Me llamo Natalia, la lectora que está detrás de Yo Leo Novela, un rincón literario donde los libros se convierten en brújulas, alas y billetes de ida a mundos extraordinarios. Aquí encontrarás reseñas de novelas de todos los géneros, descubrimientos literarios, autores que merece la pena conocer y viajes a lugares reales e imaginarios. Una aventura entre páginas, historias que dejan huella y alguna que otra opinión sin filtros. Porque leer es una forma maravillosa de viajar sin hacer la maleta, vivir mil vidas y escapar del ruido del mundo. ¿Te apuntas? Ponte las gafas de leer, prepara tu bebida favorita y sube a mi faro invisible. ¡El viaje está a punto de comenzar!
Desde
bien pequeñita, mi mayor estrategia financiera consistía en pedir la propina y
guardar cada moneda para comprar libros en el quiosco del pueblo. Mientras
otros niños se gastaban el dinero en chucherías, yo invertía en historias. Cada
cual con sus vicios.
Siempre
he tenido una imaginación desbordante y una curiosidad que no entiende
demasiado de fronteras. Por eso disfruto de novelas de todo tipo, aunque, por
supuesto, tengo mis géneros favoritos y mis debilidades literarias. También
tengo una lista de pendientes que crece a una velocidad bastante más
preocupante que mi tiempo libre. Pero aquí hemos venido a hablar de literatura,
no de problemas que no tienen solución.
Creo que
la imaginación es una de las herramientas más valiosas que tenemos. Gracias a
ella podemos viajar sin levantarnos del sofá, meternos en la piel de personajes
que probablemente nos caerían fatal en la vida real y vivir mil vidas sin hacer
la maleta. Para mí, leer es una de las formas más maravillosas y económicas de
viajar. No hay que reservar vuelos, pagar hoteles ni discutir por quién lleva
el mapa.
Además,
los libros tienen un efecto casi mágico: me reconfortan, me ayudan a
desconectar del ruido del mundo y me recuerdan que siempre hay otra historia
esperando al otro lado de la página. Aunque, siendo sincera, también pueden
provocar ojeras, noches demasiado cortas y el clásico "un capítulo más" que
termina con los pájaros cantando al amanecer.
Entre libros, viajes y alguna que otra aventura
Durante
una etapa de mi vida trabajé en el sector del turismo cultural y literario,
donde tuve la suerte de coleccionar experiencias y libros casi a partes
iguales. Después, mi camino profesional tomó otros derroteros y actualmente
trabajo en la Administración Pública. También me he formado en competencias
digitales para profesionales de la cultura y la creación, una manera de seguir
conectada con el mundo cultural desde otra perspectiva.
Mi
curiosidad, por lo visto, tampoco entiende de jubilaciones. En 2017 decidí
volver a la universidad para estudiar un máster en Comunicación. Fue durante
aquella etapa cuando empezó a tomar forma la idea de crear este blog: un
espacio donde pudiera reunir dos de mis grandes pasiones, los libros y los
viajes, y compartir con otros lectores las historias que me acompañan.
Así nació
Yo Leo Novela, un rincón literario que ha ido creciendo conmigo desde
entonces. Aquí caben las novelas que me entusiasman, las que me sorprenden, las
que me hacen pensar y también aquellas que me dejan mirando al techo,
intentando averiguar qué acaba de pasar. Porque leer mucho no significa que
todos los libros vayan a conquistarte. Y fingir que sí sería engañar al
personal.
— Yo Leo Novela
¿Cómo leo y cómo escribo sobre lo que leo?
Llevo
leyendo toda la vida, pero escribiendo sobre mis lecturas desde septiembre de
2018. Desde entonces me he lanzado a reseñar novelas de toda clase, porque creo
que compartir una lectura también forma parte de la experiencia. Una buena
historia no termina necesariamente al cerrar el libro: a veces continúa en una
conversación, en una recomendación o en una reseña que consigue despertar la
curiosidad de alguien.
Mi
intención no es decirte qué tienes que leer ni convencerte de que todos los
libros son maravillosos. Para eso ya están las contraportadas, que tienen la
difícil misión de conseguir que nos enamoremos de una historia en apenas unos
párrafos. Yo prefiero contarte qué me he encontrado entre sus páginas, qué
funciona, qué me ha emocionado y qué me ha hecho levantar una ceja.
Creo
firmemente que la lectura es una forma de libertad. Nos permite cuestionar
ideas, conocer otras realidades, ampliar horizontes y mirar el mundo con ojos
diferentes. Leer también puede ser un acto de rebeldía: una manera de pensar
por cuenta propia en un mundo que a menudo parece empeñado en decirnos qué
debemos pensar, sentir o comprar.
Por eso,
el propósito de este blog es sencillo: promover la cultura del libro,
acercar la literatura a nuevos lectores y despertar el placer de leer.
Quiero divulgar, recomendar, descubrir autores y sembrar esa pequeña semilla
que un día puede convertirse en una pasión lectora. Hacer cantera, en
definitiva. Que nunca falten lectores ni historias que merezcan ser contadas.
Escribir
reseñas también me ha permitido conocer mejor el mundo editorial, descubrir
voces nuevas y compartir esta aventura con otros blogueros y lectores. Porque
leer es una actividad estupenda en solitario, pero encontrar a alguien que se
emocione con el mismo personaje, o que necesite comentar urgentemente ese
final, tiene un encanto especial.
— Edwin Percy Whipple
Y ahora, ¿te vienes de viaje?
Este blog
es mi pequeño puerto literario, aunque también tiene algo de aeropuerto,
estación de tren y barco dispuesto a zarpar. Aquí podrás encontrar reseñas,
descubrimientos, recomendaciones y viajes a lugares reales o imaginarios.
Porque algunas historias nos llevan al otro extremo del mundo y otras consiguen
algo todavía más extraordinario: que miremos de otra manera el lugar en el que
vivimos.
Yo
seguiré por aquí, leyendo todo lo que pueda, escribiendo sobre lo que me
encuentre y ampliando esa lista de pendientes que amenaza con independizarse y
abrir su propio blog. No prometo leerlo todo, ni siquiera sé si eso es
humanamente posible, pero prometo intentarlo con entusiasmo y una taza de té
cerca.
Así que ponte tus gafas de leer, si las necesitas; prepárate un buen termo de té (o café, que aquí no discriminamos) y sube a mi faro invisible.
Espero que disfrutes del viaje.
— Natalia Sancho
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