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«Weavingshaw» de Heba Al-Wasity

 


AutoraHeba Al-Wasity
Traducción: Estíbaliz Montero
Publicación: 1 de abril de 2026 
Editorial: Faeris 
Género: Juvenil de Fantasía Oscura/ Romantasy
Páginas: 496


En esta oscura fantasía gótica con romance, los secretos son la moneda de cambio y los muertos no descansan

Hace tres años, Leena Al-Sayer despertó con un terrible poder: es capaz de ver a los muertos.

Desde entonces, se ha ocultado del mundo, a sabiendas de que, si su maldición sale a la luz, acabará encerrada en un manicomio. Cuando su querido hermano, Rami, enferma de gravedad, ella se enfrenta a una terrible disyuntiva: dejarlo morir o conseguir el carísimo medicamento que le salvará la vida a cambio de lo único valioso que posee: su secreto.

El Santo del Silencio, un despiadado y magnético mercader que comercia con confesiones y al que envuelven rumores sobrenaturales sobre su crueldad y poder, le ofrece un trato a un precio letal. Leena deberá encontrar al fantasma de Percival Avon, el último dueño de Weavingshaw, o entregar su libertad al Santo para siempre.

La búsqueda de Leena la conduce, junto al Santo, hasta Weavingshaw, donde descubre que la finca y los páramos circundantes están vivos, ávidos de sangre y sacrificios. Mientras se enfrenta al poder de ese lugar, también debe resistirse a la creciente atracción que siente por el enigmático Santo, cuya conexión con Percival Avon continúa siendo un misterio.

A medida que la casa comienza a sepultarlos, se les agota el tiempo de que disponen para su desesperada búsqueda de respuestas. Porque Leena ha llegado a comprender que, en Weavingshaw, los muertos no guardan silencio, y que es mejor que algunos secretos sigan enterrados con ellos.


                                                           

                        


Heba Al-Wasity se inspiró en sus propias experiencias para escribir: nació como refugiada iraquí en Libia, creció en Canadá y estudió medicina en el Reino Unido.

Como médica residente, ha trabajado en Urgencias y en varias unidades de hospitalización psiquiátrica, lo cual le ha permitido ver de primera mano cómo la pobreza y la privación pueden generar desigualdades sociales. Reside en Gran Manchester.


                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Hay libros que prometen una mansión gótica y luego te encuentras con una casa vieja, dos pasillos oscuros, una tormenta ocasional y un mayordomo que desaparece justo cuando empieza a ponerse interesante. Y oye, si están bien escritos y ambientados, yo entro encantada en el juego.

Pero luego aparece Weavingshaw, dispuesto a recordarte por qué seguimos obsesionándonos con páramos embrujados, habitaciones cerradas con llave, fantasmas que se niegan a marcharse y hombres misteriosos que, objetivamente, necesitarían años de terapia… aunque por algún motivo literario incomprensible sigan resultando fascinantes.

La historia sigue a Leena Al-Sayer, una joven refugiada capaz de ver a los muertos, un don que en su mundo tiene muchas más posibilidades de acabar en un manicomio que en una aventura heroica. Cuando su hermano enferma gravemente, Leena acepta un trato desesperado con el Santo del Silencio, un mercader de secretos tan inquietante como magnético, que parece coleccionar confesiones ajenas con una finalidad que nadie comprende del todo.

A partir de ahí, la novela se convierte en un viaje hacia Weavingshaw, una finca que funciona como uno de los grandes aciertos del libro. Porque la casa no es simplemente un escenario: es un personaje más. Respira, observa, reclama sacrificios y guarda recuerdos que llevan demasiado tiempo enterrados.

Heba Al-Wasity construye una ambientación absorbente y muy visual, donde la humedad parece filtrarse entre las páginas y los páramos transmiten una sensación incómoda de que quizá no deberías haberte alejado tanto del camino. La autora combina con habilidad los elementos clásicos del gótico, fantasmas, secretos familiares, decadencia y espacios opresivos, con temas contemporáneos como el desplazamiento, la identidad, la exclusión social y la experiencia de las comunidades refugiadas.

El romance se desarrolla de forma pausada, algo que agradecerán quienes disfrutan de las relaciones construidas lentamente. No hay amor instantáneo ni declaraciones grandilocuentes a las cincuenta páginas; aquí predominan la tensión, la desconfianza y un tipo de conexión que se cocina a fuego lento entre dos personas que llevan demasiado tiempo sobreviviendo.

Quizá algunos lectores encuentren que la trama avanza con cierta lentitud en determinados momentos o que algunos misterios relacionados con la historia de Weavingshaw pierden fuerza frente al enorme interés que despierta Silas St. Clair. Porque, sinceramente, el Santo del Silencio tiene esa capacidad tan propia de ciertos personajes oscuros de apropiarse de cada escena en la que aparece.

En conjunto, Weavingshaw es una fantasía gótica sólida, atmosférica y muy prometedora, especialmente recomendable para quienes disfrutan de novelas donde el lugar importa tanto como los personajes y donde los fantasmas son mucho más que simples apariciones sobrenaturales.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Creo que ya he asumido que tengo un problema con las casas encantadas.

Dame una mansión aislada, paredes cubiertas de hiedra, retratos inquietantes, secretos centenarios, páramos barridos por el viento y un personaje masculino que parece haber firmado varios pactos cuestionables con entidades sobrenaturales y ahí estaré yo, feliz, con una manta y una taza de té, completamente entregada. Y Weavingshaw me ha dado exactamente todo eso. Porque este libro tiene una energía muy concreta, la de esas historias que parecen susurrarte constantemente que te marches mientras tú haces exactamente lo contrario y sigues avanzando por el pasillo porque necesitas saber qué demonios está pasando.

Me ha encantado la atmósfera. Muchísimo. Hay barro, humedad, fantasmas, habitaciones que parecen respirar, secretos enterrados y una casa que probablemente necesite más exorcismos que reformas.

Y luego está Silas.

Claro que está Silas.

Porque el Santo del Silencio tiene todos los ingredientes del personaje que sabes que no deberías adorar tanto, pero acabas haciéndolo igualmente. Es distante, ambiguo, guarda más secretos de los que cualquier persona razonable debería acumular y transmite una energía constante de "puedo arruinarte emocionalmente, pero con mucha elegancia". Y funciona. Muchísimo.

También me ha gustado que la novela hable de pertenencia, de desarraigo y de sentirse extranjera incluso en lugares donde llevas años viviendo. Todo eso está presente, pero integrado en la historia de forma natural, sin convertirse en una lección disfrazada de fantasía.

Eso sí, aviso: esto no es un romantasy de acción frenética. Es un libro que se toma su tiempo. Que disfruta creando ambiente, dejando preguntas abiertas y permitiendo que el lector se pierda un poco entre los pasillos de Weavingshaw.

Y sinceramente, yo me habría quedado allí unas cuantas páginas más. Aunque probablemente solo durante el día. Y acompañada. Porque una tiene límites. Aunque sean pocos.


   — Natalia Sancho.       


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«El largo viaje a un pequeño planeta iracundo» de Becky Chambers

 



Autor: Becky Chambers
Traducción: Alexander Páez García 
Género: Ciencia Ficción / Colección Runas
Páginas:448
Fecha de publicación: 7 de mayo de 2026

Premio Hugo de 2019 a la mejor serie. Rosemary Harper no tiene muy claro qué esperar de la tripulación de la nave La Peregrina. Aunque esta destartalada nave ha pasado por mejores épocas, pone un techo sobre su cabeza, la oportunidad de explorar los confines de la galaxia y, lo mejor de todo, la puede alejar de su pasado. Esta introspectiva y reservada joven no ha conocido jamás a nadie como sus diversos compañeros de viaje, como Sissix, la exótica piloto reptiliana; los locuaces ingenieros Hizzy y Jenkis, encargados de que la nave no se caiga a pedazos; y Ashby el noble capitán de todos ellos. La vida a bordo de La Peregrina es caótica y loca, exactamente lo que Rosemary busca. Pero también está a punto de volverse extremadamente peligrosa cuando se les ofrece el trabajo más lucrativo de su vida perforando agujeros de gusano por la galaxia para conectar planetas lejanos. En el espacio profundo, la pequeña Peregrina tendrá que ennfrentarse a una miríada de problemas y aventuras en las que la tripulación aprenderá a confiar los unos en los otros. Si Rosemary quiere sobrevivir, tendrá que aprender a confiar en esta amalgama de extraños compañeros, una experiencia que le enseñará que a lo mejor tener una familia no es lo peor que te puede pasar en el universo.

Becky Chambers creció en California como la hija de un profesor de astrobiología y una ingeniera aerospacial. Esta novela, su debut, la publicó financiándola en Kickstarter en 2012. Sus libros han sido nominados y han ganado múltiples premios como el Kitschies, el Hugo, el Locus, el Nébula y el Julia Verlanger. Tras vivir en Escocia y en Islandia, ahora Becky ha vuelto a casa donde vive con su esposa. Es una devota de los videojuegos y los juegos de mesa y disfruta pasando su tiempo libre en la naturaleza. Espera poder ver la Tierra desde el espacio algún día.



Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

Hay libros de ciencia ficción que se empeñan en demostrarte lo inteligentes que son a base de batallas espaciales, tecnología imposible y páginas y páginas de explicaciones sobre cómo funciona el universo. Y luego está El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, que decide hacer algo mucho más difícil: hablar de personas, de vínculos y de sentirse en casa, aunque estés a años luz de cualquier lugar que hayas conocido.

Porque sí, aquí hay agujeros de gusano, especies alienígenas, conflictos políticos y viajes interestelares, pero, sinceramente, eso es casi el decorado. Lo importante es la tripulación de la Peregrina. Esa panda de inadaptados, raros, entrañables y tremendamente humanos, aunque algunos tengan escamas, varias extremidades o una biología bastante complicada de explicar, que terminan convirtiéndose en una familia elegida. Y eso es precisamente lo que más me ha gustado del libro.

Becky Chambers tiene una forma de escribir que resulta muy acogedora. Como si te invitara a sentarte a la mesa con todos ellos, compartir una comida, escuchar sus historias y descubrir poco a poco quiénes son realmente. No hay grandes héroes, ni elegidos, ni personajes perfectos. Hay gente intentando hacer lo mejor que puede, cargando con sus errores, sus pérdidas y sus propias contradicciones. Y funciona. Muchísimo.

La novela tiene un ritmo pausado, incluso contemplativo en algunos momentos, algo que quizá sorprenda a quienes esperen una space opera llena de acción constante. Pero precisamente ahí está su encanto. Es una historia que disfruta de las conversaciones, de los pequeños gestos y de los momentos cotidianos. De ver cómo se construye una amistad, cómo se aprende a convivir con quien es completamente distinto a ti o cómo se puede encontrar un hogar en lugares inesperados.

Además, Chambers construye un universo fascinante sin necesidad de abrumar al lector. Hay multitud de especies, culturas y formas de entender el mundo, pero todo se presenta con naturalidad, sin sensación de manual enciclopédico ni de clase magistral de ciencia ficción.

Y debo admitir que hacía tiempo que no leía una novela de ciencia ficción tan optimista. No ingenua, sino optimista. Porque habla de convivencia, de empatía, de diversidad y de la posibilidad de entendernos incluso cuando nuestras diferencias parecen enormes. En tiempos donde muchas historias del género tienden hacia futuros oscuros y distópicos, encontrarse con una propuesta tan cálida resulta casi refrescante.

Eso sí, si alguien busca una trama vertiginosa o una historia llena de giros sorprendentes, quizá aquí no encuentre exactamente eso. El largo viaje a un pequeño planeta iracundo es más una experiencia que una aventura al uso. Es un libro que disfrutas por la compañía, por el ambiente y por la sensación de querer quedarte un rato más en ese universo cuando llegas a la última página.

Y al final pasa algo curioso: terminas echando de menos a la tripulación de la Peregrina como si fueran amigos con los que has compartido unas vacaciones especialmente largas y especialmente bonitas.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

No esperaba enamorarme tanto de una nave espacial destartalada. Ni de una piloto reptiliana. Ni de un cocinero que también es médico. Ni de una inteligencia artificial que solo quiere que la traten como a cualquier otro ser vivo. Pero aquí estamos.

Creo que este libro me ha hecho entender por qué tanta gente habla del cozy sci-fi como si fuera un abrazo literario, porque es exactamente eso.

Es ciencia ficción, sí, pero también es sentarte con una taza de té mientras acompañas a un grupo de personajes a trabajar, discutir, enamorarse, meter la pata y cuidarse entre ellos.

Y madre mía cómo se les coge cariño.

Llegó un momento en el que me daba bastante igual el planeta iracundo del título, los contratos millonarios o los agujeros de gusano. Yo solo quería seguir pasando tiempo con la tripulación. Quería más cenas incómodas. Más conversaciones absurdas. Más momentos de convivencia. Más Peregrina. Y eso me parece un mérito enorme.

Porque Becky Chambers consigue algo que no es nada fácil: que una novela ambientada en el espacio profundo se sienta increíblemente cercana.

Es un libro amable, sí, pero no por eso superficial. Habla de racismo, de identidad, de relaciones, de pertenencia, de maternidad, de diferencias culturales y de qué significa encontrar tu sitio en el universo sin necesidad de darte discursos ni sermones. Simplemente te lo muestra. Y funciona de maravilla.

Al cerrar el libro sentí una melancolía que solo dejan las historias con personajes muy bien construidos: la de pensar «bueno, ¿y ahora qué hago yo sin esta gente?»

Y sinceramente, creo que ese es el mejor cumplido que puedo hacerle a una novela. 


 Natalia Sancho.   



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«Pentesilea (Historias vallecanas)» de Fernando Figueroa Saavedra

 



AutorFernando Figueroa Saavedra
Idioma: Castellano
Publicación: 27 de junio de 2023 
Editorial: Amazon
Género: Contemporánea
Páginas: 362



2010, Madrid. Gloria vive presa de su pasado y de un futuro incierto. Para escapar de la angustia, se enfrascará en una tesis doctoral sobre el rock en Vallecas, y conocerá a una serie de personajes enraizados en el asfalto, entre el crepúsculo y el amanecer, la ilusión y el desencanto, el fracaso y el triunfo, con los que Gloria compartirá sueños, frustraciones, traumas y heridas pese a pertenecer a épocas distintas. En especial, seguirá el rastro de dos bandas míticas, ya desaparecidas, que intuye podrían reunirla con su madre ausente: Pentesilea y Crines de Caín.


Pentesilea es una historia ficticia, una tragicomedia urbana, agridulce y sucia a ratos, una alegoría que entrelaza mitología e historia, realismo y simbolismo, que usa el rock y el sexo como metáfora de los conflictos humanos y sociales.

                                    

                                          

Un autor con chispa.

Fernando Figueroa revisa el género negro con su hard-boiled cómico neovictorino y ofrece una relectura en la que aborda las tramas tragicómicas como retratos sociales e historias de vida, en los que los crímenes constituyen desencadenantes de situaciones en ocasiones disparatadas o esperpénticas. No falta el sentido del humor, hasta cotas cínicas y satíricas, y lo festivo, entre lo picante y lo psicalíptico.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Pentesilea de Fernando Figueroa Saavedra, es una novela que combina la narrativa urbana, la memoria colectiva, la música y la búsqueda de la identidad personal en una historia profundamente ligada a Vallecas y a su imaginario cultural. La trama sigue a Gloria, una joven que intenta recomponer su vida mientras investiga para su tesis doctoral la historia del rock vallecano, un recorrido que la llevará a reconstruir el pasado de dos grupos míticos desaparecidos: Pentesilea y Crines de Caín. A medida que avanza su investigación, también se acerca a la figura de una madre ausente cuya sombra sigue marcando su presente.

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es la forma en que el autor utiliza la música como hilo conductor. El rock no aparece únicamente como un elemento decorativo o ambiental, sino como una herramienta para explorar conflictos generacionales, heridas familiares, sueños rotos y las transformaciones sociales de distintas épocas. La novela funciona, en cierto modo, como una radiografía emocional de un barrio y de varias generaciones que intentaron encontrar su lugar en el mundo.

Fernando Figueroa construye una historia donde conviven el realismo urbano y una dimensión simbólica que conecta con la mitología, estableciendo paralelismos entre los personajes y ciertos arquetipos universales. Esta combinación aporta profundidad a una trama que habla de la pérdida, la memoria, la identidad y la necesidad de comprender el pasado para poder avanzar.

También destaca la galería de personajes que acompañan a Gloria. Son figuras marcadas por sus propias derrotas, ilusiones y cicatrices, que enriquecen el relato y contribuyen a crear una sensación de autenticidad. La novela no idealiza el pasado ni romantiza los márgenes, sino que muestra tanto la belleza como las contradicciones de quienes viven aferrados a sus sueños mientras lidian con la realidad.

Pentesilea es una lectura especialmente recomendable para quienes disfrutan de las novelas urbanas con trasfondo social, de las historias donde la música tiene un papel protagonista y de los relatos que exploran la memoria individual y colectiva desde una perspectiva humana y cercana. Además, el fuerte vínculo con Vallecas aporta personalidad propia a una obra que encuentra en el barrio mucho más que un escenario: encuentra una identidad.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Tengo que reconocer que este libro me pilló por donde no esperaba. Aunque, pensándolo bien, es algo que ya me ha pasado otras veces con este autor. Entro en sus novelas esperando una cosa y termino encontrando otra muy distinta. Y eso me gusta, porque evita que te acomodes y acaba llevándote por caminos que no habías previsto.

En este caso pensé que me iba a encontrar una historia sobre música, grupos de rock desaparecidos y una investigación con cierto aire nostálgico. Y sí, todo eso está ahí. Pero a medida que avanzaba tuve la sensación de estar leyendo algo mucho más humano. Al final, más que la búsqueda de un grupo perdido o los misterios que rodean su historia, lo que me quedó fueron los personajes, sus relaciones y la forma en que cargan con el paso del tiempo, los recuerdos y las decisiones que tomaron años atrás.

Porque, en realidad, Pentesilea habla de gente que arrastra cosas. Gente que intenta entender quién fue, quién es y qué demonios hace con todo lo que le ha tocado vivir.

Gloria me gustó precisamente por eso. Porque no da la impresión de ser una protagonista perfecta ni de tener las cosas claras. Va avanzando como puede, tirando de hilos, buscando respuestas y tropezando con historias que muchas veces pesan más de lo que parece.

Y luego está todo el tema del rock. A mí me encanta cuando la música en una novela no está puesta porque sí. Aquí se nota que forma parte de la historia. Que late debajo de muchas conversaciones, de muchos recuerdos y de muchas heridas. Hay momentos en los que casi parece que las canciones están contando cosas que los personajes no saben explicar.

También me gustó mucho la sensación de barrio que transmite. No hablo solo de calles o de escenarios. Hablo de personas. De esa impresión de que todo el mundo guarda una historia, un secreto, una derrota o una cuenta pendiente.

Es una novela que tiene algo de melancolía, algo de búsqueda y bastante de reflexión sobre el paso del tiempo y te recuerda que muchas veces no perseguimos respuestas porque creamos que nos van a arreglar la vida, sino porque necesitamos entender de dónde venimos.

Y os digo una cosa: terminé el libro con ganas de escuchar música, de pasear por Vallecas y de seguir tirando de algunos de los hilos que deja la historia.

Siempre termino pensando que las novelas se leen y se terminan, claro, pero luego están las que te dejan rebuscando un rato más entre sus ecos.


   — Natalia Sancho.       


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«Temporada de turistas: Trilogía Masacre 1» de Brynne Weaver

 



Autora: Brynne Weaver
Traducción: Ana María Navalón Valera
Género: Comedia Romántica Oscura
Páginas: 444
Fecha de publicación: 19 de febrero de 2024

La nueva serie de la autora de Butcher y Blackbird en la que la comedia romántica oscura se encuentra con el suspense... y donde enamorarse te puede matar.

¡Bienvenido a Cabo Masacre! Vienes una vez, te quedas para toda la eternidad.

Cabo Masacre es un pueblecito costero de casas coloridas, tiendecitas curiosas y un recuento de cadáveres inusualmente alto. El turismo acarrea problemas... y Harper Starling no permitirá que nadie arruine su perfecto hogar. Harper es una jardinera habilidosa con instintos asesinos que protege a toda costa su santuario... En Masacre, los turis

`pghkltas que causan problemas no hacen check out, fertilizan las flores por las que Harper ya ha ganado varios premios.

Pero Nolan Rhodes no es un turista normal. Es endiabladamente guapo, tan encantador que te desarma y diestro con el cuchillo. Además, es implacable a la hora de buscar venganza. Cada año, en el aniversario del atropello que le destrozó la vida, Nolan mata a otra presa. Y se ha guardado la mejor para el final: la innegablemente bella Harper Starling. Pero Harper no es el monstruo que él esperaba. Y no se va a rendir sin pelear.

Cuando un investigador amateur de true crime llega a Cabo Masacre siguiendo el rastro de un asesino en serie que desapareció hace mucho, Harper y Nolan tienen que pactar una tregua, aunque no les haga mucha gracia. Si Nolan ayuda a Harper a proteger a su pueblo, ella le guardará el secreto de sus hábitos de caza... por el momento. Pero su alianza acaba derivando en una espiral de obsesión que amenaza con destrozar todos los secretos de Masacre... incluso su frágil romance.

Temporada de turistas es una comedia romántica con toques turbios, slow burn y enemies to lovers.


Brynne Weaver es autora superventas del USA TODAY y sensación de TikTok, con obras vendidas en más de 15 idiomas hasta la fecha, ha viajado por todo el mundo, ha acogido a más animales callejeros de los que le habría gustado a su marido y ha cultivado su amor por las comedias negras, el terror y el romance tanto en la literatura como en el cine. Durante todas sus aventuras, el hilo conductor constante en la vida de Brynne ha sido la escritura. Con ocho obras publicadas, Brynne ha dejado su impronta en el mundo literario mezclando una irreverente comedia negra, un romance que enamora y un suspense fascinante para crear historias adictivas que rompen géneros y en las que los lectores pueden evadirse.



Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

Si alguien me preguntara de qué va este libro y tuviera que resumirlo rápido, probablemente diría algo así: una asesina en serie, otro asesino con ganas de venganza, un pueblo lleno de cadáveres, humor negro, romance, sangre por todas partes y una cantidad sorprendente de personajes que parecen estar perfectamente cómodos conviviendo con todo eso. Y, contra todo pronóstico, funciona.

Brynne Weaver mezcla varios géneros que, sobre el papel, podrían parecer incompatibles. Hay thriller, romance, suspense, comedia negra y una buena dosis de gore. Sin embargo, la autora consigue que todo encaje dentro de la extravagante lógica de Cabo Masacre, un escenario que termina convirtiéndose en un personaje más de la historia.

Uno de los puntos fuertes de la novela es precisamente su ambientación. Cabo Masacre es un lugar que resulta tan absurdo como fascinante. Un pueblo que vive prácticamente del crimen, donde las tiendas, las tradiciones y hasta la identidad colectiva giran alrededor de los asesinatos. Es exagerado, sí, pero esa exageración forma parte de su encanto.

La novela también destaca por el ritmo. Desde las primeras páginas pasan cosas constantemente y la historia apenas da tregua. Hay acción, giros, secretos y una tensión permanente que mantiene el interés incluso cuando la trama se detiene para profundizar en los personajes.

Harper y Nolan son protagonistas que funcionan muy bien dentro de este universo tan peculiar. Ambos arrastran heridas del pasado, esconden más de lo que cuentan y se mueven continuamente en esa zona gris donde resulta complicado decidir si deberían caerte bien o preocupar bastante.

Además, la autora consigue algo importante: que detrás del humor negro, las escenas violentas y el tono gamberro, aparezcan temas más serios relacionados con la pérdida, el duelo, la culpa o el deterioro provocado por enfermedades como el alzhéimer.

No es una lectura para todo el mundo. El gore está presente, hay escenas explícitas y el humor juega constantemente con situaciones muy oscuras. Pero quienes disfruten de los romances oscuros, los personajes moralmente cuestionables y las historias que abrazan el caos sin complejos probablemente encontrarán aquí una lectura tremendamente entretenida.


Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Me ha parecido una auténtica ida de olla. Y lo digo como un cumplido.

Entré esperando encontrarme una comedia romántica oscura y salí con la sensación de haber visitado el pueblo más raro, peligroso y divertidísimo que he pisado en mucho tiempo.

Los primeros capítulos fueron un poco como mirar un accidente desde lejos. Sabes que todo está fatal. Sabes que deberías escandalizarte. Pero no puedes apartar la vista.

Porque claro, una cosa es que te digan que los protagonistas son asesinos en serie y otra muy distinta es descubrir que terminas cogiéndoles cariño.

Harper me ganó bastante rápido. Es dura, sarcástica y vulnerable al mismo tiempo, y eso hace que quieras seguir descubriendo capas. Y Nolan... bueno. Digamos que no es precisamente el típico héroe romántico, pero ahí está la gracia.

Lo que más me sorprendió fue que terminé riéndome muchísimo. No esperaba reírme tanto en un libro donde la gente se dedica a matarse con relativa frecuencia.

Hay escenas que son tan absurdas, tan exageradas y tan descaradamente oscuras que acabé soltando carcajadas mientras pensaba: "No debería estar riéndome de esto".

Y aun así me reía.

También me gustó que, debajo de toda la sangre, los cuchillos y las situaciones delirantes, hay personajes rotos intentando sobrevivir como pueden. Eso hace que la historia tenga más fondo del que parece a simple vista.

Y sí, reconozco que cuando llegué al final necesité unos minutos para procesar ciertas cosas, porque este libro tiene la misma energía que una montaña rusa conducida por alguien que claramente no debería tener licencia.

Sabes que algo va a explotar.

No sabes cuándo.

No sabes cómo.

Pero te lo estás pasando demasiado bien como para bajarte.

Y ahora necesito la continuación. Inmediatemente.

 

 Natalia Sancho.   



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«La maestra de los invisibles» de Lola Cabrillana

 



Autora: Lola Cabrillana
Idioma: Español 
Publicación: 09 de abril de 2026
Editorial: Grijalbo
Género: Ficción social / Ficción femenina
Páginas: 416



ESTA HISTORIA NO ES COMO LAS DEMÁS.
ENSEÑAR TAMBIÉN ES MIRAR DONDE NADIE LO HACE.

POR ELLOS.

PARA QUE NUNCA MÁS SEAN INVISIBLES.

Por la autora de La maestra gitana

Mara, conocida como la maestra gitana, decide participar en un proyecto educativo que la obliga a cambiar de centro y a enfrentarse a nuevos desafíos. En un entorno marcado por la pobreza y la exclusión, se encuentra con un alumnado que necesita mucho más que libros de texto.

Sin embargo, el curso se complica con la inesperada muerte de una estudiante. El trágico episodio la arrollará como un huracán y pondrá en duda todo lo que Mara ha creído hasta el momento y que la ayudaba afrontar su día a día, dentro y fuera del aula.

Tras conquistar a miles de lectores con La maestra gitana, Lola Cabrillana regresa con su protagonista más emblemática en una novela impactante que destapa la realidad oscura que sacude algunas infancias.


                                       



Lola Cabrillana es maestra, gitana y escritora. Nació en Málaga y se crio a las orillas de Benalmádena, municipio en el cual reside.

Titulada en Educación, es maestra de Educación especial e infantil y colabora con editoriales, librerías y bibliotecas en distintos proyectos para el fomento de la lectura.

Comprometida con la lucha contra el racismo, Cabrillana ejerce su activismo a través de las redes sociales y coopera con distintas asociaciones. En 2022 fue galardonada con el Premio a la Divulgación de la Cultura e Historia del Pueblo Gitano en la XII Gala Premios Gitanos Andaluces. También ha sido reconocida con el Premio CODAPA como referente contra el racismo, el acoso y las desigualdades en el aula, así como con el Premio Secretariado Gitano 2024 a la Solidaridad.

En 2020 autopublicó su primera novela, Voces color canela, y tres años más tarde, publicó La maestra gitana de la mano de Grijalbo, con la que despegó su carrera literaria. Desde entonces, los lectores han podido disfrutar también de Las cuatro esquinas del mar. Ahora regresa a las librerías con Vulnerables. 


                                      
Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Lola Cabrillana vuelve a recuperar a Mara, la protagonista de La maestra gitana, para situarla ante un reto educativo todavía más complicado. En esta ocasión, la historia se desarrolla en un entorno marcado por la pobreza, la exclusión social y las dificultades que arrastran muchos niños fuera de las aulas. Un escenario donde enseñar va mucho más allá de impartir una asignatura.

La novela combina varias líneas narrativas que avanzan de forma paralela. Por un lado, está el nuevo proyecto educativo al que se incorpora Mara, un centro donde los problemas sociales forman parte del día a día. Por otro, aparecen los conflictos familiares que rodean a la protagonista, junto a una trama marcada por un acontecimiento trágico que sacude a toda la comunidad educativa.

Uno de los aspectos más destacados de la novela es la forma en que pone el foco sobre esas infancias que muchas veces quedan fuera de los titulares y de las conversaciones. Lola Cabrillana aborda cuestiones como la desigualdad, el fracaso escolar, la exclusión o la falta de oportunidades desde una mirada cercana y muy humana.

La autora construye personajes reconocibles, con preocupaciones cotidianas, errores, contradicciones y una enorme capacidad para seguir adelante cuando las cosas se ponen cuesta arriba. Además, introduce reflexiones sobre la familia, la educación, el respeto y la importancia de implicarse en la vida de quienes más apoyo necesitan.

La narración mantiene un ritmo ágil gracias a capítulos breves y a una estructura que va dejando pequeñas pistas para que el lector quiera seguir avanzando. Junto a los momentos más duros también hay espacio para el humor, para los vínculos familiares y para esa sensación de comunidad que atraviesa buena parte de la historia.

La maestra de los invisibles es una novela social que invita a mirar más allá de la superficie y a prestar atención a quienes suelen pasar desapercibidos. Una lectura emotiva que combina denuncia, esperanza y humanidad en una historia que busca dejar huella. 

                                         

Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Después de leer Vulnerables, pensaba que ya sabía más o menos lo que me iba a encontrar con Lola Cabrillana. Creía que volvería a enfrentarme a una historia dura, pegada a la realidad y con personajes capaces de removerte por dentro.

Y sí, encontré parte de todo eso. Pero La maestra de los invisibles me ha llevado por un camino diferente.

Mientras que Vulnerables me dejó con una sensación constante de preocupación por algo que está ocurriendo delante de nosotros y muchas veces preferimos no mirar, aquí he sentido una tristeza más callada. Más pegada al día a día. A esas vidas que pasan desapercibidas para casi todo el mundo.

Lo que más me ha tocado no ha sido la trama principal ni los giros de la historia. Han sido los niños. Esos alumnos que llegan al aula cargando problemas demasiado grandes para su edad. Chavales que necesitan matemáticas y lengua, claro, pero también alguien que los vea, que los escuche y que les recuerde que importan.

Por eso entendí tan bien la implicación de Mara. A veces me daban ganas de decirle que aflojara un poco, que no podía cargar con todo. Pero también comprendía perfectamente por qué seguía adelante. Porque cuando empiezas a conocer determinadas historias ya no resulta tan fácil mirar hacia otro lado.

Y luego está Paco, que para mí vuelve a ser uno de esos personajes que sostienen media novela casi sin hacer ruido. Tiene esa forma de afrontar las cosas que transmite calma incluso cuando todo alrededor parece venirse abajo.

Hubo momentos que me dolieron bastante, sobre todo porque la novela habla de realidades que existen. De personas que viven a pocos metros de nosotros y a las que muchas veces dejamos de ver. Y creo que ahí está la fuerza del libro: consigue poner rostro, voz y nombre a quienes suelen quedarse fuera de foco.

Cuando terminé la novela me quedé pensando en el título. En los invisibles. En todos esos niños, familias y personas que aparecen en estas páginas. Y en lo importante que es que existan libros capaces de recordarnos que siguen ahí.

Igual que me pasó con Vulnerables, cerré el libro con ganas de hablar de él. Porque Lola Cabrillana tiene algo que valoro muchísimo: escribe historias que entretienen, sí, pero también abren conversaciones que merece la pena tener.

   — Natalia Sancho.       


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«Cuando mi mano bailaba en su espalda» de Laura Anguera

 


Autora: Laura Anguera
Publicación: 09 de octubre de 2025
Idioma: Español
Editorial: Contraluz
Género: Ficción contemporánea
Páginas: 352

Cada miércoles, en la Red Kisses, una antigua discoteca de barrio que apenas conserva el brillo de otros tiempos, las luces se atenúan y el tango se adueña de la noche.

Víctor, actor en paro, acude fielmente semana tras semana, luchando por resurgir de viejas adicciones y heridas de amores fallidos. Elsa, atrapada en un matrimonio sin amor, se decide por fin a entrar en el local, dispuesta a romper sus propias cadenas.

Todo tango comienza con un abrazo. Cuando sus cuerpos se encuentran en la pista, la chispa es inmediata. La fascinación de Víctor por esa mujer enigmática se convierte en una obsesión, en ella centra la esperanza de una nueva vida. Pero pronto se verá envuelto en un triángulo extraño, donde las mentiras dictan las reglas y la frontera entre el bien y el mal se vuelve difusa.

Avivado por la sensualidad del tango y la luz titilante de la pista de baile, el deseo entre ambos irá creciendo, hasta verse obligados a decidir qué límites están dispuestos a traspasar para alcanzar la tan ansiada rendición.

¿Puede el roce de la mano sobre una espalda desnuda incendiarlo todo?

                            
                                


Laura Anguera Armengol (Barcelona, 1966) de niña aseguraba, convencidísima, que iba a ser escritora. Al final cursó Derecho y un MBA por el IESE, y lleva ya treinta años ejerciendo la abogacía, una profesión que la ha llevado a trabajar para uno de los más prestigiosos bufetes nacionales y a asumir la dirección legal de grandes empresas, incluyendo el mayor grupo audiovisual español y el principal equipo de fútbol de su ciudad. Una carrera intensa, excitante y a menudo trepidante, que sin embargo no le ha hecho renunciar a su pasión por la escritura. Una inquietud que durante años cultivó a través de cuentos y relatos cortos, hasta que un parón laboral de unos meses le permitió escribir su primera novela (Boom, 2012), en la que ficcionaba el estallido de la burbuja inmobiliaria. Un nuevo parón (esta vez social, provocado por la pandemia) volvió a dejarle tiempo para escribir su segunda novela (Nadie me habló de ti/Ningú em va parlar de tu, 2022), una historia de intriga familiar en la pujante Barcelona de la década de los sesenta, muy bien recibida tanto por los lectores como por la crítica. Prometió organizarse mejor y no esperar a otra hecatombe para acometer la tercera novela. Asegura que no ha sido fácil pero, por una vez, ha cumplido su promesa.

                                     

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Cuando mi mano bailaba en su espalda de Laura Anguera es una novela de ficción contemporánea que utiliza el tango como punto de encuentro entre personajes marcados por sus propias heridas, sus decisiones y aquello que llevan demasiado tiempo guardándose.

La historia transcurre en la Red Kisses, una antigua discoteca donde cada semana el tango toma el protagonismo. Allí coinciden Víctor, un actor que intenta recomponer su vida tras años difíciles, y Elsa, una mujer que arrastra el peso de un matrimonio que hace tiempo dejó de ofrecerle aquello que necesita. A partir de ese encuentro, la novela explora el deseo, la culpa, la dependencia emocional y los límites que cada persona está dispuesta a cruzar para buscar una nueva oportunidad.

Uno de los aspectos más destacados de la obra es la construcción emocional de los personajes. Laura Anguera se interesa más por las grietas internas que por los grandes acontecimientos, permitiendo que el lector observe sus contradicciones, sus errores y sus anhelos. El tango funciona además como una metáfora constante de las relaciones humanas: acercarse, alejarse, seguir el ritmo del otro o perderlo por completo.

La autora apuesta por una narración muy sensorial, donde los silencios, las miradas y los gestos tienen tanto peso como los diálogos. La trama avanza con fluidez y combina momentos de intensidad emocional con otros más reflexivos, creando una lectura absorbente que invita a acompañar a los personajes en sus decisiones.

En conjunto, se trata de una novela que aborda temas universales como el amor, la pérdida, el deseo de cambiar de vida y la fragilidad de las relaciones humanas, todo ello envuelto en una atmósfera melancólica y profundamente emocional.

                                       

Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Os voy a ser sincera: abrí este libro pensando que la historia iba a girar alrededor del tango y de una relación complicada. Y sí, eso está ahí. Pero a las pocas páginas ya me encontraba mucho más pendiente de las personas que de la propia historia de amor y todo porque de repente quería saber qué les había pasado para llegar hasta ese punto, qué escondían y por qué me estaban dando tanta pena algunas cosas.

Lo que más me enganchó fue que terminé cogiéndoles confianza a los personajes y unas veces les daba la razón, pero otras me entraban ganas de darles un pequeño toque en la frente. Y cuando un libro consigue eso, para mí ya tiene media partida ganada.                        

Víctor me dio bastante pena en varios momentos, la verdad. Tiene esa cosa de estar un poco saturado de todo, que quiere volver a empezar pero lleva demasiadas cosas a cuestas y ya no sabe ni por dónde tirar.

Y Elsa… uff, Elsa. Con ella más de una vez me dieron ganas de pararla en seco, sentarla delante de un café y decirle: "vamos a ver, cuéntame bien qué te está pasando aquí, porque esto huele a que hay mucho más de lo que estás diciendo".

Además, el tango está presente durante toda la historia, pero de una forma muy natural. No hace falta que te guste bailar para entrar en la novela. Lo importante es todo lo que representa: la cercanía, las dudas, los pasos que das hacia delante y los que das hacia atrás cuando la vida se complica.

Y una cosa que me gustó mucho es que los personajes suenan muy reales, muy de carne y hueso. Con sus contradicciones, sus decisiones discutibles, sus momentos brillantes y sus meteduras de pata. Vamos, como cualquiera de nosotros cuando intentamos arreglar nuestra vida y terminamos liándola un poco más.

Cuando cerré el libro me quedé con ese poso que dejan las historias que consiguen tocar alguna tecla por dentro. De las que te acompañan unos días después de terminarlas. Y para mí eso siempre es una muy buena señal.


    — Natalia Sancho.       


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