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«El arte de la escritura» de Jofre Casanovas

 


Autor: Jofre Casanovas
Idioma: Español
Género: Ensayo Literario
Editorial: Montesinos
Páginas: 352
Fecha de publicación: 27 de noviembre de 2024


Los secretos de la escritura de la mano de sus propios autores.

¿Cuáles eran los secretos de los grandes autores en el arte de su escritura, sus consejos, sus dudas y tribulaciones? ¿Qué visión tenían de la práctica literaria? A través de sus propias palabras recogidas en ensayos, cartas personales y otros textos, autores que han transformado la literatura como son Henry James, Virginia Woolf, Jack London, H. P.  Lovecraft, Miguel de Unamuno, Edgar Allan Poe, Rainer Maria Rilke y Mark Twain entre otros nos adentran en lo más íntimo de su escritorio y su relación con la escritura.

Montesinos reúne una colección de textos imprescindibles para cualquier amante de la literatura y la escritura, un acercamiento a lo más profundo del arte de la escritura y que, como conjunto, ofrece un retrato literario cuyos ecos resuenan en la literatura de hoy.

¿Qué dice la prensa?

"Lo que ha hecho Jofre Casanovas es juntar una serie de textos de escritores y escritoras absolutamente imprescindibles para que al gusto de leerlos añadamos el de conocer de primera mano el sentido de esa escritura."

AlfonsCervera, InfoLibre, 24/12/2024

"Será un buen manual para todo aquel lector curioso y el escritor que quiera conocer mejor los entresijos de la escritura."

devaneos.com,9/12/2024

"Existen numerosos manuales y estudios sobre la escritura creativa, sus técnicas y circunstancias, pero pocos ofrecen la variedad, el rigor y la riqueza de ‘El arte de la escritura’, una antología de reflexiones y consejos de grandes autores sobre el oficio literario. Son los maestros quienes nos hablan de escritura, y eso pesa mucho y para bien. Publicado por la editorial Montesinos, este volumen se convierte en una referencia imprescindible para quienes aspiran a escribir, pero también para filólogos, estudiosos de la literatura y lectores apasionados por el proceso creativo."

RafaelRuiz Pleguezuelos, Córdoba. Caudernos del Sur, 15/03/2025

                                                                               

Jofre Casanovas. Editor de los sellos Montesinos, de narrativa clásica, y Piel de Zapa, dedicado a la novela contemporánea. Combina su labor editorial con la de articulista y otras facetas de la escritura. Es licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, e imparte cursos y talleres en este ámbito.


                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Una mirada al oficio desde quienes lo hicieron literatura.

Hay algo particularmente interesante en El arte de la escritura: aquí no viene nadie a prometernos la fórmula secreta para escribir una novela, ni a explicarnos que basta con levantarse a las cinco de la mañana, escribir mil palabras y beber café como si no hubiera un mañana. Por suerte. Jofre Casanovas reúne en este volumen las reflexiones, cartas, ensayos y textos de algunos de los grandes nombres de la literatura para acercarnos al oficio desde un lugar mucho más interesante: escuchar qué pensaban ellos mismos cuando se enfrentaban a las palabras, a las dudas, al fracaso, a la inspiración y a esa criatura bastante escurridiza que llamamos estilo.

La selección reúne voces tan diferentes como Virginia Woolf, Henry James, Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft, Rainer Maria Rilke, Mark Twain, Jack London, Louisa May Alcott, Miguel de Unamuno, Lewis Carroll o Walter Benjamin, y precisamente ahí está uno de los mayores atractivos del libro: no existe una única manera de entender la escritura. Cada autor llega con sus propias obsesiones, manías y certezas, pero también con sus contradicciones, y de ese diálogo entre épocas surge una visión mucho más amplia del proceso creativo.

Virginia Woolf habla de las palabras y de esa intimidad que necesitan para cobrar vida; Rilke insiste en la necesidad de mirar hacia dentro y aprender a convivir con la soledad; Henry James reflexiona sobre la ficción y su relación con la vida; Poe explica el proceso que siguió para construir El cuervo; Lovecraft se detiene en cuestiones tan concretas como la lectura, el vocabulario, la estructura o los errores gramaticales, mientras Mark Twain demuestra que hablar de literatura también puede ser una estupenda ocasión para afilar el cuchillo y lanzarse contra aquello que uno considera una auténtica catástrofe literaria.

Y quizá sea eso lo que más valor tiene en una recopilación como esta: que los grandes autores dejan de parecer esas figuras lejanas que contemplamos desde la estantería y empiezan a mostrarse como personas que también tuvieron que enfrentarse a páginas en blanco, inseguridades, decisiones equivocadas, problemas con el estilo y preguntas para las que nadie tenía una respuesta definitiva.

La segunda mitad de la lectura es donde, personalmente, el libro empezó a hablarme de otra manera.

Porque una cosa es leer consejos sobre escritura y otra muy distinta encontrarte a Woolf diciéndote que quizá no tengas tanta prisa por publicar, a Benjamin recordándote que no deberías dejar de escribir simplemente porque se hayan terminado las ideas, o a Rilke hablando de la paciencia, la soledad y la necesidad de encontrar dentro de uno mismo aquello que merece ser contado. Algunas páginas las he leído como quien escucha una conversación ajena y, de pronto, descubre que están hablando exactamente de aquello que llevaba días dando vueltas en su propia cabeza.

También he disfrutado especialmente de encontrarme con autores que no parecen estar intentando enseñarte nada, sino sencillamente pensando en voz alta sobre aquello que significa dedicar parte de una vida a escribir. Y ahí el libro gana muchos puntos, porque no pretende convertir la literatura en una ciencia exacta. Más bien demuestra todo lo contrario: puedes leer a trece autores y salir de sus páginas con trece maneras diferentes de entender el oficio.

No todos los textos me han interesado por igual, algo bastante inevitable en una antología de estas características, y algunos requieren una lectura más pausada que otros, pero incluso los que me han resultado menos cercanos aportan algo al conjunto. De hecho, creo que esa variedad es precisamente lo que hace que El arte de la escritura funcione mejor como libro de consulta y de compañía que como un manual que uno deba leer de principio a fin buscando instrucciones.

Porque, después de tantos consejos, teorías y reflexiones, me quedo con una idea bastante sencilla: escribir no consiste en encontrar el método perfecto, sino en descubrir qué necesitas tú para seguir escribiendo cuando el método deja de servirte.

Y eso, teniendo en cuenta la cantidad de libros que existen prometiendo enseñarnos a escribir, ya me parece una conclusión bastante honesta.

Un libro para leer con lápiz cerca, subrayar sin ningún tipo de remordimiento y volver a abrir cuando las palabras decidan ponerse tontas.


   — Natalia Sancho.       



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«La odisea» de Homero

 



Autor: Homero
Traducción: Carlos García Gual
Publicación: 02 de julio de 2026
Género: Ficción Clásica
Páginas:520


Una travesía que forja héroes, desafía a los dioses y revela lo más profundo del alma humana. Tras la caída de Troya, Odiseo (o Ulises), rey de Ítaca, emprende un viaje que ningún mortal desearía y que solo un espíritu indomable podría soportar. Monstruos que acechan en la oscuridad, islas donde el tiempo se detiene, el canto hipnótico de las Sirenas, tentaciones capaces de quebrar la voluntad más firme y la furia caprichosa de los dioses convierten su regreso en una lucha contra lo imposible. Pero esta no es solo la historia de un guerrero astuto. Es el relato de un hombre que, perdido entre mares desconocidos, se enfrenta a su propia fragilidad mientras su hogar, su reino y su familia lo esperan sin certezas. La Odisea sigue siendo, siglos después, un espejo de nuestras propias búsquedas: el anhelo de volver, de encontrarnos, de resistir. Una aventura inmortal que nos recuerda que el viaje más decisivo no siempre es el que hacemos por el mundo, sino el que emprendemos dentro de nosotros mismos. Atribuidas convencionalmente a Homero, la "Odisea" y la "Ilíada" son una de las piedras angulares de la cultura occidental. La Odisea ha sido desde siempre una mina inagotable de motivos e imágenes para escritores y artistas, la presente versión en prosa de la obra, a cargo de Carlos García Gual, ofrece al lector una aproximación a la obra en una prosa de tersura y elegancia extraordinarias.                                                                    

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Una historia que todavía sabe cómo contar una aventura

Monstruos, naufragios, dioses caprichosos, islas desconocidas, hechizos, sirenas y un hombre que lleva años intentando volver a casa. Sobre el papel, La Odisea podría parecer una historia de aventuras como tantas otras, pero basta avanzar unas páginas para descubrir que buena parte de lo que hoy entendemos por aventura, fantasía y viaje ya estaba aquí hace casi tres mil años.

Atribuida tradicionalmente a Homero y compuesta alrededor del siglo VIII a. C., La Odisea es uno de esos textos que han terminado filtrándose en nuestra cultura hasta el punto de que conocemos muchas de sus criaturas y episodios incluso antes de haber leído el poema: sabemos qué significa enfrentarse a un cíclope, reconocemos el peligro del canto de las sirenas y hemos visto tantas veces a Ulises intentando regresar a Ítaca que quizá olvidamos hasta qué punto resulta extraordinario que una historia concebida hace tantos siglos continúe generando imágenes que seguimos utilizando hoy.

Pero reducirla a una sucesión de aventuras sería quedarse en la superficie. Odiseo no está intentando conquistar un territorio ni convertirse en héroe; quiere regresar. Y ese deseo tan sencillo convierte el viaje en otra cosa, porque cada isla, cada monstruo y cada intervención divina se interponen entre él y una vida que, mientras tanto, continúa esperándolo en Ítaca. Penélope, Telémaco, los pretendientes, los dioses y todos los personajes que aparecen durante el recorrido construyen una historia en la que la guerra queda atrás y adquieren mucho más peso la astucia, la paciencia, la identidad, la fidelidad y la capacidad de sobrevivir cuando todo parece jugar en contra.

Una de las cosas que más he disfrutado de esta edición de Alianza Editorial es precisamente la posibilidad de acercarse al clásico sin sentir que existe una muralla entre el lector actual y el texto antiguo. La traducción de Carlos García Gual consigue conservar la dimensión literaria de la obra sin convertir su lectura en una carrera de obstáculos.

Y quizá ahí esté una de las razones por las que La Odisea continúa funcionando: porque detrás de todos sus dioses y criaturas fantásticas hay una historia tremendamente humana. Un hombre que quiere volver a casa, una familia que espera, un viaje que se alarga mucho más de lo previsto y una colección de obstáculos que, vistos desde nuestra época, tienen algo de maravilloso y algo de terrible.




Mi opinión (sin filtros, como siempre)

Con este libro me encontré con todo un manual de supervivencia.

Porque seamos sinceros: si los dioses griegos tuvieran un grupo de WhatsApp, Odiseo sería probablemente la persona que silenciaría después de cinco minutos. Cada vez que parece que por fin va a conseguir regresar a Ítaca, aparece un dios enfadado, una criatura con muy malas intenciones, una isla de la que no sabe cómo salir o alguna decisión cuestionable que vuelve a mandarlo al quinto pino. Y, sin embargo, ahí sigue.

Lo que más me ha divertido de La Odisea es descubrir que Odiseo no necesita ser el hombre más fuerte de la habitación porque casi siempre intenta ser el más listo. Se mete en problemas y después tiene que pensar cómo salir de ellos; miente, improvisa, cambia de identidad, calcula lo que dice y mide a las personas que tiene delante. No es un héroe perfecto y, de hecho, cuanto más avanzaba en la historia, menos me interesaba verlo como una figura intocable y más como a un hombre extraordinariamente hábil intentando sobrevivir a una colección de situaciones que parecen diseñadas específicamente para acabar con su paciencia. 

Y luego está Ítaca. Porque cuanto más lejos está Odiseo de casa, más importante se vuelve ese lugar al que todavía no ha conseguido regresar. La Odisea está llena de viajes, pero para mí siempre ha sido una historia sobre el regreso. Sobre saber dónde quieres estar incluso cuando llevas tanto tiempo lejos que quizá ya no seas exactamente la misma persona que salió de allí.

También me ha fascinado encontrarme con una historia de la que creía conocer muchísimo antes incluso de abrir el libro. Cíclopes, sirenas, Calipso, Atenea, el caballo de Troya, Penélope… forman parte de nuestro imaginario de una manera tan natural que a veces olvidamos de dónde vienen muchas de esas imágenes. Leerlas dentro de la historia original produce una sensación curiosísima: es como entrar en una habitación llena de objetos que reconoces perfectamente y descubrir que ninguno está exactamente donde esperabas.

Y sí, hay partes más lentas. Hay repeticiones, genealogías, relatos dentro de relatos y momentos en los que uno puede pensar que Homero se ha venido arriba con los detalles. Pero incluso ahí hay algo que me gusta: recordar que esta historia nació de una tradición oral y que durante siglos fue escuchada antes que leída.

Por eso esta edición de Alianza me ha parecido una magnífica puerta de entrada al clásico. García Gual hace que el viaje resulte mucho más accesible sin quitarle ese sabor antiguo que tiene que conservar una obra como esta, y la edición permite disfrutar tanto de la aventura como de todo lo que hay detrás.

Después de tantos siglos, Odiseo sigue navegando.

Y, visto lo visto, creo que Ítaca tendrá que seguir esperando un poquito más.


   — Natalia Sancho.       



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«Oskar y yo. Lo más importante» de Maria Parr

 




Autora: Maria Parr
Traducción: Cristina Gómez-Baggethun
Publicación: Zuzanna Celej
Editorial: Nórdica Libros
Género: Novela Juvenil - A partir de 10 años  
Páginas: 224 


Un cálido homenaje a la infancia y a los innumerables pequeños y valiosos momentos que nos forman. Una pieza más en el maravilloso mundo de Maria Parr.

No hay nada mejor que tener un hermano. Aunque a veces... Hay muchas cosas que pueden romperse en una familia normal. Menos mal que Oskar tiene una pistola de pegamento para pegar las cosas. Especialmente las cosas de su hermana mayor Ida. Pero ¿qué pasa con todo lo que no se puede pegar? ¿Las cañas de pescar en el fondo del mar, los sustitutos inesperados y los dinosaurios perdidos? Y esos días en los que todo sale mal, ¿se pueden arreglar? ¡Al menos hay que intentarlo! Simplemente darlo todo y seguir adelante.


                                                                               

(Fiskå, 1981). Escritora noruega. De pequeña ya era una narradora entusiasta, y mantenía despiertos a sus tres hermanos hasta altas horas de la madrugada con sus cuentos. Parr comenzó a escribir historias en la escuela. Estudió Lenguas y Literatura Nórdicas en la Universidad de Bergen. Actualmente es profesora a tiempo parcial en la escuela secundaria en Vanylven. Los libros de Maria Parr han ganado muchos premios, entre ellos el Luchs, el Premio Brage, el Silbernen Griffel y el Prix Sorcière. Su trabajo también ha sido publicado en numerosos países con mucho éxito. En 2015, recibió por Corazones de gofre el Súper Premio que otorga la prestigiosa revista Andersen de Italia al mejor libro del año.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Oskar y yo. Lo más importante vuelve a demostrar por qué Maria Parr se ha convertido en una de las voces más especiales de la literatura infantil contemporánea. Con una aparente sencillez, la autora noruega construye una historia llena de humor, ternura y pequeños momentos cotidianos capaces de revelar algo mucho más grande: la importancia de esos recuerdos que, sin darnos cuenta, terminan formando nuestra vida.

Narrada por Ida, una niña que intenta comprender qué significa ser hermana mayor mientras todavía está descubriendo quién quiere ser, la novela reúne diferentes episodios de su día a día junto a Oskar, su hermano pequeño. Él es imaginación pura, energía desbordante y una capacidad extraordinaria para convertir cualquier situación en una aventura; ella, en cambio, intenta ser responsable, sensata y estar a la altura de lo que cree que los demás esperan de ella. Entre ambos surge una relación llena de discusiones, juegos, pequeños enfados y una complicidad que resulta absolutamente reconocible.

Uno de los grandes aciertos de Maria Parr es conseguir que lo aparentemente pequeño tenga una enorme importancia. Una tarde cualquiera, una travesura, una conversación familiar o la búsqueda de un juguete perdido se convierten en escenas cargadas de emoción porque la autora entiende algo fundamental: para los niños, esos momentos cotidianos son los grandes acontecimientos de su mundo.

La novela también aborda temas más profundos como la pérdida, el duelo, los cambios familiares o la dificultad de comprender las emociones de los adultos. Lo hace con una enorme sensibilidad, sin caer en dramatismos innecesarios y respetando la mirada infantil de sus protagonistas.

Además, destaca la importancia que concede a la familia, la comunicación y la capacidad de escuchar. Maria Parr no presenta una infancia perfecta, sino una infancia real, llena de preguntas, contradicciones, risas y momentos difíciles que ayudan a crecer.

Con capítulos breves, ilustraciones encantadoras y una narración ágil, Oskar y yo. Lo más importante es una lectura ideal para compartir en familia, pero también para aquellos adultos que quieran reencontrarse con esa etapa en la que cualquier pequeño detalle podía convertirse en algo extraordinario.

Porque, al final, lo más importante no suelen ser las grandes aventuras, sino esas pequeñas cosas que un día recordamos y pensamos: ahí estaba la felicidad.



Mi opinión (sin filtros, como siempre)

Tengo una teoría: los niños son expertos en convertir cualquier cosa en una historia enorme.

Una caja puede ser un barco. Un juguete perdido puede convertirse en una misión de rescate internacional. Y una tarde normal en casa puede acabar siendo uno de esos recuerdos que, años después, aparecen de repente y te hacen sonreír sin saber muy bien por qué.

Y eso es exactamente lo que hace Maria Parr con Oskar y yo. Lo más importante.

He leído esta novela con una sonrisa permanente porque Ida y Oskar tienen algo que muchos personajes infantiles olvidan: parecen niños de verdad. No son pequeños adultos con frases demasiado perfectas. Se enfadan, se equivocan, sienten celos, quieren tener razón y, cinco minutos después, están dispuestos a compartirlo todo porque el cariño pesa mucho más que cualquier pelea.

Oskar es un personaje que llega haciendo ruido y termina quedándose contigo. Tiene ideas imposibles, una imaginación que va a velocidad de cohete y una lógica infantil que, si la piensas demasiado, probablemente tiene más sentido que muchas decisiones adultas.

Pero también me ha gustado muchísimo Ida. Porque crecer es bastante complicado cuando estás en ese punto extraño en el que quieres parecer mayor, pero todavía disfrutas de las cosas que te hacen sentir pequeña. Esa mezcla de querer avanzar y, al mismo tiempo, no querer perder ciertas partes de la infancia está retratada de una manera preciosa.

Lo que más me ha sorprendido es cómo una historia tan sencilla consigue hablar de cosas tan importantes. Del miedo a perder a alguien. De intentar entender por qué los adultos están tristes. De esas conversaciones familiares que parecen normales, pero que en realidad son las que construyen nuestra seguridad.

Y luego está ese milagro tan difícil de encontrar: terminar un libro infantil y pensar que quizá no era solo para niños.

Porque mientras leía a Ida y Oskar me acordé de lo que a veces olvidamos los adultos: que nuestra infancia no estaba hecha de grandes acontecimientos, sino de tardes cualquiera, juegos inventados, conversaciones en la cocina y personas que hacían que cualquier día fuese especial.

Así que sí, Maria Parr vuelve a hacer magia.

Y ahora necesito urgentemente una pistola de pegamento como la de Oskar. Más que nada porque tengo varias cosas de adulta que probablemente necesitan reparación.


   — Natalia Sancho.       


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«El maestro y Margarita» de Mijaíl Bulgákov

 



AutorMijaíl Bulgákov 
Traducción: Amaya Lacasa Sancha
Publicación: 14 de mayo de 2026
Género: Ficción Clásica
Páginas: 520


Esta novela incomparable ha suscitado el entusiasmo de millares de lectores desde su primera publicación. Un gato gigantesco y malévolo y un amor que desafía a la misma muerte convierten cada página en un asombroso juego de realidad y fantasía. Una noche, el Diablo llega a Moscú acompañado de una extravagante corte, donde destaca un gigantesco gato negro que camina sobre dos patas y fuma puros. Burlón, mordaz y sorprendentemente inteligente, este gato no se limita a observar: interviene en las mediocres vidas de los mortales, desencadenando las más disparatadas peripecias. Al mismo tiempo, el romance imposible entre el Maestro, un escritor perseguido por su obra, y Margarita, capaz de pactar con fuerzas desconocidas, se entrelaza con la irrupción de lo sobrenatural en la rutina cotidiana. "El maestro y Margarita" no solo es una sátira brillante de la sociedad soviética -con su población hambrienta, sus burócratas estúpidos, sus funcionarios aterrados y sus artistas corruptos-, sino también una obra maestra lúcida y deslumbrante que combina como ninguna otra ironía, terror y magia. "A esa hora, cuando parecía que no había fuerzas ni para respirar, cuando el sol, después de haber caldeado Moscú, se derrumbaba en un vaho seco detrás de la Sadóvaya, nadie pasaba bajo los tilos, nadie se sentaba en un banco: el bulevar estaba desierto".

                                                                                  

Como tantos otros creadores e intelectuales de la Unión Soviética, Mijaíl Bulgákov (1891-1940) fue hostigado y perseguido por sus críticas al sistema. Por ello no vio publicada en vida su obra maestra, "El maestro y Margarita", que sólo pudo ver la luz de forma póstuma en 1966.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Existen todo tipo de libros. Libros que se leen y libros que se estudian. Y, de vez en cuando, aparece un libro como El maestro y Margarita, que directamente te arrastra a un lugar donde las reglas dejan de importar y lo único que puedes hacer es aceptar que un gato gigante fuma puros, el Diablo pasea tranquilamente por Moscú y, de algún modo, todo tiene muchísimo más sentido del que parece.

Publicada de forma póstuma y escrita durante los años más oscuros del estalinismo, la novela de Bulgákov es una de esas obras imposibles de encerrar en una sola etiqueta. Es sátira política, fantasía, novela filosófica, historia de amor, reinterpretación bíblica, comedia absurda y crítica feroz al poder. Todo al mismo tiempo. Y, sorprendentemente, funciona.

La historia comienza cuando Woland, una elegante y perturbadora encarnación del Diablo, llega a Moscú acompañado de un séquito tan extravagante como inolvidable. Entre ellos destaca Beguemot, un gato negro gigantesco, descarado, insolente y probablemente uno de los personajes más carismáticos de la literatura universal.

Mientras el caos se instala en la ciudad y deja al descubierto la hipocresía, la codicia y el miedo de una sociedad completamente controlada por la burocracia y la censura, la novela entrelaza otra historia muy distinta: la del Maestro, un escritor cuya obra ha sido destruida por el sistema, y Margarita, una mujer dispuesta a desafiar incluso al Diablo para recuperar al hombre que ama.

Pero Bulgákov no se queda ahí. En paralelo introduce una tercera narración: una reinterpretación del juicio de Poncio Pilatos a Yeshúa Ha-Nozrí, que actúa como espejo moral de todo lo que sucede en el Moscú soviético. El resultado es un juego constante entre realidad, ficción, religión, política y fantasía donde cada capítulo parece esconder varias capas de significado.

Lo más admirable de la novela es su capacidad para combinar escenas delirantes y profundamente cómicas con reflexiones muy serias sobre la libertad, la cobardía, el poder, la creación artística y la verdad. Bulgákov consigue que el humor nunca reste profundidad y que la crítica nunca resulte solemne.

Eso sí, no es una lectura sencilla. La cantidad de personajes, referencias culturales y cambios de registro puede desorientar durante las primeras páginas. Es un libro que exige paciencia y cierta disposición a dejarse llevar sin intentar comprender absolutamente todo desde el principio.

Pero quien acepta sus reglas entra en una novela que sigue resultando moderna casi un siglo después. Porque detrás del surrealismo, de los demonios y de los vuelos nocturnos sobre Moscú sigue habiendo una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando el poder intenta controlar incluso aquello que imaginamos?

Y pocas novelas responden a esa pregunta con tanta inteligencia, tanta ironía y tanto descaro.



Mi opinión (sin filtros, como siempre)

Voy a decir una cosa que probablemente nadie esperaba. Yo entré en este libro por el gato. Porque si me dices que aparece un gato negro enorme que habla, bebe vodka, dispara pistolas, monta un caos absoluto y encima tiene más carisma que la mayoría de protagonistas que he leído este año... pues perdona, pero ya me has vendido el libro.

Y luego resulta que ese gato era solo la puerta de entrada.

Porque El maestro y Margarita es una novela que empieza pensando que sabes más o menos por dónde van los tiros y, cincuenta páginas después, has asumido que el libro hace exactamente lo que le da la gana y tú simplemente vas detrás intentando seguirle el ritmo.

Aquí el Diablo llega a Moscú y, sinceramente, acaba pareciendo casi el personaje más razonable de todos. Los verdaderamente ridículos son los humanos. Los burócratas, los escritores vendidos, los oportunistas, los que viven aterrados por quedar mal delante del sistema... y Bulgákov los retrata con una mala leche absolutamente maravillosa.

Luego está Margarita. Qué mujer. Cuando aparece, la novela cambia completamente de energía. De repente todo se vuelve más salvaje, más mágico, más libre y muchísimo más emocionante. Si alguien tenía dudas de quién lleva realmente las riendas de esta historia... desde luego no es el Maestro.

Y después está Beguemot. Perdonad, pero necesito volver al gato. Creo que jamás había disfrutado tanto leyendo las intervenciones de un personaje secundario. Cada vez que aparecía sabía que iba a pasar alguna barbaridad y no me equivocaba nunca.

Lo curioso es que, entre todo ese caos maravilloso, Bulgákov consigue hablar de cosas muy serias. De la censura. Del miedo. Del precio de decir la verdad. De lo fácil que es vender la libertad por un poco de comodidad. Y lo hace sin sermones, sin discursos y sin dejar de ser tremendamente divertido.

¿Lo entendí absolutamente todo? Ni de lejos. ¿Creo que eso importa? Tampoco.

Porque este no es un libro para resolver como si fuera un puzle. Es un libro para dejarse llevar, para aceptar que no siempre hace falta comprender cada símbolo en el momento en que aparece y para disfrutar de la sensación de estar leyendo algo completamente distinto a cualquier otra cosa. Y esa sensación... es maravillosa.

Ahora entiendo perfectamente por qué tanta gente dice que esta novela no se termina de leer nunca. Se relee. Porque estoy bastante convencida de que, si la abriera otra vez mañana, descubriría diez cosas que esta vez se me han escapado.

Y sospecho que Bulgákov se estaría riendo de mí desde algún sitio.

Probablemente acompañado del gato.


   — Natalia Sancho.       


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«Yesteryear» de Caro Claire Burke

 




AutoraCaro Claire Burke
Traducción: Mar García Puig
Publicación: 14 de mayo de 2026 
Editorial: AdNovelas
Género: Contemporánea
Páginas: 488


Natalie Heller Mills es la perfecta mujer americana tradicional: esposa, madre de seis hijos y reina de las redes sociales, donde millones de seguidores consumen fascinados su idílica vida de "tradwife" al estilo pionero en un rancho de encanto rústico. Detrás de las cámaras, sin embargo, hay niñeras, productores, electrodomésticos industriales y un marido heredero de una poderosa dinastía política. Pero a Natalie no le importa mientras su imperio siga creciendo y las "Mujeres Enfadadas" sigan odiándola desde la distancia.

Hasta que una mañana despierta en una realidad que no reconoce. Su casa, su marido y sus hijos están ahí, pero todo es distinto: no hay electricidad, la cocina se calienta con leña, los niños están sucios y su marido, antes inútil, es ahora un granjero competente. En la puerta, una fecha tallada: 1855. Ayer posaba tarros de mermelada para Instagram; hoy arrastra leña y lava ropa a mano hasta hacerse sangre. ¿Se ha convertido en la protagonista involuntaria de un despiadado reality show? ¿Ha viajado en el tiempo? ¿Está Dios poniéndola a prueba? ¿Satanás? Cuando se hace una brutal herida en el bosque, comprende dos cosas: esta no es la vida que tenía y debe encontrar la manera de escapar.


                                    

                                                   

CARO CLAIRE BURKE se licenció en Bellas Artes en los Seminarios de Escritura de Bennington. Es copresentadora de «Diabolical Lies», un pódcast sobre política y cultura. Yesteryear es su primera novela.  

                                     

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Yesteryear es una novela que parte de una premisa muy potente: la vida aparentemente perfecta de una influencer “tradwife” que, de repente, despierta en una versión real del pasado rural que ella misma romantiza en redes.

La protagonista, Natalie Heller Mills, encarna ese ideal digital de perfección doméstica que triunfa en redes sociales: familia numerosa, estética cuidada, vida de granja y una imagen constante de armonía. Sin embargo, la novela pronto revela la construcción artificial detrás de ese mundo, mostrando cómo la imagen pública se sostiene sobre trabajo invisible, presión constante y una puesta en escena cuidadosamente controlada.

El giro narrativo hacia 1855 funciona como eje central de la obra. Allí, la estética idealizada se transforma en experiencia real: trabajo físico duro, ausencia de comodidades básicas y una vida marcada por la dependencia y la precariedad. Este contraste permite a la autora explorar con claridad la distancia entre la nostalgia digital y la realidad histórica.

La novela combina sátira social y thriller psicológico, manteniendo un ritmo ágil y accesible. La escritura de Caro Claire Burke es contemporánea, directa y eficaz, lo que facilita una lectura fluida incluso en los momentos más críticos o reflexivos.

Como puntos menos sólidos, puede señalarse cierta tendencia a la explicitación del mensaje, así como personajes secundarios que en ocasiones funcionan más como herramientas temáticas que como figuras plenamente desarrolladas. Aun así, el conjunto resulta coherente y eficaz dentro de su propuesta.

En términos generales, Yesteryear destaca por su idea de base y por la forma en que pone en tensión la idealización del pasado frente a su realidad material, ofreciendo una lectura actual sobre identidad, imagen pública y cultura digital.


Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Vale, te cuento la verdad como si estuviéramos tomando un té y yo te dijera “tienes que leer esto pero prepárate”.

Yesteryear me ha tenido todo el rato casí: “esto está buenísimo pero también me está dando un poco de ansiedad, no te voy a mentir”.

O sea, empiezas pensando que estás leyendo la típica historia de una influencer con la vida perfecta, de las que veo a diario en Instagram mientras yo estoy con el pelo recogido de cualquier manera y el café recalentado por tercera vez. Y digo: bueno, vale, otra más. Pero no. De repente todo se tuerce.

Y lo mejor es el momento en el que la protagonista pasa de su vida “de escaparate” a una realidad que es exactamente lo que ella vendía como ideal… y resulta que es durísima. Ahí es cuando te entra esa mezcla rara de “uy qué interesante” y “madre mía qué angustia”.

A mí lo que más me ha enganchado es el choque constante entre lo que mostramos y lo que realmente somos. Porque claro, desde fuera todo es pan recién hecho, niños preciosos y vida de campo idílica… pero por dentro hay otra historia completamente distinta. Y la novela te lo va enseñando sin grandes discursos, simplemente dejándote ver cómo se cae el decorado.

También te digo: Natalie no es un personaje cómodo. A veces la entiendes, a veces te desespera, a veces te dan ganas de decirle “chica, respira un poco”. Pero precisamente por eso funciona.

Par mí ha sido un libro que lees rápido y que te enganchan sin darte cuenta y luego te deja pensando en todo lo que consumimos como “vida perfecta” sin cuestionarlo demasiado. Y eso, la verdad, tiene bastante miga.

Lo único que me ha dejado un poco torciendo el gesto ha sido el final. Yo me había imaginado otra cosa y creo que, personalmente, me habría gustado más otra resolución. Pero bueno, eso también pasa cuando te implicas mucho en una historia y empiezas a hacer teorías por tu cuenta. Al final, la autora tenía otros planes. Puede que no sea el desenlace que más me ha gustado, pero sí me parece coherente con todo lo que la novela venía planteando. Y oye, todavía sigo dándole vueltas, que también cuenta.

Bueno, con lo que sí me quedo es con algo que Yesteryear deja bastante claro que las redes sociales son una vitrina, no el salón de casa con la puerta abierta. Lo que vemos está elegido, colocado y filtrado; el resto casi siempre se queda fuera de plano. Y ahí lo dejo.


   — Natalia Sancho.       


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«Territorios» de David Roas

 




Autor: David Roas
Idioma: Castellano
Género: Terror / Agrohorror
Páginas:104
Fecha de publicación: marzo de 2026

Bienvenidos al Agrohorror, bienvenidos a la inquietud y al desasosiego que surgen de lo insólito anidado en nuestros escenarios rurales de la España vacía, donde la gente ve Netflix y habla de Tarantino, ha leído cómics y a Stephen King, usa móviles y le pregunta a la IA, juega sobre una mesa con la güija y compra en IKEA. David Roas cosecha un conjunto de ficciones en las que lo fantástico y lo humorístico es cotidianamente real hasta deformarse en lo oscuro, lo grotesco y lo paródico a lo largo de campos de cereal o bosques cubiertos de niebla. Niños fantasmales, cerdos zombis, asesinos salvajes o vegetales monstruosos bajo el aliento de la Santa Compaña. Y ante esa trivialidad y esa soledad de lo rural, el foráneo, el viajero. Tú.





David Roas (Barcelona, 1965) es escritor y catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde también dirige el Grupo de Estudios sobre lo Fantástico (GEF). Es autor, entre otros, de los volúmenes de cuentos Los dichos de un necio (1996), Horrores cotidianos (2007) o Monstruario (2021), y de las novelas Celuloide sangriento (1996) y La estrategia del koala (2013). En esta misma editorial ha publicado los libros de cuentos Distorsiones (2010, VIII Premio Setenil), Bienvenidos a Incaland® (2014), Invasión (2018) y Niños (2022). Varios de sus relatos han sido traducidos al portugués, francés, inglés, italiano, croata, serbio y griego. Especialista en lo fantástico, entre sus ensayos cabe destacar Tras los límites de lo real. Una definición de lo fantástico (Páginas de Espuma, 2011), que recibió el IV Premio Málaga de Ensayo y ha sido traducido al inglés y al italiano. Recientemente ha publicado Historia de lo fantástico en la cultura española contemporánea (1900-2015) (2017) y Cronologías alteradas. Lo fantástico y la transgresión del tiempo (2022).




Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.

Territorios es un libro de relatos que se mete de lleno en eso que llaman “agrohorror”, que básicamente es una vertiente de la literatura fantástica que lleva lo inquietante al campo de toda la vida.… pero para enseñarnos que lo rural no siempre es tan tranquilo como parece. Aquí, David Roas reúne siete historias que tienen algo en común: en escenarios súper cotidianos, un pueblo, una carretera secundaria, una casa heredada, un campo cualquiera, empiezan a pasar cosas que no encajan. Y lo inquietante es justo eso: que todo empieza siendo normal.

Una de las cosas más interesantes del libro es cómo convierte el entorno rural en algo casi vivo. No es solo el decorado donde pasan cosas, es como si el propio paisaje tuviera algo que decir. Los pueblos, los caminos, los campos… todo va cargándose de una especie de tensión rara, como si debajo de lo cotidiano hubiera siempre algo esperando. Y muchas veces no hace falta un monstruo ni un susto grande: lo inquietante aparece en lo de siempre, pero ligeramente torcido.

El estilo de David Roas es bastante limpio, sin florituras. Es un autor que no necesita exagerar nada para que te entre la incomodidad. Y eso funciona muy bien aquí, porque los relatos avanzan despacio, como si todo fuera normal… hasta que de repente no lo es, y ya es demasiado tarde para “desleer” lo que has imaginado.

Otro punto curioso es que el libro no se pone totalmente serio todo el tiempo. Hay humor, hay ironía, incluso momentos un poco absurdos o paródicos. Y eso hace que el conjunto sea más rico, porque no te quedas solo con el miedo, también hay una especie de juego con el género, con el cine, con los clichés del terror.

En el fondo, el libro vuelve siempre a lo mismo, a cómo percibimos la realidad, a lo fácil que es que se nos descoloque lo que dábamos por seguro, y a cómo incluso los lugares más familiares pueden volverse extraños sin avisar.

Así que, en conjunto, Territorios es una propuesta bastante sólida dentro del fantástico actual en España. Un libro que no intenta deslumbrar con grandes fuegos artificiales, sino que te va metiendo una incomodidad lenta, de las que se quedan contigo un rato después de cerrar el libro. Y está publicado por Páginas de Espuma, que ya es casi sinónimo de cuento bien trabajado en la narrativa contemporánea.


Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Te lo digo claro: este libro te deja con el cuerpo raro. Es una antología que no sabes si has leído relatos o si alguien te ha dejado viviendo unos días en un pueblo donde la realidad va un poco a su bola.

Territorios va de eso: del campo de toda la vida… pero con ese filtro travieso que lo vuelve todo sospechoso. No es el típico terror de “¡BOO!” y te caes del susto. Aquí es más bien un “espera… esto no debería estar pasando” que te va calando sin pedir permiso. Y cuando te quieres dar cuenta, ya estás dentro hasta las rodillas, como cuando entras en un camino de barro y dices “esto era mala idea” pero ya es tarde.

David Roas aquí va con mano fina pero con mala leche. Coge lo cotidiano, un pueblo cualquiera, una casa heredada que siempre viene con un poco de drama, una visita al campo para desconectar (error), y lo tuerce lo justo para que empiece a incomodar. Y lo peor es que te lo crees. Hay historias que te sacan una sonrisa medio nerviosa, tipo “esto es tan absurdo que no sé si reír o preocuparme”, y otras que directamente te dejan pensando “vale, esto me ha mirado a mí”.

Lo más potente es cómo mezcla lo raro con lo de siempre. Empiezas leyendo algo casi normal, muy “pueblo de toda la vida”, y de repente estás metida en una situación que dices: “a ver, perdona, ¿en qué momento hemos cruzado esta línea?”. Y aun así, el libro sabe perfectamente lo que hace.

Y ojo, que esto no es terror serio con cara de funeral. Aquí hay humor, ironía y un punto de cachondeo oscuro que a veces te descoloca, pero precisamente por eso engancha. Es como si el libro te estuviera guiñando el ojo mientras te asusta un poco, lo cual, la verdad, tiene su mérito.

En resumen: no es un libro que te cuente historias y ya está. Es un libro que te deja una especie de poso inquietante. Como cuando vuelves de un sitio muy tranquilo por la noche y de repente el silencio te parece demasiado ruidoso. Y sí, eso es bastante difícil de conseguir. 

 

 Natalia Sancho.   



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«Los Bandídez» y «Los Bandídez y el Karaoke Kanalla» de Siri Kolu

Estuche Los Bandídez 
Un estuche que reúne dos libros con las aventuras de Vilja.

Autora: Siri Kolu
Traducción: Luisa Gutiérrez 
Ilustrador: Tuuli Juusela
Editorial: Nórdica Libros
Género: Novela Juvenil
Páginas: 208 y 336




Los Bandídez

Vilja va de vacaciones a la casa de su abuela con sus padres y hermana. De repente, una furgoneta les corta el paso y nuestra protagonista es secuestrada. Sus raptores son los Bandídez, una familia de estrafalarios ladrones de chuches y chocolates, botín que prefieren al dinero, con el que no saben muy bien qué hacer. Junto a ellos, pasará el verano más emocionante de su vida a bordo de la bandidofurgona, durmiendo al aire libre y disfrutando de grandes comilonas de dulces. Y también descubrirá otro tipo de familia y otra forma de vivir, nada convencional, pero llena de risas y mucho amor.

Una especie de road movie a través de Finlandia. Una novela fresca y divertida, como deben ser todos los libros para niños. No esperes más. ¡Embárcate con los Bandídez!



Los Bandídez y el Karaoke Kanalla es el segundo libro de las aventuras de Vilja con Los Bandídez. Una familia divertida y diferente cuya principal pasión son las chuches.

Vilja está al borde de la desesperación. Ha enviado un mensaje de socorro a los Bandídez y no le han respondido. Si no la rescatan pronto, tendrá que pasar un verano aburrido y triste en un campamento musical. Echa de menos viajar en los bandidofurgona, hacer noche en la playa y tomar mermelada de amapola. El festival de verano de los ladrones está a la vuelta de la esquina, sus ganadores serán el próximo rey o reina de los ladrones ¡y Vilja no puede perdérselo!

                                    


Foto: Niclas Mäkelä


Siri Kolu (Kouvola, Finlandia, 1972). Es dramaturga, escritora y profesora de teatro. Su primera novela, La oscuridad del bosque, fue publicada en 2008. Por Los Bandídez recibió el Premio Junior de Finlandia en 2010 y sus derechos se han vendido a dieciocho países. También se hizo una exitosa película sobre este libro. Siri Kolu ama los perros, las películas sobre catástrofes, el arte experimental, los edificios abandonados y las tierras baldías.

                                      

Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía. 

Hablar de Los Bandídez y Los Bandídez y el Karaoke Kanalla es hablar de dos novelas infantiles que entienden muy bien algo que a veces se olvida en la literatura para jóvenes lectores: que la aventura y el humor pueden ir de la mano sin necesidad de subestimar la inteligencia de quien lee.

Siri Kolu construye una historia que parte de una premisa tan disparatada como irresistible: una niña llamada Vilja es secuestrada por una familia de ladrones cuya principal obsesión no son las joyas ni el dinero, sino las chucherías. A partir de ahí, la autora convierte un viaje por carretera en una sucesión de situaciones absurdas, divertidas y sorprendentemente entrañables.

Uno de los mayores aciertos de la saga es la creación de los Bandídez. Son extravagantes, caóticos y completamente imprevisibles, pero también transmiten una sensación de libertad que resulta muy atractiva para el lector. Lejos de ser los típicos villanos, funcionan casi como una familia alternativa que permite a Vilja descubrir otras formas de entender la vida, las normas y las relaciones personales.

En Los Bandídez y el Karaoke Kanalla, la historia mantiene ese espíritu gamberro y desenfadado que ya estaba presente en el primer libro. La autora amplía el universo de los personajes y vuelve a apostar por una aventura repleta de humor, canciones imposibles, situaciones disparatadas y ese aire de verano eterno que atraviesa toda la serie.

El ritmo es muy ágil, los capítulos son breves y la narración resulta accesible sin caer en la simplicidad. Además, detrás de las carcajadas aparecen temas interesantes como la amistad, el sentimiento de pertenencia, la búsqueda de la propia identidad o la importancia de encontrar tu lugar en el mundo.

Son libros que funcionan especialmente bien entre lectores jóvenes, pero que también pueden arrancar más de una sonrisa a los adultos que se animen a acompañar a Vilja y a esta peculiar familia de bandidos en sus aventuras.

En conjunto, Siri Kolu ofrece una propuesta fresca, imaginativa y tremendamente divertida que demuestra que la literatura infantil sigue teniendo mucho espacio para la originalidad y el humor más disparatado.



Aquí va mi opinión personal, sin filtros:

Voy a decir una cosa: si alguien me hubiera contado que iba a leer una historia sobre una niña secuestrada por una familia que roba chuches y que me lo iba a pasar tan bien, probablemente habría levantado una ceja y habría cambiado de tema.

Y sin embargo aquí estamos.

Porque los Bandídez son unos personajes que aparecen en las primeras páginas y ya te descolocan por completo. Tú intentas aplicar la lógica y ellos van por otro camino. Uno mucho más divertido.

Lo que más me gustó fue no saber qué locura iba a pasar en la página siguiente. Un momento están robando caramelos, al siguiente están discutiendo cosas absurdísimas con toda la seriedad del mundo y, cuando te quieres dar cuenta, llevas varios capítulos sonriendo sin darte cuenta.

Vilja también me cayó genial desde el principio. Porque, siendo sinceros, cualquiera en su situación estaría pidiendo ayuda a gritos. Pero ella poco a poco empieza a mirar a los Bandídez con otros ojos y yo hice exactamente lo mismo.

Y es que esta familia tiene algo muy especial. Son un desastre con patas. Un caos absoluto. Pero también tienen una forma de cuidarse entre ellos que acaba resultando entrañable.

Con el segundo libro me pasó algo parecido. Volví a subirme a la bandidofurgona como quien vuelve a quedar con unos amigos que hace tiempo que no ve. Ya conoces sus rarezas, sabes que van a montar algún lío monumental y aun así te apuntas encantado.

Además, tienen una energía muy contagiosa. Es un libro que te recuerda que las aventuras no siempre tienen que salvar el mundo. A veces basta con una carretera, una pandilla de personajes excéntricos, un montón de chucherías y ganas de pasarlo bien.

Y os digo una cosa: mientras lo leía me dieron ganas de dejarlo todo, llenar una mochila de regalices y salir de viaje con la bandidofurgona.

Seguramente acabaría agotada antes de llegar al primer destino.

Pero me lo pasaría estupendamente.

 

   — Natalia Sancho.       


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