Autor: Álvaro AparicioPublicación: Diciembre de 2025Ilustración: Jesús CerezoEditorial: El transbordadorGénero: Fantasía OscuraPáginas: 376
Una niña y un peregrino errante avanzan
hacia La Parroquia, un lugar que no pertenece al mundo de los vivos ni de los
muertos, sino a las profundidades mismas del infierno.
Durante el camino, el peregrino irá
revelando los fragmentos de su propia ruina: su caída, su culpa, y las razones
que lo condenaron a caminar junto a la niña. Juntos iniciarán un descenso
físico y espiritual, atravesando los dominios del abismo y enfrentándose a las
entidades que gobiernan cada círculo, en un viaje donde la fe y la corrupción
se confunden.
Lo que comienza como una penitencia se
transforma en una paradoja: el infierno está agonizando, y sólo quienes fueron
desterrados podrán salvarlo. En la oscuridad más profunda, entre dioses rotos y
pecados redimidos, ambos descubrirán que a veces salvar el infierno es la única
forma de que el mundo siga existiendo.
Álvaro Aparicio es escritor, guionista y divulgador especializado en terror y ficción especulativa. Dirige el área de Integraciones e Innovaciones Tecnológicas del Centro Nacional de Dosimetría de Valencia, el principal organismo dosimétrico español (INGESA).
Es autor de Atlas Negro: Compendio de un infierno arrasado (Orciny Press, 2022), obra de horror contemporáneo adaptada al videojuego Dark Atlas: Infernum, cuyo lanzamiento está previsto para noviembre de 2025 por Night Council Studio y Selecta Visión. También ha publicado A propósito de Lovecraft (2023) y Más allá de Lovecraft (2024) con Ediciones El Transbordador, y es guionista del cómic Aquelarre (Cascaborra Ediciones, 2024).
Ha participado como guionista en el tratamiento cinematográfico de la serie La Gran Compañía, dirigida por Dani de la Orden y Álex Murrull, actualmente en preproducción con DeaPlaneta.
Dirige los podcasts Vuelo del Cometa y Catábasis (Originals de iVoox), referentes en la divulgación literaria y el true horror en español. Además, imparte un taller literario de terror y colabora como profesor en la escuela Phantastica.
Señora de los caídos de Álvaro Aparicio, publicado por El
Transbordador, se sitúa dentro de la fantasía oscura con una propuesta que
apuesta por lo simbólico, lo sensorial y lo profundamente humano.
La historia sigue a un peregrino errante
y a una niña, Agnés, en su camino hacia la Parroquia, un lugar suspendido entre
mundos donde las categorías tradicionales pierden su forma. Desde el inicio, la
narración construye un descenso que es tanto físico como emocional, en el que
cada paso revela fragmentos del pasado del peregrino: su culpa, su caída y el
peso de sus decisiones.
Uno de los grandes aciertos de la novela
es la creación del entorno. El mundo que presenta Aparicio se siente vivo,
orgánico y cambiante. Los paisajes, bosques en descomposición, caminos cargados
de presencia, figuras que habitan en los márgenes, generan una atmósfera densa
que envuelve al lector desde las primeras páginas. El miedo aquí se construye
desde la sugerencia y la tensión sostenida.
En cuanto a los personajes, el peregrino
y Agnés sostienen el relato con una dinámica cargada de significado. A su
alrededor, figuras como el arriero, el vicario o el cavador enriquecen el
universo narrativo, aportando matices y ampliando la sensación de estar ante
una mitología propia.
El estilo del autor destaca por una
prosa cuidada y con tintes barrocos, donde conviven lo poético y lo visceral.
La escritura invita a una lectura atenta, en la que cada imagen y cada silencio
tienen un peso específico dentro del conjunto.
En definitiva, Señora de los caídos
propone una experiencia intensa, donde la fantasía oscura se entrelaza con la
reflexión sobre la culpa, la fe y la redención. Una obra dirigida a lectores
que disfrutan de historias con múltiples capas y una fuerte carga simbólica.
Aquí va mi opinión personal, sin filtros:
Este libro me ha atrapado, en serio. Y no sabéis de qué manera.
Entré en Señora de los caídos y
pude sentir que caminaba junto al peregrino y Agnés desde la primera página. Todo
resulta extraño, denso, casi hipnótico… y eso crea una conexión muy potente con
la historia.
La sensación durante la lectura es muy
concreta: avanzar sin tener todas las respuestas, dejándote llevar por un mundo
que respira, que pesa y que se mete bajo la piel. Cada escena tiene algo que
incomoda y, al mismo tiempo, fascina.
El viaje es intenso. Hay momentos
que se quedan grabados por lo visual, por lo simbólico, por lo que transmiten
más allá de las palabras. Y ese tipo de escenas son las que marcan la
diferencia.
El estilo también suma muchísimo. La mezcla de lenguaje poético con imágenes duras crea una atmósfera muy especial,
muy envolvente. Es un libro que pide atención y que, cuando entras en su
ritmo, te lleva completamente.
He terminado la lectura con la sensación de haber vivido algo más que una historia. De haber recorrido un mundo extraño, inquietante y lleno de significado.
Si te gusta la fantasía oscura que va más allá de lo superficial, que juega con lo simbólico y que deja huella… este libro tiene muchísimo que ofrecerte.
— Natalia Sancho.


















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