Autor: Paul TurinTraducción: M. Dolores Torres ParísGénero: Ficción históricaEditorial: Contraluz EditorialPáginas: 328Fecha de publicación: 5 de marzo de 2026
Una monja finge su muerte para escaparse
del convento y descubrir el mundo.
Inglaterra, 1318. Joan de Leeds toma la
temeraria decisión de fugarse de la abadía benedictina de San Clemente, donde
lleva recluida desde los diez años. Para conseguirlo, tendrá que burlar la
vigilancia de la abadesa, implacable guardiana de las tradiciones más
estrictas.
A la luz de una vela, Joan desvela su
plan: puesto que solo la muerte puede liberar a una monja de sus votos, urdirá
una audaz estratagema para abandonar el convento engañando a sus superioras,
con la complicidad de algunas hermanas.
Comienza entonces la increíble peripecia
de Joan en busca de la libertad, que, en un agitado periplo, la llevará a
través de la región y, más tarde, a Londres, donde llegará a acercarse a las
más altas esferas del poder. Personajes singulares y debates encendidos le
revelarán lo que las Escrituras le habían ocultado: el placer, el conocimiento
y la libertad.
Pero cuando la abadesa descubre la
verdad y envía al exalguacil Duns tras sus pasos, Joan deberá extremar la
cautela para salvaguardar lo conseguido y no ser encerrada de nuevo.
Basada en una historia real, Paul Thurin compone un retrato femenino deslumbrante. Narra el destino extraordinario de una mujer que desafió todas las prohibiciones para vivir en libertad.
Paul Thurin nació en 1968. Vive y
trabaja en París, donde lee vorazmente.
El libro de Joan de Paul Thurin se abre como esas
historias que, sin hacer demasiado ruido al principio, acaban encontrando un
hueco muy cómodo dentro de ti.
Nos sitúa en la Inglaterra del siglo
XIV, en un convento donde la rutina pesa, donde los días se repiten y donde las
decisiones ya están tomadas mucho antes de que una niña pueda siquiera
entenderlas. Y ahí está Joan de Leeds, creciendo entre muros que ordenan su
vida… hasta que decide que quiere algo más.
La idea de fingir su propia muerte para
empezar de nuevo podría sentirse lejana, casi inalcanzable, pero el autor la
acerca con una naturalidad sorprendente. Todo en la historia fluye desde ese
impulso inicial: la curiosidad, el deseo de conocer, la necesidad de abrir una
puerta y ver qué hay al otro lado.
A medida que Joan avanza, el mundo también se ensancha. El convento queda atrás y aparece una Londres viva, imperfecta, llena de voces, de encuentros inesperados y de caminos que se cruzan. Ese contraste entre lo cerrado y lo abierto, entre lo que ya se conoce y lo que todavía da vértigo descubrir, es lo que le da a toda la novela una textura especial.
La prosa acompaña ese viaje con delicadeza. Hay momentos tranquilos, casi íntimos, y otros que avanzan con más energía, pero siempre con una sensación de cercanía, como si la historia se contara al oído. Además, los pequeños debates que surgen sobre la fe, el conocimiento, el crecimiento personal o el lugar de cada uno en el mundo, se integran de forma natural, sin romper el ritmo.
Al final, lo que queda es una novela que habla de crecer, de cuestionar lo aprendido y de atreverse a elegir. Una historia que, aun situada en otro tiempo, conecta con algo muy actual: esa necesidad de descubrir quién eres cuando por fin puedes decidir por ti mismo.
Este libro me ha ido ganando poco a
poco, casi sin que me diera cuenta.
Empiezo leyendo por curiosidad, esa idea
de una monja que decide desaparecer para poder vivir, y termino completamente
metida en la historia de Joan. En su forma de mirar el mundo por primera vez de
verdad. En esa mezcla de ilusión, vértigo y ganas de descubrirlo todo.
Me ha gustado muchísimo acompañarla en
ese cambio. Ver cómo pasa de aceptar lo que le han marcado a empezar a hacerse
preguntas, a elegir, a equivocarse incluso. Todo se siente muy humano, muy
cercano.
Y luego está el viaje y los lugares, la
gente y los encuentros… todo tiene ese aire de “esto importa”, de que cada paso
la está construyendo de alguna manera.
No es una historia de grandes golpes constantes, es más bien de las que te envuelven despacio. Y cuando te quieres dar cuenta, ya estás dentro de la historia, ya te importa lo que le pase a Joan, ya quieres que siga avanzando pero también no quieres que se termine porque Joan tiene algo especial. La forma de atreverse y de cambiar, de seguir adelante y no mirar atrás, de querer entender el mundo por sí misma aunque sienta miedo.
Yo he cerrado el libro con una sensación muy bonita. La de haber acompañado a alguien en un momento importante de su vida. Y de quedarme un rato pensando en lo valiente que es, a veces, simplemente decidir vivir a tu manera.
— Natalia Sancho.




















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