«A merced de un dios salvaje» de Andrés Pascual





AUTOR:  Andrés PASCUAL
EDITORIAL: Espasa
TEMÁTICA: Negra/ Thriller
IDIOMA ORIGINAL: Castellano
PÁGINAS: 440

SINOPSIS:
Entre las cepas, una figura humana. Los brazos caídos, la cabeza cubierta por la capucha de una sudadera. Quiso echar a correr, pero el miedo atroz corrió más que él y se introdujo en su mente, repleta de imágenes del abuelo ensangrentado, y fue incapaz de moverse. Los piececitos descalzos, el pantalón del pijama que apenas se mantenía en su sitio de tan flaco que estaba y aquel temblor que castañeteaba sus dientes mientras la figura se acercaba».
Hugo Betancor, un fotógrafo de prensa viudo y en horas bajas, llega al pueblo vitivinícola de San Vicente de la Sonsierra para reclamar la herencia de Raúl, su hijo de once años aquejado por una enfermedad rara. Desde que ambos ponen un pie en Finca Las Brumas, la bodega de los abuelos del niño, todo empieza a torcerse de forma descontrolada.
Veinte años atrás, un hermano pequeño de la madre de Raúl, estremecedoramente idéntico a él, desapareció sin dejar rastro durante una tormenta. Un suceso que marcó la vida de todo el pueblo, cuyos habitantes no han sido capaces de liberarse del peso de la culpa, del ahogo de la sospecha… y del temor a que aquella desgracia vuelva a repetirse.
A merced de un dios salvaje es un triller psicológico que se desarrolla en el corazón de La Rioja, una carrera contrarreloj a través de viñas idílicas y tradiciones milenarias.

NUESTRA OPINIÓN:
Desde las primeras líneas ya tenía el corazón en un puño. 
"Raúl oyó el ruido. Algo así como el chasquido de la madera en una hoguera. Se incorporó de súbito y aguzó el oído con la mirada clavada en la puerta.
Estaba oscuro.
Tras apartar la sábana, posó ambos pies en la tarima. Respiró al comprobar que el suelo seguía allí."
Andrés Pascual ha cambiado de género, sí señor. Y vaya cambio.    
Por casualidad, como casi todas las cosas bonitas que le suelen ocurrir a uno en la vida, cayó en mis manos el primer libro de este autor, El guardián de la flor de loto que me enganchó poderosamente como un imán a él, y a su autor.
Sus anteriores novelas, con un toque espiritual, han sido una locura de sabores y colores a través de los ojos de Andrés y sus fantásticos viajes. 
Yo, enamorada perdida de viajar pero disponiendo de poco tiempo y escaso dinero, he podido conocer esos destinos y esos mundos mágicos que ha sabido transmitir en sus libros.
Ahora, con A merced de un dios salvaje volvemos a viajar, pero esta vez al corazón de La Rioja, y cómo era de esperar, Andrés Pascual consigue, una vez más, que me pueda apropiar de una tierra idílica como si yo misma la estuviera pisando.
He podido ver las cepas y el viñedo, el calado y los cerros, las sierras y los valles, sentir el sol y la tormenta, oler la tierra mojada y el aroma dulzón de las uvas en maduración. Y, por momentos, he tocado y chocado con los personajes, a veces, comprendiéndolos y otras veces odiándolos, porque eran así, tan reales.
Poco a poco, a medida que iba leyendo, la historia me fue erosionando, como el vientecillo del norte y el abrumador sol desgasta las cepas lentamente.
Iremos conociendo la historia narrada de la mano de Hugo Betancor, un fotógrafo lanzaroteño en horas bajas que viaja a La Rioja con su hijo para recibir parte de una herencia. Poco a poco conoceremos su historia y la carga emocional que sobrelleva con la crianza de su hijo, aquejado de una enfermedad rara. La novela está escrita en dos tiempos distintos, alternando ambos para ir desgranando los detalles poco a poco.
Cuando, Hugo y su hijo Raúl, llegan a la Finca "Las Brumas" propiedad de su suegro, Don Rodrigo, comienza la trama de la novela, alrededor de la cual se van a ir sucediendo todos los acontecimientos y se nos irán desvelando los secretos que esconde la historia familiar. Que no son pocos. 
Para ir abriendo boca, os contaré que el hijo de once años de Hugo Betancor, mantiene un asombroso parecido con su tío, Mario, desaparecido hace veinte años atrás en misteriosas circunstancias, hecho que despierta la curiosidad en la comarca y se inicia de nuevos los rumores de la misteriosa desaparición. 
El autor va esbozando también otros personajes pausadamente, sin prisa. Y a medida que avanzamos en la lectura iremos conociendo nuevos rasgos de la personalidad de cada uno, conociendo sus historias y generando controversias y sospechas de casi todos ellos por su implicación, o no, en los hechos.
Andrés Pascual sabe combinar la tradición y las costumbres de una tierra privilegiada, como La Rioja, con un ligero trazo de leyenda local, "El aparecido." 
"El espectro de las viñas, de leyenda rural a pesadilla local."
En el ultimo cuarto de la novela el ritmo se precipita. Nos comienzan a saltar las dudas, realizando hipótesis desacertadas sobre los personajes hasta que el autor nos va dirigiendo suavemente hasta la consecución inequívoca de los hechos y resolviendo todas nuestras dudas sin dejar ningún detalle suelto. Debemos ir "resolviendo un maldito juego de espejos" e ir "introduciéndonos en el vientre de la bestia" para comprender todo el entramado que se desarrolla en el libro.
Este libro me recuerda a dos novelas de Dolores Redondo; por un lado a la exitosa Trilogía del Baztán, por esos tintes de novela negra combinada con las leyendas y el folclore rural y por otro lado a Todo esto de daré, por los suaves aromas del bouquet que se quedan impregnados en la piel. 
A merced de un dios salvaje deja un mensaje final, una moraleja implícita en el evocador, ya de por sí, título, que descubriremos al terminal del libro.
"Obstando promoves". O lo que es lo mismo: manteniéndote firme avanzas. Y tú, Andrés Pascual, te has convertido en el vivo ejemplo de esta máxima.
Sé, sin dudar, que seguiré leyendo todas las novelas que escriba.

Valoración 4,5/5

¿Lo habéis leído?
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Leer te da alas





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