y donde una sonrisa casual empieza a parecer una pista enviada directamente por el universo.

Me ha gustado especialmente cómo se retrata ese primer enamoramiento que todavía no sabe muy bien qué quiere ser, pero que ya ocupa muchísimo espacio. Porque el primer crush tiene esa capacidad maravillosa de convertir cualquier cosa en un acontecimiento: sentarse cerca, coincidir en un pasillo, cruzar dos palabras… y salir de allí convencida de que acabas de vivir el capítulo más importante de tu vida.

También me ha gustado que la historia no se quede únicamente en "me gusta un chico", sino que aproveche ese enamoramiento para hablar de algo mucho más interesante: lo fácil que es empezar a cambiar cuando creemos que necesitamos gustar a los demás.

Y ahí creo que está la parte que más he disfrutado, porque Astrid no solo tiene que descubrir qué siente por Teddy; también tiene que descubrir cuánto de sí misma está dispuesta a conservar cuando aparece alguien que le importa.

Es una lectura divertida, tierna y muy cercana, especialmente recomendable para quienes están entrando en esa edad en la que los sentimientos empiezan a parecer enormes y nadie te ha explicado todavía qué hacer con ellos.

Porque crecer ya es bastante complicado.

Y si además te gusta alguien, necesitas amigas, un poco de valor y probablemente un plan secreto de emergencia.

 

— Natalia Sancho.   



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«La heredera de Jasad: El trono calcinado libro 1» de Sara Hashem

 



Autora: Sara Hashem
Traducción: Alicia Botella Juan
Género: Fantasía romántica juvenil
Editorial: Faeris
Páginas: 574
Fecha de publicación: 28 de mayo de 2026

 

Hace diez años, el reino de Jasad fue reducido a cenizas

Ahora la reina fugitiva y su mayor enemigo son la última chispa de esperanza

Cuando el reino de Jasad ardió, su magia quedó prohibida y la familia real fue asesinada hasta la última niña. O, al menos, eso es lo que Sylvia quiere que la gente crea.

La heredera perdida de Jasad, Sylvia, no desea que nadie la encuentre. No puede permitirse pensar en el hecho de que los ejércitos nizahlianos masacraron su reino y siguen persiguiendo a su gente... No si quiere mantenerse con vida. Sin embargo, cuando Arin, el heredero de Nizahl, rastrea a un grupo de rebeldes jasadíes hasta su aldea, se le complica mantenerse un paso por delante de la muerte.


En un arrebato de ira, la magia de Sylvia queda al descubierto y capta la atención de Arin. Ahora, para seguir con vida, Sylvia tendrá que hacer un trato con su mayor enemigo: si compite en las pruebas del Alcalah y lo ayuda a atraer a los rebeldes, podrá escapar de la persecución.

Empieza un juego mortal. Sylvia no puede permitir que Arin descubra su verdadera identidad, ni siquiera cuando el odio empieza a transformarse en algo más. Pronto tendrá que elegir entre la vida que desea y la que dejó atrás. El reino calcinado se está rebelando y necesita una reina.

Sara Hashem se graduó en Psicología con una subespecialización en Inglés en la Universidad de California en Santa Bárbara. Vivió durante dos años en el pueblo de su padre en Egipto, y muchos de los temas de su novela están inspirados en los acontecimientos de la Primavera Árabe. Actualmente estudia Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Davis.



Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

Diez años escondiendo quién eres. Diez años fingiendo que la magia no existe, que tu reino no fue reducido a cenizas y que nadie va a descubrir que la chica que tienen delante es, precisamente, la persona que llevan una década buscando. Un plan bastante razonable hasta que aparece el heredero del reino que destruyó el tuyo y decide que sería estupendo complicarte un poco más la existencia.

A partir de ahí entran en escena las pruebas del Alcalah, las rebeliones, las intrigas políticas, los secretos familiares y una cantidad considerable de personas que parecen saber algo que Sylvia todavía desconoce. Porque en este mundo nadie parece contar toda la verdad a la primera y, francamente, tampoco les culpo.

Una de las cosas que más me ha gustado es precisamente la ambientación. Sara Hashem abandona el paisaje de castillos, bosques europeos y tabernas medievales al que estamos tan acostumbrados en la fantasía para construir un universo con una clara inspiración en el antiguo Egipto, donde los desiertos, los palacios, los templos, las vestimentas, la joyería y los símbolos consiguen darle a Jasad una personalidad propia.

Y eso se agradece muchísimo. Porque puedo imaginar a Sylvia caminando entre arena, columnas y monumentos mientras intenta recordar que tiene una identidad secreta que proteger y que, probablemente, enamorarse del heredero enemigo no estaba precisamente en el apartado de «cosas que hacer hoy para no morir».

La relación entre Sylvia y Arin es otro de los motores de la historia, y aquí he disfrutado especialmente de la tensión que existe entre ambos. No se soportan, desconfían el uno del otro y tienen demasiados motivos para mantenerse a distancia, pero también existe esa curiosidad incómoda que aparece cuando descubres que la persona que creías conocer por lo que te han contado resulta ser bastante más complicada.

Arin, además, me ha ganado terreno poco a poco. Tiene esa clase de inteligencia fría que hace que parezca que siempre está jugando una partida diferente al resto, y me ha gustado descubrir que detrás de esa fachada de heredero perfectamente controlado hay bastante más de lo que deja ver. Sylvia, por su parte, me ha resultado más irregular, aunque precisamente sus contradicciones y esa tendencia a intentar demostrar que tiene todo bajo control cuando claramente no lo tiene le dan bastante personalidad.

También me quedo con los secundarios, especialmente con ese pequeño grupo que rodea a Sylvia y que termina aportando una dimensión mucho más humana a la historia. Son personajes que hacen que el mundo no se reduzca a reinos enfrentados, magia y conspiraciones, sino que exista también ese sentimiento de pertenencia que aparece cuando encuentras a personas capaces de convertirse en familia, aunque no compartáis sangre.

Eso sí, no todo me ha funcionado al mismo nivel. El worldbuilding tiene muchísimo potencial, pero en algunos momentos la cantidad de información y términos propios resulta abrumadora y he echado de menos que determinadas explicaciones llegaran integradas de una forma más natural. También creo que las pruebas del Alcalah podrían haber tenido bastante más recorrido: algunas situaciones que prometían convertirse en auténticos momentazos pasan demasiado deprisa.

Y con el romance me ha ocurrido algo parecido. El slow burn está ahí, y la tensión entre Sylvia y Arin funciona especialmente bien en determinados encuentros, pero esperaba que esa conexión me terminara golpeando un poco más fuerte. Hay momentos magníficos entre ellos, aunque me habría gustado disponer de más escenas que permitieran que esa relación creciera con mayor naturalidad.

Aun con todo, hay algo que me gusta especialmente de esta primera entrega: no siento que Jasad haya terminado de contarme su historia. Más bien tengo la impresión de haber abierto una puerta y haber echado un vistazo a un mundo bastante más grande del que todavía conozco muy poco.

Y eso me deja con ganas de volver.

Quiero saber qué queda realmente de Jasad, qué ocurrió con su magia, qué precio tendrá recuperar aquello que fue destruido y, por supuesto, qué demonios van a hacer Sylvia y Arin con esa relación que empezó siendo un pacto entre enemigos y que cada vez parece menos interesada en respetar las reglas.

Porque diez años escondida pueden enseñarte a sobrevivir.

Lo complicado empieza cuando decides que ya no quieres limitarte a sobrevivir.

 

— Natalia Sancho.   



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«Oskar y yo. Lo más importante» de Maria Parr

 




Autora: Maria Parr
Traducción: Cristina Gómez-Baggethun
Publicación: Zuzanna Celej
Editorial: Nórdica Libros
Género: Novela Juvenil - A partir de 10 años  
Páginas: 224 


Un cálido homenaje a la infancia y a los innumerables pequeños y valiosos momentos que nos forman. Una pieza más en el maravilloso mundo de Maria Parr.

No hay nada mejor que tener un hermano. Aunque a veces... Hay muchas cosas que pueden romperse en una familia normal. Menos mal que Oskar tiene una pistola de pegamento para pegar las cosas. Especialmente las cosas de su hermana mayor Ida. Pero ¿qué pasa con todo lo que no se puede pegar? ¿Las cañas de pescar en el fondo del mar, los sustitutos inesperados y los dinosaurios perdidos? Y esos días en los que todo sale mal, ¿se pueden arreglar? ¡Al menos hay que intentarlo! Simplemente darlo todo y seguir adelante.


                                                                               

(Fiskå, 1981). Escritora noruega. De pequeña ya era una narradora entusiasta, y mantenía despiertos a sus tres hermanos hasta altas horas de la madrugada con sus cuentos. Parr comenzó a escribir historias en la escuela. Estudió Lenguas y Literatura Nórdicas en la Universidad de Bergen. Actualmente es profesora a tiempo parcial en la escuela secundaria en Vanylven. Los libros de Maria Parr han ganado muchos premios, entre ellos el Luchs, el Premio Brage, el Silbernen Griffel y el Prix Sorcière. Su trabajo también ha sido publicado en numerosos países con mucho éxito. En 2015, recibió por Corazones de gofre el Súper Premio que otorga la prestigiosa revista Andersen de Italia al mejor libro del año.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Oskar y yo. Lo más importante vuelve a demostrar por qué Maria Parr se ha convertido en una de las voces más especiales de la literatura infantil contemporánea. Con una aparente sencillez, la autora noruega construye una historia llena de humor, ternura y pequeños momentos cotidianos capaces de revelar algo mucho más grande: la importancia de esos recuerdos que, sin darnos cuenta, terminan formando nuestra vida.

Narrada por Ida, una niña que intenta comprender qué significa ser hermana mayor mientras todavía está descubriendo quién quiere ser, la novela reúne diferentes episodios de su día a día junto a Oskar, su hermano pequeño. Él es imaginación pura, energía desbordante y una capacidad extraordinaria para convertir cualquier situación en una aventura; ella, en cambio, intenta ser responsable, sensata y estar a la altura de lo que cree que los demás esperan de ella. Entre ambos surge una relación llena de discusiones, juegos, pequeños enfados y una complicidad que resulta absolutamente reconocible.

Uno de los grandes aciertos de Maria Parr es conseguir que lo aparentemente pequeño tenga una enorme importancia. Una tarde cualquiera, una travesura, una conversación familiar o la búsqueda de un juguete perdido se convierten en escenas cargadas de emoción porque la autora entiende algo fundamental: para los niños, esos momentos cotidianos son los grandes acontecimientos de su mundo.

La novela también aborda temas más profundos como la pérdida, el duelo, los cambios familiares o la dificultad de comprender las emociones de los adultos. Lo hace con una enorme sensibilidad, sin caer en dramatismos innecesarios y respetando la mirada infantil de sus protagonistas.

Además, destaca la importancia que concede a la familia, la comunicación y la capacidad de escuchar. Maria Parr no presenta una infancia perfecta, sino una infancia real, llena de preguntas, contradicciones, risas y momentos difíciles que ayudan a crecer.

Con capítulos breves, ilustraciones encantadoras y una narración ágil, Oskar y yo. Lo más importante es una lectura ideal para compartir en familia, pero también para aquellos adultos que quieran reencontrarse con esa etapa en la que cualquier pequeño detalle podía convertirse en algo extraordinario.

Porque, al final, lo más importante no suelen ser las grandes aventuras, sino esas pequeñas cosas que un día recordamos y pensamos: ahí estaba la felicidad.



Mi opinión (sin filtros, como siempre)

Tengo una teoría: los niños son expertos en convertir cualquier cosa en una historia enorme.

Una caja puede ser un barco. Un juguete perdido puede convertirse en una misión de rescate internacional. Y una tarde normal en casa puede acabar siendo uno de esos recuerdos que, años después, aparecen de repente y te hacen sonreír sin saber muy bien por qué.

Y eso es exactamente lo que hace Maria Parr con Oskar y yo. Lo más importante.

He leído esta novela con una sonrisa permanente porque Ida y Oskar tienen algo que muchos personajes infantiles olvidan: parecen niños de verdad. No son pequeños adultos con frases demasiado perfectas. Se enfadan, se equivocan, sienten celos, quieren tener razón y, cinco minutos después, están dispuestos a compartirlo todo porque el cariño pesa mucho más que cualquier pelea.

Oskar es un personaje que llega haciendo ruido y termina quedándose contigo. Tiene ideas imposibles, una imaginación que va a velocidad de cohete y una lógica infantil que, si la piensas demasiado, probablemente tiene más sentido que muchas decisiones adultas.

Pero también me ha gustado muchísimo Ida. Porque crecer es bastante complicado cuando estás en ese punto extraño en el que quieres parecer mayor, pero todavía disfrutas de las cosas que te hacen sentir pequeña. Esa mezcla de querer avanzar y, al mismo tiempo, no querer perder ciertas partes de la infancia está retratada de una manera preciosa.

Lo que más me ha sorprendido es cómo una historia tan sencilla consigue hablar de cosas tan importantes. Del miedo a perder a alguien. De intentar entender por qué los adultos están tristes. De esas conversaciones familiares que parecen normales, pero que en realidad son las que construyen nuestra seguridad.

Y luego está ese milagro tan difícil de encontrar: terminar un libro infantil y pensar que quizá no era solo para niños.

Porque mientras leía a Ida y Oskar me acordé de lo que a veces olvidamos los adultos: que nuestra infancia no estaba hecha de grandes acontecimientos, sino de tardes cualquiera, juegos inventados, conversaciones en la cocina y personas que hacían que cualquier día fuese especial.

Así que sí, Maria Parr vuelve a hacer magia.

Y ahora necesito urgentemente una pistola de pegamento como la de Oskar. Más que nada porque tengo varias cosas de adulta que probablemente necesitan reparación.


   — Natalia Sancho.       


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«El enigma de Bletchley: Una casa llena de secretos y códigos por descifrar» de Ruta Sepetys y Steve Sheinkin

 



Autores: Ruta Sepetys y Steve Sheinkin 
Traducción: Álvaro Abella Villar
Género: Thriller / Misterio / Novela Juvenil
Editorial: Ediciones Maeva
Páginas: 376
Fecha de publicación: 18 de marzo de 2026 

En un mundo en guerra, no sabes en quién puedes confiar ni quién podría ser un agente secreto…

Códigos, espías y misterios familiares en el corazón de Bletchley Park.

Verano de 1940. Jakob y su hermana pequeña, Lizzie, comparten su afición por los acertijos. Ambos hermanos son reclutados por los integrantes de uno de los mayores secretos británicos de la Segunda Guerra Mundial: la Escuela Gubernamental de Códigos y Cifrados en Bletchley Park. Mientras Jakob se une a las mentes más brillantes para descifrar la máquina Enigma de los nazis, Lizzie, se embarca en una misión para resolver la misteriosa desaparición de su madre. ¿Podrían los mensajes de Enigma y la desaparición de su madre estar relacionados de alguna manera? Jakob y Lizzie deben encontrar la forma de trabajar juntos mientras se apresuran a descifrar las pistas de un impactante rompecabezas.

Una emocionante aventura histórica de dos autores superventas. ¿Te atreves a descifrar los códigos en su interior? 

¿POR QUÉ LEER EL ENIGMA DE BLETCHLEY?

Una emocionante aventura histórica juvenil de la conocidísima Ruta Sepetys junto a Steve Sheinkin.

Finalista del premio Young Quills Award for Historical Fiction.

Repleta de códigos por descifrar y misterios que resolver, una novela que te mantiene en vilo.

Ideal para fans de Enola Holmes o The Imitation Game.


Ruta Sepetys es una escritora de prestigio internacional y autora de superventas que han llegado a ser número uno en las listas de The New York Times y que se han publicado en más de sesenta países y cuarenta idiomas. Ha publicado novelas tan relevantes como Entre tonos de gris, El color de los sueños, Lágrimas en el mar, Las fuentes del silencio y Voy a traicionarte, y sus libros se consideran una perfecta lectura crossover, ya que resultan igual de atractivos para adolescentes y adultos de todo el mundo. Merecedora de la Carnegie Medal en 2017, sus novelas han resultado finalistas o ganadoras de más de cuarenta galardones, entre los que destacan los premios Goodreads e Indies Choice, y están incluidas en más de sesenta listas de premios literarios en Estados Unidos. Su novela Entre tonos de gris ha sido adaptada al cine, y otras novelas suyas están en proceso de desarrollo para convertirse en proyectos para la pequeña y la gran pantalla. Nacida en Michigan donde también se crio, actualmente vive con su familia en Nashville, Tennessee. La autora es una firme y apasionada defensora del poder de la Historia para fomentar el diálogo global y la conexión entre los países. 



Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

Existen novelas juveniles que prometen espías, códigos secretos y conspiraciones internacionales… y depués todo se reduce a un personaje mirando un mapa durante doscientas páginas. Por suerte, El enigma de Bletchley juega en otra liga.

Porque sí, aquí hay criptografía, mensajes imposibles de descifrar y la mítica máquina Enigma, pero también hay dos hermanos empeñados en resolver un misterio familiar mientras el mundo entero parece haberse vuelto completamente loco.

La historia nos lleva hasta Bletchley Park, uno de los lugares más secretos de la Segunda Guerra Mundial, donde matemáticos, lingüistas, ajedrecistas y auténticos cerebritos trabajaban contrarreloj para romper los códigos nazis. Y, aunque el contexto histórico está muy bien documentado, el libro nunca da la sensación de estar intentando darte una clase de historia. Al contrario: todo forma parte de la aventura.

Jakob y Lizzie son dos protagonistas que funcionan muy bien juntos precisamente porque son muy distintos. Él piensa antes de actuar, analiza, calcula y busca patrones donde los demás solo ven letras sin sentido. Ella, en cambio, se mueve por intuición, improvisa, se mete en líos con una facilidad admirable y tiene bastante menos miedo del que probablemente sería recomendable.

La novela alterna ambos puntos de vista, algo que mantiene el ritmo muy vivo y permite que el lector vaya descubriendo las piezas del puzle desde perspectivas diferentes. Además, los capítulos son cortos, la narración es muy dinámica y siempre ocurre algo que invita a leer "uno más". Ya sabemos cómo acaba eso: cincuenta páginas después sigues diciendo "venga, ahora sí que paro".

Uno de sus mayores aciertos es conseguir despertar la curiosidad por un episodio histórico fascinante sin perder nunca el tono aventurero. Los autores introducen figuras reales como Alan Turing de forma natural y convierten el mundo de la criptografía en algo mucho más emocionante de lo que uno imaginaría antes de empezar el libro.

Quizá los lectores más habituales de novela histórica o de thriller encuentren algunos giros previsibles o echen de menos una mayor profundidad en ciertos personajes. Al fin y al cabo, es una novela pensada para un público juvenil. Pero precisamente ahí reside buena parte de su encanto: consigue ser accesible, entretenida y despertar el interés por seguir investigando todo lo que ocurrió realmente en Bletchley Park.

En conjunto, El enigma de Bletchley es una aventura muy entretenida que mezcla misterio, espionaje, historia y acertijos con muchísimo ritmo, ideal para quienes disfrutan resolviendo enigmas mientras aprenden casi sin darse cuenta.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Tengo un problema. Si un libro lleva espías, códigos secretos, mensajes cifrados y habitaciones donde todo el mundo habla en susurros y un cartel imaginario que pone "No puedes contarle esto absolutamente a nadie", yo ya estoy dentro y no necesito más.

Bueno... sí. Que aparezca Alan Turing. Y aparece.

La verdad es que me lo he pasado como una cría intentando ir un paso por delante de los personajes, convencida de que iba a resolver el misterio antes que ellos... aunque eso no ocurrió. Ellos eran bastante más listos. Una pena para mi ego.

Lo que más me ha gustado es que el libro consigue que algo tan aparentemente poco emocionante como descifrar códigos se convierta en una auténtica aventura. Nunca pensé que pudiera leer sobre criptografía con la misma ansiedad con la que leo un thriller.

Y Bletchley Park... qué sitio. Mientras leía no dejaba de imaginar aquellas salas llenas de papeles, máquinas haciendo ruido, gente corriendo de un lado para otro y secretos tan importantes que podían cambiar el rumbo de una guerra. Es de un lugar que tiene tanto peso que casi parece un personaje más.

Además, me ha encantado que la historia no olvide que, detrás de los grandes acontecimientos históricos, también había familias rotas, personas buscando respuestas y chavales que tuvieron que crecer demasiado deprisa.

¿Es una novela complejísima? No.

¿Lo necesita? Tampoco.

Es un libro que te engancha y te entretiene y, cuando lo terminas, acabas buscando en internet qué fue realmente Bletchley Park, quién era Alan Turing y cómo demonios consiguieron descifrar la máquina Enigma.

Y para mí eso siempre es una victoria.

Porque si un libro consigue que cierres la última página con ganas de seguir aprendiendo por tu cuenta... ha hecho muy bien su trabajo.


   — Natalia Sancho.   



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«Los Bandídez» y «Los Bandídez y el Karaoke Kanalla» de Siri Kolu

Estuche Los Bandídez 
Un estuche que reúne dos libros con las aventuras de Vilja.

Autora: Siri Kolu
Traducción: Luisa Gutiérrez 
Ilustrador: Tuuli Juusela
Editorial: Nórdica Libros
Género: Novela Juvenil
Páginas: 208 y 336




Los Bandídez

Vilja va de vacaciones a la casa de su abuela con sus padres y hermana. De repente, una furgoneta les corta el paso y nuestra protagonista es secuestrada. Sus raptores son los Bandídez, una familia de estrafalarios ladrones de chuches y chocolates, botín que prefieren al dinero, con el que no saben muy bien qué hacer. Junto a ellos, pasará el verano más emocionante de su vida a bordo de la bandidofurgona, durmiendo al aire libre y disfrutando de grandes comilonas de dulces. Y también descubrirá otro tipo de familia y otra forma de vivir, nada convencional, pero llena de risas y mucho amor.

Una especie de road movie a través de Finlandia. Una novela fresca y divertida, como deben ser todos los libros para niños. No esperes más. ¡Embárcate con los Bandídez!



Los Bandídez y el Karaoke Kanalla es el segundo libro de las aventuras de Vilja con Los Bandídez. Una familia divertida y diferente cuya principal pasión son las chuches.

Vilja está al borde de la desesperación. Ha enviado un mensaje de socorro a los Bandídez y no le han respondido. Si no la rescatan pronto, tendrá que pasar un verano aburrido y triste en un campamento musical. Echa de menos viajar en los bandidofurgona, hacer noche en la playa y tomar mermelada de amapola. El festival de verano de los ladrones está a la vuelta de la esquina, sus ganadores serán el próximo rey o reina de los ladrones ¡y Vilja no puede perdérselo!

                                    


Foto: Niclas Mäkelä


Siri Kolu (Kouvola, Finlandia, 1972). Es dramaturga, escritora y profesora de teatro. Su primera novela, La oscuridad del bosque, fue publicada en 2008. Por Los Bandídez recibió el Premio Junior de Finlandia en 2010 y sus derechos se han vendido a dieciocho países. También se hizo una exitosa película sobre este libro. Siri Kolu ama los perros, las películas sobre catástrofes, el arte experimental, los edificios abandonados y las tierras baldías.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Hablar de Los Bandídez y Los Bandídez y el Karaoke Kanalla es hablar de dos novelas infantiles que entienden muy bien algo que a veces se olvida en la literatura para jóvenes lectores: que la aventura y el humor pueden ir de la mano sin necesidad de subestimar la inteligencia de quien lee.

Siri Kolu construye una historia que parte de una premisa tan disparatada como irresistible: una niña llamada Vilja es secuestrada por una familia de ladrones cuya principal obsesión no son las joyas ni el dinero, sino las chucherías. A partir de ahí, la autora convierte un viaje por carretera en una sucesión de situaciones absurdas, divertidas y sorprendentemente entrañables.

Uno de los mayores aciertos de la saga es la creación de los Bandídez. Son extravagantes, caóticos y completamente imprevisibles, pero también transmiten una sensación de libertad que resulta muy atractiva para el lector. Lejos de ser los típicos villanos, funcionan casi como una familia alternativa que permite a Vilja descubrir otras formas de entender la vida, las normas y las relaciones personales.

En Los Bandídez y el Karaoke Kanalla, la historia mantiene ese espíritu gamberro y desenfadado que ya estaba presente en el primer libro. La autora amplía el universo de los personajes y vuelve a apostar por una aventura repleta de humor, canciones imposibles, situaciones disparatadas y ese aire de verano eterno que atraviesa toda la serie.

El ritmo es muy ágil, los capítulos son breves y la narración resulta accesible sin caer en la simplicidad. Además, detrás de las carcajadas aparecen temas interesantes como la amistad, el sentimiento de pertenencia, la búsqueda de la propia identidad o la importancia de encontrar tu lugar en el mundo.

Son libros que funcionan especialmente bien entre lectores jóvenes, pero que también pueden arrancar más de una sonrisa a los adultos que se animen a acompañar a Vilja y a esta peculiar familia de bandidos en sus aventuras.

En conjunto, Siri Kolu ofrece una propuesta fresca, imaginativa y tremendamente divertida que demuestra que la literatura infantil sigue teniendo mucho espacio para la originalidad y el humor más disparatado.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Voy a decir una cosa: si alguien me hubiera contado que iba a leer una historia sobre una niña secuestrada por una familia que roba chuches y que me lo iba a pasar tan bien, probablemente habría levantado una ceja y habría cambiado de tema.

Y sin embargo aquí estamos.

Porque los Bandídez son unos personajes que aparecen en las primeras páginas y ya te descolocan por completo. Tú intentas aplicar la lógica y ellos van por otro camino. Uno mucho más divertido.

Lo que más me gustó fue no saber qué locura iba a pasar en la página siguiente. Un momento están robando caramelos, al siguiente están discutiendo cosas absurdísimas con toda la seriedad del mundo y, cuando te quieres dar cuenta, llevas varios capítulos sonriendo sin darte cuenta.

Vilja también me cayó genial desde el principio. Porque, siendo sinceros, cualquiera en su situación estaría pidiendo ayuda a gritos. Pero ella poco a poco empieza a mirar a los Bandídez con otros ojos y yo hice exactamente lo mismo.

Y es que esta familia tiene algo muy especial. Son un desastre con patas. Un caos absoluto. Pero también tienen una forma de cuidarse entre ellos que acaba resultando entrañable.

Con el segundo libro me pasó algo parecido. Volví a subirme a la bandidofurgona como quien vuelve a quedar con unos amigos que hace tiempo que no ve. Ya conoces sus rarezas, sabes que van a montar algún lío monumental y aun así te apuntas encantado.

Además, tienen una energía muy contagiosa. Es un libro que te recuerda que las aventuras no siempre tienen que salvar el mundo. A veces basta con una carretera, una pandilla de personajes excéntricos, un montón de chucherías y ganas de pasarlo bien.

Y os digo una cosa: mientras lo leía me dieron ganas de dejarlo todo, llenar una mochila de regalices y salir de viaje con la bandidofurgona.

Seguramente acabaría agotada antes de llegar al primer destino.

Pero me lo pasaría estupendamente.

 

   — Natalia Sancho.       


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