(Lyon,
1900 - mar Mediterráneo, 1944)
Escritor y aviador. Procedente de una
familia aristocrática, tras ser rechazado en la Escuela Naval, acudió como
oyente a la Escuela de Bellas Artes y durante el servicio militar aprendió a
pilotar aviones. Publicó la narración breve «El aviador» (1926) y trabajó como
piloto de correo para la Compañía General Aeropostal, que operaba en África y
Sudamérica. Su primera novela «Correo del Sur» (1929), seguida por «Vuelo
nocturno» (1930, Premio Femina), se basan en sus experiencias aeronáuticas.
Tras una intensa actividad escrita y periodística, otra de sus obras destacadas
fue «Tierra de hombres» (1939), premio de la Academia Francesa y Premio
Nacional de Libro en Estados Unidos. En la Segunda Guerra Mundial colaboró en
arriesgadas misiones para la aviación francesa y, tras la derrota de su país,
se instaló en Nueva York. En 1943 publicó «Carta a un rehén» y «El Principito»,
que le dio fama mundial. Al año siguiente desapareció en el Mediterráneo
realizando un vuelo de reconocimiento.
Como opiniones hay muchas, voy a dar la mía.
Esta edición especial de El
Principito propone algo más que una nueva lectura de un clásico universal:
ofrece una experiencia de recuperación y profundización en la obra tal y como
fue concebida en 1943. Publicada por Kalandraka con motivo del 125 aniversario
del nacimiento de Saint-Exupéry, la edición reproduce de forma casi facsimilar
el texto original e incorpora una traducción rigurosa y actualizada a cargo de
Joëlle Eyheramonno Fouché, especialista en la obra del autor.
El valor diferencial de esta propuesta
reside en el segundo volumen que acompaña al texto: La cara oculta de los
dibujos de El Principito, un estudio crítico y anotado que aborda el libro
como un auténtico iconotexto, donde palabra, imagen y soporte forman un todo
inseparable. Eyheramonno analiza uno a uno los dibujos originales de
Saint-Exupéry, integrándolos en su contexto histórico, biográfico y simbólico,
y demostrando que no son meros acompañamientos del relato, sino parte esencial
de su sentido profundo.
La edición sitúa El Principito en
el marco de la Segunda Guerra Mundial y del exilio del autor en Estados Unidos,
subrayando la dimensión política, ética y existencial de una obra que, bajo su
aparente sencillez, plantea una reflexión amarga sobre la deshumanización, la
pérdida de valores y la fragilidad de la civilización. En este sentido, el
libro se reafirma como un texto difícil de encasillar: su forma puede parecer
infantil, pero su lectura más honda interpela directamente al lector adulto.
Estamos, en definitiva, ante una edición
de carácter casi definitivo, imprescindible tanto para quienes deseen releer El
Principito con una mirada renovada como para quienes quieran comprenderlo
en toda su complejidad literaria, gráfica y simbólica.

Aquí va mi opinión personal, sin filtros:
Creía conocer El Principito. Lo
había leído, releído, citado mil veces… y, aun así, esta edición me ha hecho
sentir que estaba entrando en el libro por primera vez.
Leer el texto respetando la versión
original, acompañado de un estudio que mira de frente a los dibujos, ha sido
revelador. Siempre nos han dicho que lo esencial es invisible a los ojos,
pero aquí he tenido la sensación de que, durante años, hemos pasado por alto
muchas cosas que estaban a la vista. Los dibujos, aparentemente ingenuos,
pesan. Duelen. Y dicen mucho más de lo que recordaba.
Hay algo profundamente conmovedor en
descubrir hasta qué punto este libro nace de la soledad, el exilio y la
desesperación de Saint-Exupéry. De repente, el principito deja de ser solo un
niño sabio y se convierte en una grieta por la que se cuela el miedo, la
pérdida y la necesidad urgente de humanidad. Y el piloto ya no es solo un
narrador: es el propio autor hablándose a sí mismo.
Esta edición no es cómoda ni
complaciente, y creo que ahí está su mayor virtud. Te obliga a leer despacio, a
cuestionar lo que creías saber y a aceptar que este no es un cuento amable para
niños, sino una obra profundamente adulta que utiliza la infancia como
lenguaje.
No es una edición para leer de una
sentada, ni para pasar por encima. Es para detenerse, mirar, volver atrás y
dejarse tocar. Para mí, ha sido un reencuentro emocionante con un libro que
creía conocido… y que, en realidad, aún tenía mucho que decirme.
«La historia de El Principito es, en realidad, la historia de un sueño, en dos de sus aceptaciones, imaginación y anhelo, contado a través de palabras y dibujos».