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«Los que vuelan» de Kiyoko Murata

 



Autor: Kiyoko Murata
Traducción: Makiko Sese y Daniel Villa
Género: Ficción Contemporánea
Editorial: Hermida Editores
Páginas: 198
Colección: El Jardín de Epicuro - Ficción 

 

 Premio Tanizaki 2019

En una pequeña isla olvidada, que antaño prosperó debido a la industria pesquera y que hoy se hunde en la decadencia, sólo permanecen libres dos mujeres buceadoras, a las que la hija de una de ellas trata de sacar de allí. Ambas se sumergen a diario para ganarse el sustento.

Yōjyō, situada en el extremo del mar de Japón, cerca de las fronteras con Corea y China, recibe a veces barcos extranjeros y sufre un clima cada vez más hostil, agravado por los efectos del cambio climático. Aun así, las ancianas, de 92 y 88 años, se niegan a abandonar el remoto islote donde nacieron y donde sus hombres murieron tragados por las olas, cuyas almas perviven en la naturaleza, en cormoranes y otros animales que lo permean todo.

Llevan una vida sencilla, sostenida por una fortaleza silenciosa. Por la mañana trabajan los cultivos del acantilado, y el resto del tiempo alternan el buceo con rituales y bailes ancestrales, como si obedecieran los susurros del mundo en el que habitan, tratando de liberar sus almas. Sus vidas transcurren alejadas del resto del mundo, en los bellos paisajes de sus antepasados. Han elegido la libertad y vivir la vida de los que vuelan en sus bailes y bajo las olas.

La obra fue galardonada con el Premio Tanizaki, y su autora es una de las escritoras vivas más premiadas de Japón.




Kiyoko Murata nació en 1945 en Yahata, ciudad de Kitakyūshū, prefectura de Fukuoka. Fue criada por sus abuelos: sus padres se divorciaron antes de que ella naciera. La posterior boda de su madre la dejó al cuidado permanente de sus abuelos, por lo que desarrolló un fuerte vínculo afectivo con su abuela. Se graduó de la secundaria Hanao en Yahata y comenzó a trabajar en una fábrica siderúrgica, clave en el desarrollo industrial de Japón desde inicios del siglo xx. Su vida laboral fue muy variada: desde repartidora de periódicos hasta camarera de cafetería y taquillera de cine. Actualmente reside en Nakama.

Su trayectoria literaria despegó tras recibir el Premio de Literatura del Festival de Arte de Kyūshū en 1977, con la obra Suichū no koe (La voz dentro del agua). Fundó la revista privada Happyō (Publicación) en 1985, donde vieron la luz sus primeras obras, que luego tuvieron muy buena acogida en la aclamada revista literaria Bungakukai (Mundo de la Literatura). Después de dos nominaciones, obtuvo el Premio Akutagawa en 1987 con Nabe no naka (Dentro del caldero).

Murata ha sido reconocida con numerosos premios literarios, incluyendo el Premio Noma de Literatura en 2010 por Kokyō no wagaya (Mi hogar del pueblo), el Premio Yomiuri en 2014 por Yūjyokō (Mujer de placer) que se publicará en 2025, y el Premio Tanizaki en 2019 por Hizoku (Los que vuelan), que se publicará en 2026. Además, recibió la Medalla de Honor con cinta morada en 2007 y la Orden del Sol Naciente en 2016 del gobierno japonés. Es miembro de la Academia de Arte de Japón.



Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

No pasa casi nada. Y, sin embargo, cuesta muchísimo dejar de leer.

Creo que esa es la mejor forma de explicar Los que vuelan. Si me preguntas de qué trata, tendría que decirte que habla de dos ancianas que viven en una pequeña isla japonesa casi deshabitada, que siguen buceando para ganarse la vida y que se niegan a abandonarla, aunque el mundo a su alrededor lleve años diciéndoles que ya no queda futuro allí.

Sobre el papel no parece una novela de las que te atrapan pero en la práctica, ocurre justo lo contrario.

Kiyoko Murata construye una historia donde el verdadero conflicto no nace de grandes acontecimientos, sino de algo mucho más difícil de escribir: el vínculo que una persona puede llegar a tener con el lugar donde ha vivido toda su vida. Porque Yōjyō no es simplemente una isla. Es memoria, identidad, duelo, libertad y también resistencia frente a un mundo que parece avanzar dejando atrás todo aquello que no produce, no crece o no resulta rentable.

Las protagonistas, Io y Yuki, pertenecen a esa generación de ama, las tradicionales buceadoras japonesas que durante décadas se sumergieron en el mar para recoger orejas de mar y otros moluscos. Con más de noventa años siguen haciéndolo con la misma naturalidad con la que riegan el huerto, preparan la comida o participan en antiguos rituales que apenas sobreviven gracias a ellas.

Frente a esa forma de entender la vida aparece Umiko, la hija de Io, decidida a convencer a su madre de que abandone la isla antes de que sea demasiado tarde. Y ahí surge el gran dilema de la novela: ¿qué significa realmente marcharse? ¿Es cambiar de casa... o renunciar a una parte de uno mismo?

Murata aborda cuestiones como la despoblación rural, el envejecimiento, el cambio climático, la desaparición de las tradiciones o el desarraigo sin convertir la novela en un ensayo ni en un discurso reivindicativo. Todo aparece integrado con una naturalidad admirable, dejando que sean los propios personajes quienes expliquen el peso de esas pérdidas simplemente viviendo.

Otro de los grandes aciertos del libro es la manera en que aborda el tema de la naturaleza. El mar no funciona como un paisaje bonito de fondo. Es quien alimenta, castiga, recuerda y acompaña. Los pájaros, el viento, los acantilados y las mareas forman parte de una misma conversación que lleva siglos produciéndose mucho antes de que el lector llegue a la isla.

El ritmo es sereno, incluso contemplativo, y exige aceptar que aquí la emoción no nace de la tensión narrativa, sino de la observación. No es tu novela si buscas giros constantes o acción, pero sí lo será si disfrutas de las historias donde las emociones se construyen despacio y permanecen mucho tiempo después de cerrar el libro.

Con menos de doscientas páginas, Los que vuelan demuestra que la literatura también puede ser un lugar para detenerse un momento mientras todo lo demás sigue corriendo.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Me pasé medio libro preguntándome por qué demonios nadie quería irse de esa isla.

Cuando terminé, ya no me hacía esa pregunta. La entendía perfectamente porque Kiyoko Murata consigue hacer que acabes sintiendo cariño por un lugar donde, sinceramente, yo probablemente no aguantaría ni una semana. Una isla pequeña, aislada, cada vez más vacía, castigada por el mar y por un futuro que parece empeñado en borrar todo lo que representa. Y, aun así, terminé pensando que quizá ellas tenían razón.

Me ha fascinado cómo la autora habla del paso del tiempo sin convertir la vejez en un drama ni en un símbolo de fragilidad. Io y Yuki no necesitan demostrar nada a nadie. Siguen viviendo como siempre, bajando al mar, trabajando la tierra, bailando ceremonias heredadas de generaciones anteriores y recordando a quienes ya no están con una naturalidad que resulta preciosa. 

En esta historia no hay épica, no hay grandes discursos, no hay personajes empeñados en explicar lo que sienten durante tres páginas. Solo personas viviendo. Y, curiosamente, eso emociona muchísimo más.

También me ha gustado que la novela nunca señale quién tiene razón. Entiendes perfectamente a Umiko cuando intenta convencer a su madre para que abandone la isla. Yo probablemente haría exactamente lo mismo. Pero también entiendes a cuando responde, sin necesidad de grandes explicaciones, que hay lugares que no se abandonan porque hacerlo sería dejar atrás algo mucho más importante que una casa.

Y luego está el mar. Qué manera de escribir el mar.

Hacía tiempo que no leía una novela en la que el paisaje tuviera tanto peso. No está ahí para decorar la historia. Está respirando constantemente junto a los personajes. A veces protege. A veces amenaza. A veces guarda silencio. Y otras parece recordar a quienes desaparecieron bajo sus aguas mejor que cualquier monumento.

Terminé el libro con una extraña sensación difícil de explicar. No era tristeza y tampoco nostalgia exactamente. Era más bien la impresión de haber conocido un mundo que existe, pero que quizá dentro de unos años ya no será igual. Como si hubiera visitado un lugar justo antes de que alguien apagara la luz.

Y creo que esa es la magia de Los que vuelan. Que no intenta impresionarte ni busca dejarte con la boca abierta. Simplemente te invita a caminar despacio, escuchar el viento, mirar el mar un rato más de lo habitual y preguntarte qué significa realmente pertenecer a un lugar.

Y cuando cierras el libro, comprendes que no has dejado atrás la isla; es ella la que ha decidido quedarse contigo.

 

   — Natalia Sancho.   



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«Yesteryear» de Caro Claire Burke

 




AutoraCaro Claire Burke
Traducción: Mar García Puig
Publicación: 14 de mayo de 2026 
Editorial: AdNovelas
Género: Contemporánea
Páginas: 488


Natalie Heller Mills es la perfecta mujer americana tradicional: esposa, madre de seis hijos y reina de las redes sociales, donde millones de seguidores consumen fascinados su idílica vida de "tradwife" al estilo pionero en un rancho de encanto rústico. Detrás de las cámaras, sin embargo, hay niñeras, productores, electrodomésticos industriales y un marido heredero de una poderosa dinastía política. Pero a Natalie no le importa mientras su imperio siga creciendo y las "Mujeres Enfadadas" sigan odiándola desde la distancia.

Hasta que una mañana despierta en una realidad que no reconoce. Su casa, su marido y sus hijos están ahí, pero todo es distinto: no hay electricidad, la cocina se calienta con leña, los niños están sucios y su marido, antes inútil, es ahora un granjero competente. En la puerta, una fecha tallada: 1855. Ayer posaba tarros de mermelada para Instagram; hoy arrastra leña y lava ropa a mano hasta hacerse sangre. ¿Se ha convertido en la protagonista involuntaria de un despiadado reality show? ¿Ha viajado en el tiempo? ¿Está Dios poniéndola a prueba? ¿Satanás? Cuando se hace una brutal herida en el bosque, comprende dos cosas: esta no es la vida que tenía y debe encontrar la manera de escapar.


                                    

                                                   

CARO CLAIRE BURKE se licenció en Bellas Artes en los Seminarios de Escritura de Bennington. Es copresentadora de «Diabolical Lies», un pódcast sobre política y cultura. Yesteryear es su primera novela.  

                                     

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Yesteryear es una novela que parte de una premisa muy potente: la vida aparentemente perfecta de una influencer “tradwife” que, de repente, despierta en una versión real del pasado rural que ella misma romantiza en redes.

La protagonista, Natalie Heller Mills, encarna ese ideal digital de perfección doméstica que triunfa en redes sociales: familia numerosa, estética cuidada, vida de granja y una imagen constante de armonía. Sin embargo, la novela pronto revela la construcción artificial detrás de ese mundo, mostrando cómo la imagen pública se sostiene sobre trabajo invisible, presión constante y una puesta en escena cuidadosamente controlada.

El giro narrativo hacia 1855 funciona como eje central de la obra. Allí, la estética idealizada se transforma en experiencia real: trabajo físico duro, ausencia de comodidades básicas y una vida marcada por la dependencia y la precariedad. Este contraste permite a la autora explorar con claridad la distancia entre la nostalgia digital y la realidad histórica.

La novela combina sátira social y thriller psicológico, manteniendo un ritmo ágil y accesible. La escritura de Caro Claire Burke es contemporánea, directa y eficaz, lo que facilita una lectura fluida incluso en los momentos más críticos o reflexivos.

Como puntos menos sólidos, puede señalarse cierta tendencia a la explicitación del mensaje, así como personajes secundarios que en ocasiones funcionan más como herramientas temáticas que como figuras plenamente desarrolladas. Aun así, el conjunto resulta coherente y eficaz dentro de su propuesta.

En términos generales, Yesteryear destaca por su idea de base y por la forma en que pone en tensión la idealización del pasado frente a su realidad material, ofreciendo una lectura actual sobre identidad, imagen pública y cultura digital.


Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Vale, te cuento la verdad como si estuviéramos tomando un té y yo te dijera “tienes que leer esto pero prepárate”.

Yesteryear me ha tenido todo el rato casí: “esto está buenísimo pero también me está dando un poco de ansiedad, no te voy a mentir”.

O sea, empiezas pensando que estás leyendo la típica historia de una influencer con la vida perfecta, de las que veo a diario en Instagram mientras yo estoy con el pelo recogido de cualquier manera y el café recalentado por tercera vez. Y digo: bueno, vale, otra más. Pero no. De repente todo se tuerce.

Y lo mejor es el momento en el que la protagonista pasa de su vida “de escaparate” a una realidad que es exactamente lo que ella vendía como ideal… y resulta que es durísima. Ahí es cuando te entra esa mezcla rara de “uy qué interesante” y “madre mía qué angustia”.

A mí lo que más me ha enganchado es el choque constante entre lo que mostramos y lo que realmente somos. Porque claro, desde fuera todo es pan recién hecho, niños preciosos y vida de campo idílica… pero por dentro hay otra historia completamente distinta. Y la novela te lo va enseñando sin grandes discursos, simplemente dejándote ver cómo se cae el decorado.

También te digo: Natalie no es un personaje cómodo. A veces la entiendes, a veces te desespera, a veces te dan ganas de decirle “chica, respira un poco”. Pero precisamente por eso funciona.

Par mí ha sido un libro que lees rápido y que te enganchan sin darte cuenta y luego te deja pensando en todo lo que consumimos como “vida perfecta” sin cuestionarlo demasiado. Y eso, la verdad, tiene bastante miga.

Lo único que me ha dejado un poco torciendo el gesto ha sido el final. Yo me había imaginado otra cosa y creo que, personalmente, me habría gustado más otra resolución. Pero bueno, eso también pasa cuando te implicas mucho en una historia y empiezas a hacer teorías por tu cuenta. Al final, la autora tenía otros planes. Puede que no sea el desenlace que más me ha gustado, pero sí me parece coherente con todo lo que la novela venía planteando. Y oye, todavía sigo dándole vueltas, que también cuenta.

Bueno, con lo que sí me quedo es con algo que Yesteryear deja bastante claro que las redes sociales son una vitrina, no el salón de casa con la puerta abierta. Lo que vemos está elegido, colocado y filtrado; el resto casi siempre se queda fuera de plano. Y ahí lo dejo.


   — Natalia Sancho.       


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«Pentesilea (Historias vallecanas)» de Fernando Figueroa Saavedra

 



AutorFernando Figueroa Saavedra
Idioma: Castellano
Publicación: 27 de junio de 2023 
Editorial: Amazon
Género: Contemporánea
Páginas: 362



2010, Madrid. Gloria vive presa de su pasado y de un futuro incierto. Para escapar de la angustia, se enfrascará en una tesis doctoral sobre el rock en Vallecas, y conocerá a una serie de personajes enraizados en el asfalto, entre el crepúsculo y el amanecer, la ilusión y el desencanto, el fracaso y el triunfo, con los que Gloria compartirá sueños, frustraciones, traumas y heridas pese a pertenecer a épocas distintas. En especial, seguirá el rastro de dos bandas míticas, ya desaparecidas, que intuye podrían reunirla con su madre ausente: Pentesilea y Crines de Caín.


Pentesilea es una historia ficticia, una tragicomedia urbana, agridulce y sucia a ratos, una alegoría que entrelaza mitología e historia, realismo y simbolismo, que usa el rock y el sexo como metáfora de los conflictos humanos y sociales.

                                    

                                          

Un autor con chispa.

Fernando Figueroa revisa el género negro con su hard-boiled cómico neovictorino y ofrece una relectura en la que aborda las tramas tragicómicas como retratos sociales e historias de vida, en los que los crímenes constituyen desencadenantes de situaciones en ocasiones disparatadas o esperpénticas. No falta el sentido del humor, hasta cotas cínicas y satíricas, y lo festivo, entre lo picante y lo psicalíptico.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Pentesilea de Fernando Figueroa Saavedra, es una novela que combina la narrativa urbana, la memoria colectiva, la música y la búsqueda de la identidad personal en una historia profundamente ligada a Vallecas y a su imaginario cultural. La trama sigue a Gloria, una joven que intenta recomponer su vida mientras investiga para su tesis doctoral la historia del rock vallecano, un recorrido que la llevará a reconstruir el pasado de dos grupos míticos desaparecidos: Pentesilea y Crines de Caín. A medida que avanza su investigación, también se acerca a la figura de una madre ausente cuya sombra sigue marcando su presente.

Uno de los aspectos más interesantes de la novela es la forma en que el autor utiliza la música como hilo conductor. El rock no aparece únicamente como un elemento decorativo o ambiental, sino como una herramienta para explorar conflictos generacionales, heridas familiares, sueños rotos y las transformaciones sociales de distintas épocas. La novela funciona, en cierto modo, como una radiografía emocional de un barrio y de varias generaciones que intentaron encontrar su lugar en el mundo.

Fernando Figueroa construye una historia donde conviven el realismo urbano y una dimensión simbólica que conecta con la mitología, estableciendo paralelismos entre los personajes y ciertos arquetipos universales. Esta combinación aporta profundidad a una trama que habla de la pérdida, la memoria, la identidad y la necesidad de comprender el pasado para poder avanzar.

También destaca la galería de personajes que acompañan a Gloria. Son figuras marcadas por sus propias derrotas, ilusiones y cicatrices, que enriquecen el relato y contribuyen a crear una sensación de autenticidad. La novela no idealiza el pasado ni romantiza los márgenes, sino que muestra tanto la belleza como las contradicciones de quienes viven aferrados a sus sueños mientras lidian con la realidad.

Pentesilea es una lectura especialmente recomendable para quienes disfrutan de las novelas urbanas con trasfondo social, de las historias donde la música tiene un papel protagonista y de los relatos que exploran la memoria individual y colectiva desde una perspectiva humana y cercana. Además, el fuerte vínculo con Vallecas aporta personalidad propia a una obra que encuentra en el barrio mucho más que un escenario: encuentra una identidad.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Tengo que reconocer que este libro me pilló por donde no esperaba. Aunque, pensándolo bien, es algo que ya me ha pasado otras veces con este autor. Entro en sus novelas esperando una cosa y termino encontrando otra muy distinta. Y eso me gusta, porque evita que te acomodes y acaba llevándote por caminos que no habías previsto.

En este caso pensé que me iba a encontrar una historia sobre música, grupos de rock desaparecidos y una investigación con cierto aire nostálgico. Y sí, todo eso está ahí. Pero a medida que avanzaba tuve la sensación de estar leyendo algo mucho más humano. Al final, más que la búsqueda de un grupo perdido o los misterios que rodean su historia, lo que me quedó fueron los personajes, sus relaciones y la forma en que cargan con el paso del tiempo, los recuerdos y las decisiones que tomaron años atrás.

Porque, en realidad, Pentesilea habla de gente que arrastra cosas. Gente que intenta entender quién fue, quién es y qué demonios hace con todo lo que le ha tocado vivir.

Gloria me gustó precisamente por eso. Porque no da la impresión de ser una protagonista perfecta ni de tener las cosas claras. Va avanzando como puede, tirando de hilos, buscando respuestas y tropezando con historias que muchas veces pesan más de lo que parece.

Y luego está todo el tema del rock. A mí me encanta cuando la música en una novela no está puesta porque sí. Aquí se nota que forma parte de la historia. Que late debajo de muchas conversaciones, de muchos recuerdos y de muchas heridas. Hay momentos en los que casi parece que las canciones están contando cosas que los personajes no saben explicar.

También me gustó mucho la sensación de barrio que transmite. No hablo solo de calles o de escenarios. Hablo de personas. De esa impresión de que todo el mundo guarda una historia, un secreto, una derrota o una cuenta pendiente.

Es una novela que tiene algo de melancolía, algo de búsqueda y bastante de reflexión sobre el paso del tiempo y te recuerda que muchas veces no perseguimos respuestas porque creamos que nos van a arreglar la vida, sino porque necesitamos entender de dónde venimos.

Y os digo una cosa: terminé el libro con ganas de escuchar música, de pasear por Vallecas y de seguir tirando de algunos de los hilos que deja la historia.

Siempre termino pensando que las novelas se leen y se terminan, claro, pero luego están las que te dejan rebuscando un rato más entre sus ecos.


   — Natalia Sancho.       


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«La maestra de los invisibles» de Lola Cabrillana

 



Autora: Lola Cabrillana
Idioma: Español 
Publicación: 09 de abril de 2026
Editorial: Grijalbo
Género: Ficción social / Ficción femenina
Páginas: 416



ESTA HISTORIA NO ES COMO LAS DEMÁS.
ENSEÑAR TAMBIÉN ES MIRAR DONDE NADIE LO HACE.

POR ELLOS.

PARA QUE NUNCA MÁS SEAN INVISIBLES.

Por la autora de La maestra gitana

Mara, conocida como la maestra gitana, decide participar en un proyecto educativo que la obliga a cambiar de centro y a enfrentarse a nuevos desafíos. En un entorno marcado por la pobreza y la exclusión, se encuentra con un alumnado que necesita mucho más que libros de texto.

Sin embargo, el curso se complica con la inesperada muerte de una estudiante. El trágico episodio la arrollará como un huracán y pondrá en duda todo lo que Mara ha creído hasta el momento y que la ayudaba afrontar su día a día, dentro y fuera del aula.

Tras conquistar a miles de lectores con La maestra gitana, Lola Cabrillana regresa con su protagonista más emblemática en una novela impactante que destapa la realidad oscura que sacude algunas infancias.


                                       



Lola Cabrillana es maestra, gitana y escritora. Nació en Málaga y se crio a las orillas de Benalmádena, municipio en el cual reside.

Titulada en Educación, es maestra de Educación especial e infantil y colabora con editoriales, librerías y bibliotecas en distintos proyectos para el fomento de la lectura.

Comprometida con la lucha contra el racismo, Cabrillana ejerce su activismo a través de las redes sociales y coopera con distintas asociaciones. En 2022 fue galardonada con el Premio a la Divulgación de la Cultura e Historia del Pueblo Gitano en la XII Gala Premios Gitanos Andaluces. También ha sido reconocida con el Premio CODAPA como referente contra el racismo, el acoso y las desigualdades en el aula, así como con el Premio Secretariado Gitano 2024 a la Solidaridad.

En 2020 autopublicó su primera novela, Voces color canela, y tres años más tarde, publicó La maestra gitana de la mano de Grijalbo, con la que despegó su carrera literaria. Desde entonces, los lectores han podido disfrutar también de Las cuatro esquinas del mar. Ahora regresa a las librerías con Vulnerables. 


                                      
Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Lola Cabrillana vuelve a recuperar a Mara, la protagonista de La maestra gitana, para situarla ante un reto educativo todavía más complicado. En esta ocasión, la historia se desarrolla en un entorno marcado por la pobreza, la exclusión social y las dificultades que arrastran muchos niños fuera de las aulas. Un escenario donde enseñar va mucho más allá de impartir una asignatura.

La novela combina varias líneas narrativas que avanzan de forma paralela. Por un lado, está el nuevo proyecto educativo al que se incorpora Mara, un centro donde los problemas sociales forman parte del día a día. Por otro, aparecen los conflictos familiares que rodean a la protagonista, junto a una trama marcada por un acontecimiento trágico que sacude a toda la comunidad educativa.

Uno de los aspectos más destacados de la novela es la forma en que pone el foco sobre esas infancias que muchas veces quedan fuera de los titulares y de las conversaciones. Lola Cabrillana aborda cuestiones como la desigualdad, el fracaso escolar, la exclusión o la falta de oportunidades desde una mirada cercana y muy humana.

La autora construye personajes reconocibles, con preocupaciones cotidianas, errores, contradicciones y una enorme capacidad para seguir adelante cuando las cosas se ponen cuesta arriba. Además, introduce reflexiones sobre la familia, la educación, el respeto y la importancia de implicarse en la vida de quienes más apoyo necesitan.

La narración mantiene un ritmo ágil gracias a capítulos breves y a una estructura que va dejando pequeñas pistas para que el lector quiera seguir avanzando. Junto a los momentos más duros también hay espacio para el humor, para los vínculos familiares y para esa sensación de comunidad que atraviesa buena parte de la historia.

La maestra de los invisibles es una novela social que invita a mirar más allá de la superficie y a prestar atención a quienes suelen pasar desapercibidos. Una lectura emotiva que combina denuncia, esperanza y humanidad en una historia que busca dejar huella. 

                                         

Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Después de leer Vulnerables, pensaba que ya sabía más o menos lo que me iba a encontrar con Lola Cabrillana. Creía que volvería a enfrentarme a una historia dura, pegada a la realidad y con personajes capaces de removerte por dentro.

Y sí, encontré parte de todo eso. Pero La maestra de los invisibles me ha llevado por un camino diferente.

Mientras que Vulnerables me dejó con una sensación constante de preocupación por algo que está ocurriendo delante de nosotros y muchas veces preferimos no mirar, aquí he sentido una tristeza más callada. Más pegada al día a día. A esas vidas que pasan desapercibidas para casi todo el mundo.

Lo que más me ha tocado no ha sido la trama principal ni los giros de la historia. Han sido los niños. Esos alumnos que llegan al aula cargando problemas demasiado grandes para su edad. Chavales que necesitan matemáticas y lengua, claro, pero también alguien que los vea, que los escuche y que les recuerde que importan.

Por eso entendí tan bien la implicación de Mara. A veces me daban ganas de decirle que aflojara un poco, que no podía cargar con todo. Pero también comprendía perfectamente por qué seguía adelante. Porque cuando empiezas a conocer determinadas historias ya no resulta tan fácil mirar hacia otro lado.

Y luego está Paco, que para mí vuelve a ser uno de esos personajes que sostienen media novela casi sin hacer ruido. Tiene esa forma de afrontar las cosas que transmite calma incluso cuando todo alrededor parece venirse abajo.

Hubo momentos que me dolieron bastante, sobre todo porque la novela habla de realidades que existen. De personas que viven a pocos metros de nosotros y a las que muchas veces dejamos de ver. Y creo que ahí está la fuerza del libro: consigue poner rostro, voz y nombre a quienes suelen quedarse fuera de foco.

Cuando terminé la novela me quedé pensando en el título. En los invisibles. En todos esos niños, familias y personas que aparecen en estas páginas. Y en lo importante que es que existan libros capaces de recordarnos que siguen ahí.

Igual que me pasó con Vulnerables, cerré el libro con ganas de hablar de él. Porque Lola Cabrillana tiene algo que valoro muchísimo: escribe historias que entretienen, sí, pero también abren conversaciones que merece la pena tener.

   — Natalia Sancho.       


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«Cuando mi mano bailaba en su espalda» de Laura Anguera

 


Autora: Laura Anguera
Publicación: 09 de octubre de 2025
Idioma: Español
Editorial: Contraluz
Género: Ficción contemporánea
Páginas: 352

Cada miércoles, en la Red Kisses, una antigua discoteca de barrio que apenas conserva el brillo de otros tiempos, las luces se atenúan y el tango se adueña de la noche.

Víctor, actor en paro, acude fielmente semana tras semana, luchando por resurgir de viejas adicciones y heridas de amores fallidos. Elsa, atrapada en un matrimonio sin amor, se decide por fin a entrar en el local, dispuesta a romper sus propias cadenas.

Todo tango comienza con un abrazo. Cuando sus cuerpos se encuentran en la pista, la chispa es inmediata. La fascinación de Víctor por esa mujer enigmática se convierte en una obsesión, en ella centra la esperanza de una nueva vida. Pero pronto se verá envuelto en un triángulo extraño, donde las mentiras dictan las reglas y la frontera entre el bien y el mal se vuelve difusa.

Avivado por la sensualidad del tango y la luz titilante de la pista de baile, el deseo entre ambos irá creciendo, hasta verse obligados a decidir qué límites están dispuestos a traspasar para alcanzar la tan ansiada rendición.

¿Puede el roce de la mano sobre una espalda desnuda incendiarlo todo?

                            
                                


Laura Anguera Armengol (Barcelona, 1966) de niña aseguraba, convencidísima, que iba a ser escritora. Al final cursó Derecho y un MBA por el IESE, y lleva ya treinta años ejerciendo la abogacía, una profesión que la ha llevado a trabajar para uno de los más prestigiosos bufetes nacionales y a asumir la dirección legal de grandes empresas, incluyendo el mayor grupo audiovisual español y el principal equipo de fútbol de su ciudad. Una carrera intensa, excitante y a menudo trepidante, que sin embargo no le ha hecho renunciar a su pasión por la escritura. Una inquietud que durante años cultivó a través de cuentos y relatos cortos, hasta que un parón laboral de unos meses le permitió escribir su primera novela (Boom, 2012), en la que ficcionaba el estallido de la burbuja inmobiliaria. Un nuevo parón (esta vez social, provocado por la pandemia) volvió a dejarle tiempo para escribir su segunda novela (Nadie me habló de ti/Ningú em va parlar de tu, 2022), una historia de intriga familiar en la pujante Barcelona de la década de los sesenta, muy bien recibida tanto por los lectores como por la crítica. Prometió organizarse mejor y no esperar a otra hecatombe para acometer la tercera novela. Asegura que no ha sido fácil pero, por una vez, ha cumplido su promesa.

                                     

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Cuando mi mano bailaba en su espalda de Laura Anguera es una novela de ficción contemporánea que utiliza el tango como punto de encuentro entre personajes marcados por sus propias heridas, sus decisiones y aquello que llevan demasiado tiempo guardándose.

La historia transcurre en la Red Kisses, una antigua discoteca donde cada semana el tango toma el protagonismo. Allí coinciden Víctor, un actor que intenta recomponer su vida tras años difíciles, y Elsa, una mujer que arrastra el peso de un matrimonio que hace tiempo dejó de ofrecerle aquello que necesita. A partir de ese encuentro, la novela explora el deseo, la culpa, la dependencia emocional y los límites que cada persona está dispuesta a cruzar para buscar una nueva oportunidad.

Uno de los aspectos más destacados de la obra es la construcción emocional de los personajes. Laura Anguera se interesa más por las grietas internas que por los grandes acontecimientos, permitiendo que el lector observe sus contradicciones, sus errores y sus anhelos. El tango funciona además como una metáfora constante de las relaciones humanas: acercarse, alejarse, seguir el ritmo del otro o perderlo por completo.

La autora apuesta por una narración muy sensorial, donde los silencios, las miradas y los gestos tienen tanto peso como los diálogos. La trama avanza con fluidez y combina momentos de intensidad emocional con otros más reflexivos, creando una lectura absorbente que invita a acompañar a los personajes en sus decisiones.

En conjunto, se trata de una novela que aborda temas universales como el amor, la pérdida, el deseo de cambiar de vida y la fragilidad de las relaciones humanas, todo ello envuelto en una atmósfera melancólica y profundamente emocional.

                                       

Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Os voy a ser sincera: abrí este libro pensando que la historia iba a girar alrededor del tango y de una relación complicada. Y sí, eso está ahí. Pero a las pocas páginas ya me encontraba mucho más pendiente de las personas que de la propia historia de amor y todo porque de repente quería saber qué les había pasado para llegar hasta ese punto, qué escondían y por qué me estaban dando tanta pena algunas cosas.

Lo que más me enganchó fue que terminé cogiéndoles confianza a los personajes y unas veces les daba la razón, pero otras me entraban ganas de darles un pequeño toque en la frente. Y cuando un libro consigue eso, para mí ya tiene media partida ganada.                        

Víctor me dio bastante pena en varios momentos, la verdad. Tiene esa cosa de estar un poco saturado de todo, que quiere volver a empezar pero lleva demasiadas cosas a cuestas y ya no sabe ni por dónde tirar.

Y Elsa… uff, Elsa. Con ella más de una vez me dieron ganas de pararla en seco, sentarla delante de un café y decirle: "vamos a ver, cuéntame bien qué te está pasando aquí, porque esto huele a que hay mucho más de lo que estás diciendo".

Además, el tango está presente durante toda la historia, pero de una forma muy natural. No hace falta que te guste bailar para entrar en la novela. Lo importante es todo lo que representa: la cercanía, las dudas, los pasos que das hacia delante y los que das hacia atrás cuando la vida se complica.

Y una cosa que me gustó mucho es que los personajes suenan muy reales, muy de carne y hueso. Con sus contradicciones, sus decisiones discutibles, sus momentos brillantes y sus meteduras de pata. Vamos, como cualquiera de nosotros cuando intentamos arreglar nuestra vida y terminamos liándola un poco más.

Cuando cerré el libro me quedé con ese poso que dejan las historias que consiguen tocar alguna tecla por dentro. De las que te acompañan unos días después de terminarlas. Y para mí eso siempre es una muy buena señal.


    — Natalia Sancho.       


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«El pequeño mentiroso» de Mitch Albom

 


Autor: Mitch Albom 
Traducción: Cristina Zuil
Género: Ficción contemporánea
Páginas: 348
Fecha de publicación: 21 de enero de 2026

Una novela poderosa de esperanza y perdón con un importante mensaje atemporal, NO olvidar nunca la Historia Salónica, 1943. Nico Krispis nunca ha mentido. Su amiga Fannie lo adora por ello, y su hermano Sebastian le guarda rencor por ambas razones. Con el estallido de la II Guerra Mundial, la inocencia y la bondad de Nico se utilizan en contra de la comunidad judía por parte de un oficial alemán con la promesa de salvar a su familia. Cuando Nico se da cuenta de las terribles consecuencias, ya no podrá volver a decir la verdad nunca más. Pasará el resto de su vida cambiando de nombre, lugar e identidad, desesperado por encontrar una forma de perdonarse a sí mismo. El poder de la verdad para encontrar la redención, sin importar cuánto nos culpemos por nuestros errores.


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«Mi marido» de Maud Ventura


AutoraMaud Ventura
Traducción: Mª Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego
Publicación: 10 de febrero de 2025
Editorial: Nórdica Libros
Género: Ficción Contemporánea
Páginas: 204

Mi marido ganó el Premio a la Mejor Primera Novela en Francia.

Vista desde fuera, su vida es envidiable: una carrera exitosa, una apariencia deslumbrante, una hermosa casa en las afueras, dos hijos sanos y, lo más importante, un marido ideal. Después de quince años juntos, ella todavía está enamorada de él. Pero nunca tiene la seguridad de que su pasión sea correspondida. Decidida a mantener su relación perfecta, se prepara meticulosamente para cada encuentro, siempre cuidando de que sus acciones parezcan sencillas. Hasta que un día se da cuenta de que puede haber ido demasiado lejos…

Mi marido es una historia audaz y estimulante sobre la pasión y los oscuros secretos que se esconden detrás de un matrimonio aparentemente normal.
 

                                       

Maud Ventura (1992). Maud Ventura nació en 1992 y vive en París. Su primera novela, Mi marido, ha sido un éxito increíble. Coronada con el Premio a la Primera Novela, ha recorrido el mundo, ha aparecido incluso en las columnas de Oprah Winfrey en Estados Unidos y su edición de bolsillo se convirtió en uno de los más vendidos de 2023 en Francia, con más de 400.000 ejemplares vendidos.

                                        

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Mi marido es una novela psicológica que juega con una idea muy sencilla pero potente: mirar un matrimonio aparentemente perfecto desde dentro, desde la mente de una mujer que ama demasiado… o quizá de una forma equivocada. La historia sigue una semana en la vida de la protagonista, una mujer sin nombre que centra absolutamente todo en su marido, analizando cada gesto, cada palabra y cada silencio.

La novela está escrita con un tono muy íntimo y repetitivo a propósito, porque intenta meter al lector dentro de una cabeza obsesiva. No es un thriller rápido ni una historia llena de acción; la tensión nace de la incomodidad, de la inseguridad constante y de la sensación de que algo no encaja, aunque desde fuera todo parezca ideal. El recurso de que nunca sepamos el nombre del marido refuerza aún más esa idea de obsesión: él no es una persona completa, sino el centro del universo de ella.

Uno de los grandes temas del libro es la idealización del amor y cómo, cuando una relación se convierte en el único motor vital, puede aparecer la ansiedad, el control y la pérdida de identidad. También plantea preguntas interesantes sobre los roles dentro de la pareja y sobre la necesidad, o no, de sentirse amado en la misma medida.

El ritmo puede resultar intenso o incluso agobiante para algunos lectores, precisamente porque la narración reproduce los pensamientos circulares de la protagonista. La novela divide opiniones: hay quienes disfrutan esa inmersión psicológica y quienes la sienten demasiado repetitiva. El famoso epílogo añade un giro final que ha generado debates, ya que para unos aporta sorpresa y para otros rompe un poco el tono previo.

En conjunto, es una novela corta pero intensa, más centrada en la psicología y la reflexión que en la acción, ideal para lectores que disfrutan analizando personajes complejos y narradores poco fiables.

                                     

Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Voy a ser sincera: me ha gustado… pero no tanto como esperaba.

La idea me parece buenísima. Meterte dentro de la mente de alguien tan obsesionado, tan pendiente de cada detalle del otro, es interesante y hasta incómodo (y eso funciona). Hubo momentos en los que me veía poniendo los ojos en blanco por lo exagerado de algunas reacciones… pero a la vez seguía leyendo porque quería saber hasta dónde llegaba todo.

El problema para mí fue que, a ratos, se me hizo pesado. Entiendo que la repetición forma parte del personaje y de cómo piensa, pero hubo partes donde sentí que estaba leyendo lo mismo una y otra vez. Esa sensación de agobio está bien construida, sí, pero también me cansó un poco.

Aun así, reconozco que la novela engancha de una manera rara: quieres salir de la cabeza de la protagonista, pero al mismo tiempo no puedes dejar de mirar. Me gustó cómo habla de la idealización del amor y de lo fácil que es perderse dentro de una relación cuando toda tu atención gira alrededor de la otra persona.

Y sobre el epílogo… entiendo por qué divide tanto. A mí me sorprendió, pero no sé si fue para mejor; siento que me dejó un poco fría después de todo el viaje emocional.

En resumen: me parece un libro interesante, que da para hablar y debatir, con una propuesta original y una protagonista difícil de olvidar. No lo amé, pero sí me gustó lo suficiente como para recomendarlo a quienes disfrutan de historias psicológicas que incomodan un poco.

«Cada relación es un reflejo de quiénes somos, con todas nuestras luces y sombras».
           
«𝑸𝒖𝒆 𝒅𝒊𝒔𝒇𝒓𝒖𝒕𝒆𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒗𝒊𝒂𝒋𝒆. 𝑪𝒐𝒏 𝒔𝒖𝒆𝒓𝒕𝒆 𝒐𝒔 𝒍𝒍𝒆𝒗𝒂𝒓á 𝒂 𝒍𝒖𝒈𝒂𝒓𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒊𝒎𝒂𝒈𝒊𝒏𝒂𝒓𝒐𝒏»

#𝒚𝒐𝒍𝒆𝒐𝑵𝒐𝒗𝒆𝒍𝒂, ¿𝒚 𝒕ú?

— Natalia Sancho.   



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